Las tensiones producto de la enorme crisis política en el país, también llega al parlamento, donde frente a la decisión de suspender las actividades legislativas a temprana hora de la mañana, resaltaron las fricciones entre algunos diputados.
Martes 12 de noviembre de 2019
Cerca de las 8:00 de esta mañana se hizo oficial la suspensión de actividades en el Congreso, emanada por el presidente de la Cámara de Diputados Iván Flores, generando un fuerte tensionamiento por aquellos parlamentarios y funcionarios que se desayunaron la noticia al ingresar al recinto.
Así fue la situación entre Flores y los diputados independientes René Saffirio, y Alinco quienes increparon al presidente de la cámara baja, exigiéndole la renuncia, pareciéndoles inadmisible que el Congreso dejara de funcionar durante la profunda crisis política que afecta al país.
“Usted tiene que renunciar porque no me representa ni a la mayoría de los diputados de la sala; el daño que está causando cerrando el Congreso en plena crisis es irreparable. Y ese daño lo está causando usted” señaló Saffirio.
Por su parte Flores arguyó a la decisión, señalando que fue tomada de manera conjunta por el vicepresidente de la cámara, y el presidente de la cámara alta Jaime Quintana.
El odio latente al Congreso y la casta política que legisla
Por el contrario al discurso de representatividad que ostentan los parlamentarios como Saffirio, Alinco o el mismo Iván Flores, lo que hoy existe, es un enorme repudio al Congreso, con sus parlamentarios que sistemáticamente han legislado en contra de los derechos del pueblo trabajador, y a favor de los intereses de los grandes empresarios y grupos económicos.
No por nada han sido constantes las marchas que han buscado terminar en el Congreso, símbolo de la corrupción, y que las Fuerzas Represivas del Estado como Carabineros, resguardan con uñas y dientes, disparando perdigones y llenando de lacrimógenas las calles de la ciudad.
¡Fuera Piñera!¡Nuestros muertos no se negocian! No puede sesionar ese recinto nefasto pasando por encima de los muertos, heridos y violentados por parte del Estado, y sus fuerzas represivas del “orden público”.