La ANUIES y la SEP apuestan por sostener el prestigio de las universidades sobre la base de mantener las clases en línea y el número de titulaciones y no el aprendizaje y al servicio de que están las universidades.
Camilo Cruz México
Miércoles 10 de junio de 2020
En medio de una crisis sanitaria mundial y una crisis económica histórica, las autoridades universitarias agrupadas en la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior y la Secretaria de Educación Pública apuestan a mantener el prestigio de las universidades mediante la continuidad de los ciclos escolares con las clases en línea y la taza de egresados con titulaciones a distancia.
La Universidad Nacional Autónoma de México anunció que en medio de la pandemia se han titulado 110 estudiantes, de los cuales 42 son de maestría y tres de doctorado.
De los 65 alumnos que obtuvieron título de licenciatura, estos corresponden a las carreras de Diseño Industrial, Derecho, Teatro, Ingeniería Civil, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Industrial, Pedagogía, entre otras.
Por su parte, el subsecretario de educación superior de la SEP, Luciano Concheiro publicó una invitación a un examen virtual para el grado de maestría de Desarrollo Rural por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana, dónde Concheiro fue director de tesis.
Esta situación podría interpretarse como un paso necesario y una “búsqueda insaciable por afrontar las dificultades” y continuar con la educación y la formación de nuevos profesionistas, pero lejos de esta visión armónica hay un trasfondo que apunta al desmantelamiento de la educación pública.
¿Elitización de la universidad?
En el foro “Escenarios posmandemia” organizado por el rector de la UAM, Eduardo Peñalosa Castro, el propio Luciano Concheiro aceptó que tras una encuesta en la que participaron 116 instituciones de educación superior, las mismas reconocieron que el 81% de su comunidad estudiantil tiene carencias tecnológicas a distintos niveles.
La encuesta también asegura que el 55% de los estudiantes y académicos de estas instituciones desconocen las plataformas que se están utilizando, el 35% comento que cuentan con internet de mala calidad y el 16% tiene falta total de infraestructura para poder sostener las clases en línea.
Esta situación en la que un bajo porcentaje de estudiantes a nivel nacional tiene condiciones económicas y sociales propicias para sosteer las clases en línea, se agudiza cuando la crisis económica es el telópn de fondo: cerca de 12,5 milones de personas perdieron su empleo en la pandemia y el recorte salarial en otros centros de trabajo empuja a una situación creciente de pobreza en todo el país.
A la par de esta situación, el gobierno federal mediante la SEP ha anunciado que no habrá partida presupuestaria para rescatar a once universidades en crisis, se decretó la extinción de fideicomisos de educación media superior que daban servicios como prepatoria abierta y ahora el gobierno federal exige que las universidades apliquen
un recorte a su presupuesto con el pretexto de la pandemia.
Este ataque a la educación pública pone en riesgo un derecho elemental para miles de jóvenes en todo el país, particularmente en las zonas más precarias.
Con este telón de fondo, intentar darle la vuelta a la página y olvidar los recortes a la educación pública para aplaudir las titulaciones de unos cuantos, apunta a una clara elitización, más si quien promociona estos modelos educativos es, como Concheiro, quien salió a decir que no habría rescate a las 11 universidades en quiebra.
En este marco es fundamental pronunciarse por la defensa de la educación pública para los hijos de los trabajadores y los sectores populares, lejos de una visión resolutiva alimentada por la necesidad de cumplir con la estadística de egresos, es fundamental pensar en una universidad al servicio del pueblo pobre y trabajador.