Los trabajadores de Sidor retoman sus luchas con paralizaciones a finales de enero y este jueves 4 de febrero realizaron una importante concentración frente a las instalaciones de la CVG en Ciudad Guayana, decidiendo nuevas convocatorias y llamando a la más activa solidaridad a los demás sectores de trabajadores.
Albert Sánchez Trabajador de Sidor y militante de la LTS, estado Bolívar
Viernes 5 de febrero de 2021
Fotografía cortesía
Soplan vientos de esperanzas y nuevos bríos de lucha en el movimiento obrero venezolano, particularmente en la zona industrial de las empresas básicas de Guayana. El día sábado 30 de enero los trabajadores de la acería de palanquillas en Sidor, una de las pocas plantas recién activadas en dicha empresa, deciden en asamblea paralizar las actividades productivas en el turno de 7 de la mañana a 3 de la tarde.
Esta decisión se da en el marco de unas condiciones de trabajo totalmente infrahumanas, sin equipos de seguridad, con condiciones ambientales totalmente adversa.
Pero la gota que rebalsó el vaso fue el monto recibido de la quincena del día viernes 29, que a parte que ya venía desmejorado después de la firma del Memorando 2792 en el año 2018 por el Gobierno de Maduro en conchupancia con la directiva sindical oficialista, la que prácticamente elimina los contratos colectivos y desmejora las tablas salariales logrados en luchas por los trabajadores.
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Pero además lo recibido ese día 29 era un monto muy inferior a lo que se venía pagando en las últimas quincenas. Los trabajadores cobraron un promedio entre 3 a 7 dólares de acuerdo a la clasificación del trabajador y a los horarios de trabajo.
La reacción inmediata de la empresa fue enviar unos altos funcionarios de la misma con analistas de relaciones laborales y funcionarios de seguridad del Estado que llegaron al área con una actitud amenazante y altanera manifestándoles que se atuvieran a las consecuencias sino normalizaban las actividades.
Voceros de los trabajadores les respondieron que era una protesta justa por las condiciones que estaban trabajando y que el salario solo les alcanzaba para darles de comer a sus familias de dos a tres días y en tal sentido querían una explicación de los detalles de lo percibido porque ya desde hace tres años no recibíamos el recibo de pago que expresaba los detalles de los ingresos del salario. Reclamaban además la diferencia de utilidades que tradicionalmente se cancelaba los últimos días del mes de enero por acuerdo contractual.
Los analistas laborales respondieron que la quincena había sido bien calculada y que este año no generaban diferencias de utilidades y amenazaron con que si no reanudaban inmediatamente las actividades tomarían severas medidas contra ellos. Y de hecho tomaron y desactivaron a varios de los voceros de los trabajadores, luego se marcharon pensando que iban a intimidarlos, y éstos se mantuvieron firmes en su posición de mantener paralizada la producción. A la paralización se sumaron también los trabajadores de los otros turnos del sector de palanquillas.
La empresa al ver que no conseguía doblegarlos sacó un comunicado donde acusaban a los trabajadores de hacerle el juego a factores políticos de la oposición de derecha para sabotear la producción de la empresa y amenazaron con implementar un plan de contingencia para reactivar las actividades y tomar medidas de sanciones contra los trabajadores involucrados.
Esta nueva amenaza no intimidó a los trabajadores, más bien hizo imprimirle mayor ánimo a la lucha, y los tres turnos siguientes se mantuvieron firmes en la paralización de las actividades.
En el mismo 31 de enero el presidente de la empresa se presentó en el área con una actitud más “conciliadora” y les manifestó que ciertamente se había pagado menos en la quincena pero que no era un mal cálculo, sino que el fondo que estaba destinado para el pago de la nómina no eran suficientes y se pagaron montos para que pasaran el fin de semana y luego se les hacía el ajuste.
Les propuso entonces que a los trabajadores que tuvieran la nómina en el Banco de Venezuela se les pagaría el ajuste de la quincena y la diferencia de utilidades el día lunes 1 de febrero, y que el día martes se les cancelaba a los demás trabajadores que tuvieran la nómina en otros bancos privados ya que el lunes -que era feriado bancario- no podían hacer esta operación.
También les propuso que para el día lunes se instalaba una mesa entre trabajadores y empresa para acordar el nuevo salario. Los trabajadores propusieron como piso 150 dólares para comenzar la discusión.
Mientras tanto los trabajadores desactivados se enteraron de la situación que estaba pasando en la acería y por las redes se hicieron convocatorias para asistir ese mismo día lunes a primera hora de la mañana en las instalaciones de los portones de la empresa para reforzarle el apoyo a los compañeros en conflicto. En efecto, el lunes un grupo de trabajadores se hizo presente y manifestaron también su descontento.
Ese mismo día lunes la empresa sacó otro comunicado informando lo que les había planteado oralmente el día anterior a los trabajadores en conflicto. Pero no retractándose del comunicado anterior donde acusaba y amenazaba a los trabajadores.
Los trabajadores le dieron una espera en esas horas de la mañana para el pago y el depósito en sus cuentas, y efectivamente les salió el día lunes a los trabajadores que tenían su nómina en el Banco de Venezuela, pero solamente a los que estaban activos en la producción.
Se volvieron a incendiar las redes y se caldearon los ánimos de los trabajadores desactivados, y manifestándose diferencias entre las cuatro cuadrillas de los turnos por la falta de coordinación en la toma de decisión de los acuerdos con la empresa.
Los trabajadores desactivados expresaron que esperaban hasta el día martes para saber si en el segundo pago lograban que les depositaran, pero la espera fue en vano. La empresa se volvió a salir con la suya y solo canceló a los trabajadores activos en la producción.
Comenzaron entonces la convocatoria para una manifestación para el día jueves 4 de enero en la sede de la CVG, matriz de todas las empresas básicas. Hubo infiltrados en las redes de grupos de trabajadores que quisieron confundir la tensión de los trabajadores convocando para sitios diferentes de la CVG. Pero al final hubo un consenso para concentrarnos todos en el sitio matriz de la CVG.
Esta concentración fue una de las mayores de los últimos meses donde no venían asistiendo no más de dos decenas de trabajadores, siendo que esta vez eran varias centenas los presentes. Es de destacar que hicieron actos de presencia diferentes dirigentes sindicales de otras empresas, para mostrar su solidaridad con la lucha de los sidoristas, como Masisa, Alcasa, Ferrominera, Vencemos, Sural, Venalum, etc., etc.
Se realizó una asamblea mientras se esperaba que saliera alguien de la CVG, pero fue en vano, no salió nadie a recibir a los trabajadores. En la asamblea se manifestó el ánimo de la asistencia por su gran concentración y presencia comparado con las recientes concentraciones anteriores.
Los trabajadores aprobaron hacer ese mismo día jueves, luego de la asamblea, una caminata por los alrededores del centro de la ciudad para finalizar la protesta, y la convocatoria nuevamente para el día lunes 8 de enero donde se redoble la campaña de convocatoria.
Todos los presentes se comprometieron a venir acompañados de familiares, amigos o vecinos, y que para ese día se decidirán más acciones contundentes y proponer las fechas de las nuevas convocatorias.
Estas protestas, manifestaciones y actividades reflejan un despertar del movimiento obrero y una conciencia de los trabajadores de los trabajadores de confiar en sus propias fuerzas.
Se trata de una retomada de las luchas, y que, aunque al momento esto solo sea un destello de esperanza debemos profundizar en la participación masiva de los trabajadores en las asambleas y hacer el esfuerzo para seguir articulando y coordinando fuerzas para luchar y golpear con más contundencia y lograr nuestros objetivos.