Con 200 votos a favor y 117 en contra la primera ministra británica Theresa May consiguió una victoria contra los miembros de su propio partido que habían exigido una moción de confianza. Sin embargo la crisis de negociación del Brexit sigue abierta.

Alejandra Ríos Londres | @ally_jericho
Miércoles 12 de diciembre de 2018 18:18
La primera ministra británica, Theresa May, superó este miércoles la moción de confianza convocada por el Partido Conservador para decidir sobre su continuidad al frente de la formación y el Gobierno.
May obtuvo 200 votos a favor y 117 en contra en una votación secreta a la que estaban llamados todos los diputados del grupo "tory" (conservadores) en la Cámara de los Comunes.
Sin embargo la crisis que generó el pedido de voto de confianza por parte de su propio partido sigue abierta. La negociación del Brexit parece difícil de solucionar y se hace imposible reconciliar los intereses de la Unión Europea, el ala dura de los euroescépticos, y la discusión sobre la frontera irlandesa, que amenaza con ser un punto de disgregación de todo el Reino.
May queda en peores condiciones que antes
Diputados del ala euroescéptica de la bancada Tory habían presentado esta mañana una Moción de confianza a la mandataria por estar insatisfechos con el acuerdo de May y la Unión Europea sobre los términos del Brexit.
Tras otro día de incertidumbre en la política doméstica del Reino Unido, en una votación secreta que tuvo lugar hoy entre las 18 y las 20 (hora local) se jugaba el destino de la primera ministra y el futuro del Brexit. A las 21 horas el presidente del comité parlamentario responsable de la gestión de asuntos electorales internos de la formación Tory, sir Graham Brady, anunció que May ganó el voto de confianza a su mandato. A continuación precisó las aritméticas: 200 diputados conservadores votaron “TENGO confianza en May” mientras que 117 “NO TENGO confianza en May”.
Si bien el resultado fue mejor de lo que se esperaba, la crisis del gobierno no cierra. La división de su propia formación va más allá de los puntos precisos del acuerdo de salida de la Unión Europea (UE) –el tema de la afiliación a la UE es una llaga en el partido tory desde hace décadas. Las heridas volvieron a abrirse durante el mandato del expresidente David Cameron quien pretendió zanjar la discusión llamando al referéndum de 2016, y tuvo que renunciar cuando el resultado fue el catastrófico Brexit. No hay nada que indique que la UE haga concesiones al acuerdo de salida del Reino Unido permitiéndole a May apaciguar a las voces más euroescépticas.
Antes de que se realizara la votación May reunió al conjunto de su bancada y anunció que no se presentará como candidata en los próximos comicios previstos para 2022 y, con el pragmatismo que la caracteriza, indicó que iba a terminar el trabajo que le habían asignado.
Pero la realidad es menos generosa; con una franja importante de diputados conservadores en su contra, May sale aún más debilitada para firmar un acuerdo que ya no cerraba. Un resultado catastrófico para May y para el Partido Conservador, al que le quedó de líder un “pato rengo” que no podrán sacarse de encima por un año (tiempo durante el que no podrían volver a pedir una moción de confianza).
Por otra parte, una vocera del Partido Laborista en la oposición declaró que a pesar de haber ganado la moción de confianza a su mandato Theresa May ya había perdido “la confianza” del parlamento. A continuación recordó que el voto de confianza no cambiaba el acuerdo de salida del Reino Unido de la UE y que "este acuerdo no iba a ser aceptado por el parlamento”.
Como una sensación de “déjà vu” muchos medios empezaron a hacer comparaciones con el voto de confianza que Margaret Thatcher enfrentó en 1990. En aquella ocasión la Dama de hierro dimitió luego de recibir el apoyo de solo 204 diputados. En cambio, May salió a la puerta de 10 Downing a la media hora de conocerse el resultado para agradecer a todos aquellos que le brindaron su apoyo a pesar de haber recibido 200 votos favorables. En un breve mensaje dijo que estaba dispuesta a unir al país y que iba a escuchar a los colegas que votaron contra ella.
Una diferencia de 83 votos no la deja en una posición muy cómoda. El voto de confianza representa un duro golpe a su autoridad y la deja debilitada para negociar. La frontera norirlandesa sigue siendo el escollo más importante del acta de separación con la UE. Una de las figuras más visibles del ala euroescéptica, el diputado Jacob Rees-Mogg, expresó que podían aceptarse todos los puntos del acuerdo con excepción de la salvaguarda para la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.
A la primera ministra le queda una ardua tarea por delante para negociar el Brexit en medio de críticas provenientes tanto de sus propias filas como de las de la oposición.