Hace dos semanas en Europa se viene dando una ola de huelgas en sectores estratégicos e importantes de la clase obrera, todo como consecuencia de los altos niveles de inflación y el aumento de la carestía de la vida. El escenario de crisis comienza a abrir la posibilidad que las y los trabajadores puedan volver al centro de la escena, por lo menos es la dinámica que se está dando en países importantes de Europa estas semanas. En Latinoamérica, la inflación también se viene tomando y degradando las condiciones de vida de millones de trabajadores y trabajadoras, aunque hasta ahora más allá de la rabia que estalló en Ecuador con gran centro en los pueblos originarios, en los demás países de la región aún no se desarrolla el fenómeno europeo ¿es posible que esto pueda abrir una nueva coyuntura con más protagonismo de la clase obrera a nivel internacional?

Martín López Trabajador del Litio
Jueves 7 de julio de 2022
Europa está comenzando una oleada de huelgas por aumento de salarios en el marco de la alta inflación. Trabajadores ferroviarios, aeronáuticos, de la salud o empleados públicos y docentes han salido a las calles o comenzado huelgas en las últimas semanas.
Los ferroviarios en Gran Bretaña entre el 21 y 25 de junio, impulsaron una huelga histórica en el sector que no se veía desde los años 90’, donde 50.000 trabajadores ferroviarios(los trenes no circulan por Inglaterra, Escocia y Gales y a la medida se plegaron cerca de 40.000 trabajadores ferroviarios y 10.000 del metro de Londres) de la Red Ferroviaria Nacional y de empresas privadas paralizaron contra los despidos y el congelamiento salarial en una inflación del 11% en el país. Esta huelga contó con la solidaridad de activistas ambientalistas y jóvenes en más de 40 piquetes. Es así que ante el aumento de los alimentos, carestía de la vida y la alta inflación los trabajadores agrupados en el Sindicato Nacional de Trabajadores Ferroviarios, Marítimos y del Transporte (RMT por sus siglas en inglés), respondieron con los métodos propios de la clase obrera: la huelga.
En Reino Unido se podrían estar sumando más de 115 mil trabajadores de toda Gran Bretaña, que podrían ir a la huelga si el resultado de la votación es favorable este 19 de julio, desde el sindicato de correos Communication Workers’ Union(CWU), rechazaron el aumento unilateral de la empresa Royal Mail, la cual cifra un aumento de 2% cuando la inflación según el Banco de Inglaterra es de entre un 9% y 11%, este es el principal motivo para votar la huelga, enfrentar los altos costos de vida.
Y así sigue la tónica de otros sectores que se suman como los empleados públicos que no bastando con tener el salario congelado desde el 2020, el gobierno está ofreciendo un 3% de aumento y ya salieron a las calles de diversas regiones de Inglaterra y Gales; y también las y los docentes del sindicato National Education Union (NEU), ya plantearon que de no recibir un aumento de salarios cercano a la inflación sometería a votación de huelga a sus 450.000 afiliados.
Este nuevo dinamismo en el movimiento obrero inglés, ha traído consigo la pregunta respecto a que si esto significa comenzar a revertir la derrota para la clase obrera en los años 80’ que introdujo la “dama de hierro” Margaret Tatcher y la ofensiva del neoliberalismo. Es más, algunos comienzan a hablar del “verano de descontento” en alusión al “invierno de descontento” donde hubo muchas luchas en los años 1978-79 en el Reino Unido, como respuesta al techo salarial del 5% en momentos de aumento de la inflación.
En otros países de Europa esta semana también se desataron otras huelgas en posiciones estratégicas, los ferroviarios franceses ayer se fueron a huelga para pelear por el aumento en los salarios en el marco de una inflación que puede llegar al 10% a finales de este año. La semana pasada fue el turno de la petrolera Total y de los trabajadores aeronáuticos de París del aeropuerto Charles de Gaulle, todo en el marco de que la clase obrera viene sintiendo como los sueldos se vienen esfumando, en todos los conflictos se vienen escuchando los gritos de “¡todo sube, menos los salarios!”. Las huelgas se desatan por presión de la base desde abajo, a pesar de que las direcciones sindicales no han hecho nada para unificar estas luchas.
Por su parte en España, las trabajadoras de la aerolínea Ryanair junto con los sindicatos Unión Sindical Obrera (USO), y el Sindicato Independiente de Tripulantes de Cabinas de Pasajeros de Líneas Aéreas (SITCPLA) iniciaron el lunes 4 de julio un paro que podría extenderse hacia el 28 de julio, a pesar de que las empresas y el gobierno han hecho lo posible para romper la huelga, el paro ha alcanzado el 40% de la tripulación de Ryanair afectando con 215 congelaciones y más de 1.200 retrasos. A esto también se suma la movilización de la plantilla de Easyjet que denuncian que sus salarios no alcanzan ni el mínimo, ambas luchas son por cuestiones salariales y convenio colectivo en medio de una inflación en ascenso.
