A pocos días del 8M entrevistamos a Miriam trabajadora del SAD ( Servicio de Ayuda a Domicilio), un sector feminizado que en el último año ha sido uno de los protagonistas de la lucha contra la precariedad. Miriam es delegada de OSAD, un sindicato formado en 2019 y que viene organizando la pelea de estas trabajadoras
Raquel Sanz Madrid
Viernes 3 de marzo de 2023

Este último año ha sido un periodo intenso de lucha para vosotras. ¿Podrías explicarnos cuales han sido estas peleas por las que os habéis estado movilizando?
Mira este último año ha sido un periodo que hemos levantado muchas reivindicaciones con el objetivo de dar solución a los principales problemas que padecemos. En primer lugar nuestra lucha es por una cuestión básica, que se valore y se tenga en cuenta toda la precariedad que vivimos en nuestros centros de trabajo, y por tanto que se nos dote del material necesario para desarrollarlo con un mínimo de garantías nuestra labor, tanto para nosotras como para las personas dependientes que cuidamos.
Por otra parte también queremos que se nos reconozca todas las enfermedades relacionadas con nuestro trabajo. Porque como bien indican muchas compañeras somos básicamente grúas humanas lo cual termina repercutiendo gravemente en nuestra salud. Por eso como no hay cuerpo que aguante este ritmo de trabajo, queremos poder jubilarnos a los 60 años, para no encontrarnos con situaciones aberrantes de trabajadoras de ayuda a domicilio con más de 60 años teniendo que levantar a adultos de 80 kilos o más durante 8 horas al día. Eso es inhumano.
Y por último exigimos la remunicipalización de un servicio como el nuestro que está totalmente privatizado y sometido a los intereses de un puñado de empresarios que solo quieren llenarse los bolsillos y no les importa ni los usuarios ni mucho menos nuestras condiciones
En los últimos meses las y los trabajadores sanitarios vienen protagonizando una lucha en defensa de la sanidad pública. En vuestro caso formáis parte del sector socio sanitario ¿cómo os afecta esta situación de ataque permanente a los servicios públicos?
La verdad nos afecta de lleno. Este servicio originalmente estaba pensado sobre todo para las personas más vulnerables. Pero como esto se ha ido privatizando poco a poco hay tendencia a que quien puede pagarlo tenga mayor preferencia y mayor calidad del servicio. Por eso nosotras recalcamos en volver a remunicipalizar el Servicio de Ayuda a Domicilio, para que vuelva a ser para las personas que más lo necesitan, y que se encargue también para personas que necesitan acompañamiento, en el aseo personal, las compras, en ir al médico y que además no pueden permitirse pagar a nadie para que lo realice. En estos momentos nuestra labor ha derivado más bien a realizar labores de limpieza y no la asistencia que he descrito antes.
Por otro lado como he comentado antes también evidentemente termina afectando a nuestras condiciones laborales, ya que cada vez han ido precarizando más nuestro trabajo y las empresas que se hacen cargo del servicio tratan siempre de pagarnos menos y que tengamos menos derechos.
Estamos a las puertas del 8M, en estos meses la lucha contra la precariedad ha tenido un fuerte protagonismo de los sectores feminizados. ¿Cómo crees que os afecta esta situación como mujeres trabajadoras? ¿Y cómo enfrentarlo?
Para realmente poder ir avanzando en nuestros derechos como mujeres, nosotras las trabajadoras, que muchas además somos madres de familias monoparentales, necesitamos combatir la precariedad laboral y luchar por conquistar mejores condiciones en nuestros centros de trabajo.
Por eso nosotras desde el SAD, que es un sector abrumadoramente feminizado, pedimos la remunicipalización de nuestro servicio. Pero también es el caso de las sanitarias o de las compañeras de servicio doméstico. Todos estos sectores feminizados tienen idénticos problemas que están relacionados con nuestra condición de mujeres y trabajadoras. Estos son por ejemplo la necesidad de la conciliación familiar, que no se respeta en la mayoría de empresas, y que nos termina afectando profundamente, tanto en lo laboral como en nuestras vidas teniendo que muchas veces dejar de cuidar a nuestros propios hijos para cuidar a los de otros.
Para evitar esto y seguir avanzando el conjunto del movimiento de mujeres tiene que luchar por respetar la conciliación familiar en las empresas, combatir los contratos basura, reivindicar sueldos dignos y acabar con la precariedad para poder mejorar nuestras vidas.