Arrancó la carrera que los técnicos de Telefónica-Movistar y las distintas contratas y subcontratas van a realizar durante cuatro días en su lucha contra la precariedad.

Joe Molina Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57
Sábado 20 de febrero de 2016
Foto: Facebook/Ecuador Etxea
La carrera contra la precariedad que está llevando la Marea Azul, 800 Km que unen Bilbao con Barcelona, a través de distintas localidades, ya ha cumplido una cuarta parte. Cada vez está más cerca el primer objetivo consistente en hacer coincidir su llegada a Barcelona con el Congreso Mundial de Móviles (WMC), escaparate mundial de la ostentación tecnológica que Telefónica-Movistar quiere representar ante el mundo, pero sin tener en cuenta el coste que le supone a la clase trabajadora.
Se ha tenido que soportar hasta ahora la inclemencia del tiempo, añadiendo dificultad, pero también orgullo personal y coraje y por supuesto respeto. La carrera salió de Bilbao (Vizcaya), llegó ya a Donosti en (Guipuzcoa), y posteriormente a Tolosa en la comunidad de Navarra y prosigue su camino hacia Huesca. En todas las localidades por las que ha pasado hasta ahora han sido acogidos con multitudinarias muestras de apoyo
Parte de Bilbo #Correscales, la enorme iniciativa contra la precariedad https://t.co/S98p7MFipN Por @unaibrea @argia pic.twitter.com/YUDur4k706
— AraInfo (@arainfonoticias) febrero 19, 2016
Los #800Km del @correscales2016 ya han llegado a Donosti. ¡Vamos con la marea azul! pic.twitter.com/sKMV3pBuvt
— La Obra Social PAH (@ObraSocial_PAH) febrero 19, 2016
BaCasi llevamos 200km corriendo, ¡que no pare la solidaridad!. En directo la acogida al paso por Tolosa. Tipi tapa! https://t.co/TTJ7XyB3en
— Correscales 2016 (@correscales2016) febrero 19, 2016
Rebuda a Orereta ara mateix!
Moviment feminista, juvenil, pensionista i regidors de l Ajuntament a peu de carrer. pic.twitter.com/CkXCAMc0Ry— Correscales 2016 (@correscales2016) febrero 19, 2016
Hacer coincidir la llegada del Correscales con en MWC es para hacerse oír, mostrar su rechazo a las condiciones laborales a que son sometidos los trabajadores y trabajadoras, exigir los compromisos adquiridos por parte de la administración, cuando aún eran electos, durante los casi 3 meses de huelga, que si una empresa que en su día fue pública, tiene beneficios, no se le permita precarizar las condiciones laborales hasta la esclavitud y para eso no paran de reclamar solidaridad y apoyo y hacer de esto un acto común contra la precariedad.
El segundo objetivo y no menos importante es el mantenimiento y refuerzo de esa Caja de Resistencia Unitaria que gracias a la colaboración de entidades, particulares, movimientos sociales, sigue llenándose, lenta pero constante, para hacer de ella una herramienta con la que poder contar ante otros inicios de conflicto.