El domingo 30 de Noviembre serán las elecciones internas del MPN para elegir el candidato a gobernador por el partido provincial, que gobierna ininterrumpidamente en Neuquén desde hace más de 50 años. Con el voto de afiliados e “independientes”, es casi un hecho que Gutiérrez, el delfín del actual gobernador Sapag, se impondrá por abrumadora mayoría sobre el exgobernador Jorge Sobisch.
Viernes 31 de octubre de 2014
Pasada la interna, Sapag, con candidato en mano, pondrá fecha a las elecciones provinciales, que anticipó serán entre Mayo y Junio próximos, para seguir marcando la agenda.
La “amortiguada” interna del MPN, mucho menos dura que la de las PASO del 2013 donde Pereyra, hoy aliado a Sobisch, derrotó a la vicegobernadora Pechen, parece anticipar que, como mandata su origen peronista, los perdedores “acompañarán” al ganador para sumar en 2015 un nuevo gobernador a la larga lista del MPN.
La oposición sigue marcando el paso en el mismo lugar. El intendente de Neuquén Horacio Quiroga, ya lanzado como candidato a gobernador, pretende “arrastrar” a toda la oposición no K detrás suyo, pero no le resulta fácil. Lo que presentaban como casi un hecho la semana pasada, la alianza con el intendente de Cutral Co Ramón Rioseco, ya parece algo del pasado. Los sciolistas neuquinos ya están trabajando para que Rioseco vuelva al redil del FPV y sea parte de una fórmula con el intendente de Centenario Javier Bertoldi. Una muestra, por otra parte, de que en Neuquén el destino del kirchnerismo también parece estar atado al gobernador bonaerense.
¿Qué harán los sectores autodenominados como el ala “progresista” del kirchnerismo? No se sabe, pero si nos guiamos por su ubicación respecto del acuerdo YPF - Chevron, si ayer votaron esa ley en la Legislatura y apoyaron la represión (como el diputado Canini de Nuevo Encuentro), cómo hoy no adherir a la máxima “sciolismo o barbarie”.
El verdadero “derrame” de Vaca Muerta
La caída del precio del barril de petróleo a nivel internacional empezó a sembrar dudas sobre las potencialidades de Vaca Muerta. Es que los cálculos para el rendimiento del negocio de los no convencionales es con un barril por arriba de los U$S 82/85. Esta incertidumbre se suma al todavía irresuelto litigio con los holdouts a partir del fallo Griesa, que pone límites a las inversiones extranjeras en el país. Esto no significa que se abandonen los no convencionales, pero sí en lo inmediato puede haber un corrimiento de inversiones hacia yacimientos convencionales como en Chubut, y que la explotación en Vaca Muerta sea menos “vertiginosa” de lo esperado hace tan solo un año.
Lo que sí está claro, más allá de los tiempos, es que Vaca Muerta no es sinónimo de “progreso”. Mejor dicho, sólo lo es para unos pocos, empezando por las grandes multinacionales. El único “derrame” que hubo fue literal y no metafórico, y se vio cuando un “río de petróleo” de 300 metros cubrió varias calles del barrio Parque Industrial en Neuquén Capital, producto de la rotura de unos piletones con residuos de petróleo de la empresa Indarsa. Aunque finalmente al otro día clausuraron la planta y anunciaron que le aplicarán multas, la primera respuesta oficial fue dejar que la empresa siguiera operando como si nada hubiera pasado. Y ésta no es la única empresa de tratamiento de residuos petroleros ubicada en la ciudad. Es que el negocio de las petroleras se transformó en una política “de estado”, y debe ser garantizado de una punta a la otra del proceso productivo.
Izquierda y sindicatos
En petroleros es indiscutido, hoy, el control burocrático de Pereyra. Junto al resto de los sindicatos petroleros de la Patagonia, amenaza con “parar los pozos” contra el impuesto a las ganancias, aunque ya es una fija que rara vez pasa de las amenazas a los hechos. La política es separar los reclamos “corporativos” de los trabajadores petroleros de las demandas del resto de los trabajadores y demás sectores populares, como los mapuches o ambientalistas, para reclamar a lo sumo algún beneficio, pero sin tomar los “agravios” del gobierno y las petroleras al conjunto de los sectores populares. De todas maneras, por abajo, existen lazos solidarios, que son el “germen” para un trabajo paciente y no corporativo para romper con el monopolio burocrático y abrirse camino en este sector estratégico del movimiento obrero neuquino.
Donde la izquierda viene ganando peso es en el sindicato de las trabajadoras y trabajadores de la educación, ATEN, donde un frente antiburocrático, el FURA, que incluye a casi toda la izquierda como el PTS y el PO, tiene su próximo desafío el 13 de Noviembre para retener la conducción, recuperada hace 2 años de manos del kirchnerismo, nuevamente el principal adversario electoral.
En ATE, los sectores antiburocráticos y combativos referenciados en la conducción de la Junta Interna del Hospital Castro Rendón, donde dirige el PTS, vienen en una dura resistencia a los ataques de la conducción Verde, cada vez más parecida a la burocracia de la CGT, con patotas incluídas.
En el sector industrial, también influenciados por el PTS, recientemente fue electa una delegada combativa en la Textil Neuquén, claramente referenciada en el sector que paró durante semanas en 2012 por la reincorporación de la obrera Norma Brizuela, y la combativa Comisión Interna de Papelera Molarsa se prepara para dar pelea en las elecciones del Sindicato Papelero, junto a delegados combativos de la Papelera Samovo, donde más peso tiene la burocracia.
Junto a estas batallas en los sindicatos, en el terreno político el Frente de Izquierda sigue siendo una clara referencia para amplios sectores de masas, llegando a obtener casi el 10% en las elecciones de Octubre de 2013. El lanzamiento por parte del PTS de las precandidaturas para el Frente de Izquierda de Natalia Hormazábal a gobernadora, Raúl Godoy a diputado provincial y Graciela Frañol a diputada nacional volvieron a poner a la izquierda como alternativa de los trabajadores frente a la danza de candidatos de los partidos de los capitalistas.

Alejo Lasa
Dirigente nacional del PTS. Coordinó, junto con Raúl Godoy y Grace López Eguía, el libro ZANON: Fábrica militante sin patrones.