En una histórica alianza, las fuerzas derechistas unen fuerzas para intentar hacer frente al gobierno de López Obrador.
Lunes 7 de diciembre de 2020
La debilidad de la oposición se expresa en la alianza que se ha anunciado recientemente entre los partidos tradicionales de la derecha, el conservador y clerical PAN, el represor y neoliberal PRI y el PRD que se reclama “liberal progresista”, pero que está en franca agonía.
Así, el PRI que había sido acusado de antidemocrático por el PAN, ahora es su aliado mientras el PRD que se decía una fuerza progresista y democrática, ahora van con el PRIAN. Todo para intentar sobrevivir.
“No los une el amor, sino el espanto”, reza el dicho popular que bien puede utilizarse para entender la situación que enfrentan estos partidos de cara a las elecciones del 2021, las cuales son un punto de referencia para evaluar el nivel de apoyo que guarda el gobierno federal, el cual según las encuestas mantiene un amplio respaldo popular.
Y es que los “neoliberales”, los partidos de la oposición, tienen fuertes cuestionamientos luego de los escándalos de fraude que han atravesado recientemente y que involucran a gobernadores o funcionarios del más alto nivel (como García Luna o Emilio Lozoya).
La pelea por la CDMX
Hay pocas entidades donde el Morena sea abiertamente hegemónico como lo es en la Ciudad de México, en esta entidad el gobierno de AMLO guarda buena parte de su base electoral, es ante esta realidad que los tres partidos “históricos” de la política nacional han decidido ir juntos a disputar alcaldías y a buscar diputaciones.
En realidad esta “unidad” de las fuerzas de la oposición, ya se había visto anteriormente, en particular cuando se firmó el “Pacto por México”, para aprobar las reformas estructurales de corte neoliberal en el sexenio anterior. Este pacto le costó particularmente al PRD que se mostró claramente como un partido defensor del interés del capital e hizo que el apoyo popular que guardaba se pasara rápidamente al movimiento obradorista y luego al Morena.
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Las alianzas del Morena
Por su parte, las alianzas del Morena parecieran no tener ninguna base principista, lejos de ello sus coaliciones con el Partido Verde y más recientemente con el PANAL muestran que, cuando se trata de ganar elecciones y conservar cargos, los principios “anti neoliberales” importan poco.
Esta es una de sus contradicciones más fuertes, pues mientras habla en contra de “los neoliberales” y la “mafia del poder” se alía con personajes y fuerzas políticas que vienen justamente de los partidos tradicionales y que defienden las mismas políticas empresariales e imperialistas de las que supuestamente se busca diferenciar.
La necesidad de una alternativa real
Ante este panorama, es fundamental que los trabajadores y las fuerzas políticas que defienden el interés popular, se reagrupen en torno a programas que realmente busquen enfrentar el interés de las grandes corporaciones, de los bancos y los empresarios más poderosos.
Un paso en este sentido es la conformación del Frente de Izquierda Anticapitalista, alianza que recientemente hemos acordado entre el Movimiento de los Trabajadores Socialistas (MTS), el Movimiento Al Socialismo (MAS), la Liga de Unidad Socialista (LUS) y el Grupo Socialista Obrero (GSO), para impulsar una candidatura independiente con un programa que se pone realmente del lado de la clase trabajadora, buscan fortalecer su organización y que tiene a la trabajadora reinstalada Flora Aco como titular.