Tras la derrota del referéndum por la reforma constitucional impulsado por Matteo Renzi y su posterior renuncia al cargo, el ex canciller Paolo Gentiloni ha asumido este domingo por designación del presidente de la república italiana, creando nuevos conflictos políticos internos.
Martes 13 de diciembre de 2016
Hace una semana, todos los ojos de la burguesía internacional estaban puestos en el resultado del referéndum por la reforma constitucional encabezado por Matteo Renzi; Obama y Ángela Merkel, los principales representantes del imperialismo mundial, llamaban a la población italiana a votar a favor del referéndum. Este complejo cambio constitucional tenía por principal objetivo reducir los poderes del Senado y fortalecer los de la Cámara de Diputados, obteniendo una mayoría política los partidos gobernantes. Esto venía a centralizar cada vez más al Estado, cuya dirección política la encabezaba en ese momento Matteo Renzi, el ministro del interior pro Unión Europea y representante del establishment italiano. Luego de la derrota del referéndum y la posterior renuncia de Renzi, el domingo el ex canciller Paolo Gentiloni fue asignado por el presidente italiano, Sergio Mattarella, para reemplazar a Renzi en el cargo. Esta asignación ha creado nuevas tensiones políticas dentro del Parlamento, donde el principal partido de la oposición, el M5S (Movimiento Cinco Estrellas), un movimiento nacionalista anti-establishment que fue clave para la derrota de Renzi en el referéndum, ha declarado que “no participará en el voto de confianza del nuevo gobierno ya que es ilegítimo” y ha llamado a elecciones anticipadas.
Se abre un nuevo escenario: la amenaza de un nuevo “brexit” en Italia
Esta crisis política e inestabilidad del gobierno italiano es atravesada por una profunda crisis económica. Italia, desde antes venía afrontando serios problemas de endeudamiento público y morosidad bancaria que ahuyenta a los inversionistas externos, además de un estancamiento económico con la pérdida de al menos el 25% de su producción industrial desde el 2008. A esto se le suma una importante tasa de desempleo juvenil y problemas migratorios en los que la UE poco y nada ha intentado resolver. Estos elementos han hecho que la mayor parte de la población votante italiana vea a la UE como la representación de un status quo desfavorable, pues mantiene la crisis económica con los planes de austeridad y la carga sobre los hombros de la clase trabajadora italiana. Además de una serie de medidas que la UE ha llevado a cabo en el país, como la devaluación de la moneda, que crearon un ambiente de inflación negativa. Renzi era el principal representante del establishment en Italia, y quizás el último primer ministro pro Unión Europea. Ahora, con la asignación de Paolo Gentiloni como primer ministro, la continuidad política de Renzi, el principal partido opositor M5S ha llamado a elecciones anticipadas por considerar ilegítima esta asignación, y ha propuesto un nuevo referéndum para que Italia salga del euro.
¿Qué está en juego si Italia sale del euro?
Italia es el tercer país más importante dentro de la Unión Europea y uno de los siete países más ricos del mundo. A diferencia de Gran Bretaña, Italia utiliza el euro y su posible salida amenaza con una posible disolución de la moneda única en Europa. La política anti establishment que se ha popularizado ahora por derecha, tras asumir Donald Trump como presidente de los EEUU, ha hecho que una ola de partidos nacionalistas y populistas intenten capitalizar este descontento de la mayoría de la población mundial debido a la profunda crisis económica del capitalismo. Esto ha dado espacio para que se impulse una política nacionalista anti euro y anti establishment que nuevamente pone en riesgo la unidad de la Union Europea, ya que a diferencia de Gran Bretaña, que mantenía su moneda nacional, la sincronía de Italia con el resto de Europa es mucho mayor. Si se lleva a cabo un nuevo referéndum podría ser un aliciente para fortalecer la fuerza nacionalista y de extrema derecha que en el resto de Europa están operando en la misma coordenada. Esta medida podría fortalecer a la extrema derecha austriaca para ganar más peso dentro del gobierno parlamentario así como también podría desatar otro terremoto político en las próximas elecciones en Francia y ser el paso a seguir de Le Pen, la candidata de la extrema derecha francesa.
El escenario sigue abierto aún y todos los ojos de la burguesía internacional están atentos a como se desencadenen los hechos. La clase trabajadora italiana en particular (pero de todo el mundo en general) debe mantenerse atenta también, ya que el posible ascenso de los populismos de la derecha nacionalista en Europa sólo vendría a poner parches y paños fríos o hasta profundizar los problemas más candentes que sufre hoy en día toda la población mundial que está padeciendo lo peor de esta crisis capitalista.