Desde que inició el año, el país se sacudió con las distintas movilizaciones y cierres de autopista contra el gasolinazo. Indignación es una palabra que no alcanza para expresar el descontento y enojo popular contra Peña Nieto.

Miriam Hernández, trabajadora de la UNAM Trabajadora del STUNAM
Jueves 19 de enero de 2017
La economía mexicana cerró el año con la devaluación del peso mexicano, la mayor tasa de inflación desde el 2014 y con la liberación del precio del petróleo se prevé siga en aumento. Aunado a ello, la política económica del régimen, ha estado vinculada a aumentar la subordinación al imperialismo estadounidense que, con la llegada de Donald Trump a la presidencia, amenaza con cambios en la relación política y económica. Los trabajadores y el pueblo mexicano serán quienes enfrentaran los más duros golpes en el siguiente periodo.
La respuesta de la UNT y del STUNAM frente al gasolinazo
En las declaraciones de la semana pasada de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), a la cual pertenece el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), así como el Sindicato de Telefonistas (ST), la Asociación Sindical de Pilotos de Aviación (ASPA) y la Central Campesina Cardenista (CCC), declaró que “la actual crisis económica se puede convertir en social, si el gobierno no modifica su política económica y dar marcha atrás a medidas como el aumento a las gasolinas” (La Jornada, 12/01/2017).
Ante el descontento social y la incapacidad de Enrique Peña Nieto (EPN) para dar una salida a la crisis que vive el país, la UNT ha decidido sumarse a la convocatoria de mega marcha para el 31 de enero, en cuyo pronunciamiento exigen “abrogar la reforma energética y la liberalización de los precios de la gasolina; reconstruir el mercado interno y las cadenas productivas nacionales y el sector productivo del campo, e implementar una reforma fiscal equitativa y de carácter redistributivo” (La Jornada, 12/01/2017).
Desde que EPN asumiera en 2012 la presidencia, su política ha sido la represión y criminalización de la protesta social para hacer pasar las reformas políticas y económicas que han dejado al país en un clima de violencia, sobre la base de precarizar la vida de los trabajadores, sumir a los campesinos en la miseria y dejar que el capital imperialista aumente sus ganancias. Desde ahí que es necesario pensar cuál debe ser la respuesta que desde los centros de trabajo se discuta, para que se realicen acciones masivas, coordinadas y efectivas para poder dar marcha atrás a la reforma energética.
Más salidas ofensivas, menos discursos
Por arriba el régimen priísta quiere cerrar filas con el empresariado y las familias millonarias con el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico. Como respuesta el Sindicato de Trabajadores de la UNAM, llama a todas las organizaciones políticas y sociales a construir un movimiento nacional para democratizar al régimen político y reorientar al país. Para ello, convocan a una Jornada Nacional de Lucha de carácter pacífico, que inicia con el mitin en el zócalo este 19 de enero a las 11 horas contra el gasolinazo y en apoyo a los jubilados. ¿Esto es suficiente para frenar el ataque?
Frente a las medidas del gobierno, se necesita dar una respuesta en unidad, coordinada y organizada al conjunto de movilizaciones y descontento que recorre el país. Es necesario salir a marchar este 20 de enero contra Donald Trump y el imperialismo estadounidense, contra el muro, las deportaciones, el gasolinazo y la reforma energética diseñada por la demócrata Hillary Clinton y su equipo.
Desde las trabajadoras y trabajadores del STUNAM, en sus asambleas, se debe discutir sobre impulsar un Encuentro Nacional de Organizaciones de Obreras, Campesinas, Populares y Estudiantiles, con delegados revocables, que apunte a realizar un paro nacional combativo, en las calles, hacia la convocatoria de la mega marcha del 31 de enero, para tirar la reforma energética.