Por último el mismo 4 de julio, se produjo la huelga en una de las posiciones estratégicas de Noruega y que afecta a gran parte de Europa, como lo es la huelga de los trabajadores del petróleo y el gas, quienes se encuentran llevando el método de la huelga paralizando en plataformas del Mar del Norte para exigir el aumento de sueldos donde desde el Sindicato Lederne exigen que compense los altos niveles de inflación. Esta huelga ha hecho que la empresa estatal del petróleo Equinor comience el cierre de diversos campos situados en el mar del Norte, lo que es un riesgo para varios países europeos, sobre todo por las consecuencias de la guerra ruso-ucraniana que ha elevado el precio de las energías y el combustible, y donde Noruega es el segundo mayor proveedor de energía después de Rusia, y la huelga se encuentra reduciendo en un 56% las exportaciones de gas al resto de los países.
Las y los trabajadores de Latinoamérica tenemos que seguir el ejemplo de la clase obrera europea
Desde hace más de un año la inflación viene golpeando a los países de América Latina, como Argentina, México, Colombia, Chile, Perú y Ecuador, donde este último tuvo una respuesta sobre todos los sectores indígenas en jornadas de rebelión contra el gobierno de Lasso.
En Chile, la inflación no ha parado de aumentar y como vimos en el mes de mayo esta llegó al 11,5% por sobre las expectativas de varios economista que veían esta cifras llegando junio-agosto, provocando que los precios aumentaran en general un 1%.
El aumento del salario mínimo hasta $400 mil pesos nada se sintió, es más los sueldos reales [1]anotaron con la inflación de mayo la mayor caída en 30 años, llegando a los niveles por debajo del salario mínimo previo a la rebelión del 2019, cuando el sueldo mínimo llegaba a los $301 mil pesos, es decir, desde esa fecha hasta ahora el aumento del mínimo en $99 mil pesos, en términos reales fue igual al aumento de $0.
Aún no hay certezas de cuándo será el peak inflacionario con un 2022 que no avizora mejoras en las ya degradadas condiciones de vida y de poder adquisitivo para millones de trabajadores y trabajadoras junto al pueblo pobre.
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Mientras tanto, las direcciones de los grandes sindicatos como la CUT, se contentan con el aumento del salario mínimo alcanzado con el gobierno de Boric, que de histórico no tiene nada más que el hecho que en la realidad el sueldo no subió un peso, y ahora más que preocuparse de que las y los trabajadores podamos enfrentar la actual crisis y la inflación que sube los alimentos golpeando millones de hogares, han volcado toda su fuerza a la campaña por el apruebo bajo el Comando 4 de Septiembre.
Las y los trabajadores no podemos esperar la aprobación o no de la Nueva Constitución, y de aprobarse su futura implementación a través de leyes que serán cocinadas en el Congreso donde siguen dominando los mismos que han sido responsables del saqueo de estos últimos 30 años, como la derecha y la vieja Concertación hoy revivida por Boric.
Debemos seguir el ejemplo de la clase obrera europea que hoy se levanta contra la carestía de la vida con múltiples huelgas en sectores estratégicos de la economía, debemos exigir a las grandes centrales como la CUT, los sindicatos de todas las ramas productivas y reproductivas junto también a los sectores no sindicalizados y populares, impulsar asambleas desde las bases para levantar un plan de lucha y un pliego único, para terminar de cargar la crisis, donde discutamos y deliberemos por un plan urgente para enfrentar las necesidades urgentes, como la lucha por un aumento generalizado de salario y pensiones de $650 mil pesos, basta de salarios y pensiones de hambre por debajo de la línea de la pobreza; por el impuesto progresivo a las grandes fortunas para financiar un IFE para todos los cesantes; reajuste mensual de sueldos y jubilaciones según el costo de la Canasta Básica de Alimentos; nacionalización de las empresas de servicios como el Agua, Luz y Gas, terminando con lucro en los servicios de primera necesidad; control de precios en supermercados y grandes distribuidoras, la especulación con los alimentos debe terminar; y por la nacionalización de la banca y monopolio del comercio exterior, los grandes empresarios y familias más ricas del país no pueden seguir fugando capitales al extranjero donde se encuentra sus paraíso fiscales.
[1] Entiéndase como salario real, como la forma de calcular el salario descontando la inflación, para reflejar su verdadero poder adquisitivo. El cálculo del salario real permite conocer mejor el nivel en que se encuentran los salarios nominales o brutos.