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Red Internacional
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Precariedad Laboral. Trabajo digno… ¿Qué es eso?

Las condiciones de trabajo han sido mermadas por las sucesivas reformas laborales. La precarización laboral es la realidad de miles de trabajadores y trabajadoras en Aragón. Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa son reveladores.

Carlos Muro

Carlos Muro @muro_87

Martes 23 de febrero de 2016

Toda una gran masa de asalariados en Aragón está sufriendo una degradación laboral sin precedentes. Una demostración de esto es que la cantidad de trabajos a tiempo parcial han aumentado un 40% en los años de crisis. En el 2015 se superaron los 100.000 contratos por ETT, el récord de la serie histórica.

El aumento de los contratos a tiempo parcial ya se sitúa en los 77.500 asalariados en la comunidad aragonesa (8.500 más que hace un año), lo que viene a representar el 17% del total de ocupados al cierre del 2015 (456.200), según la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre del 2015.

Los miniempleos o minijobs se han disparado un 43% respecto al 2008, ya que en ese momento era del 11,9% sobre el total de ocupados. Más notorio si cabe es la gran brecha de género, ya que el 78,3% (60.700 personas) de los contratos parciales lo ocupan mujeres. La “precariedad tiene rostro de mujer”.

Otro de los datos que muestra el EPA es que la mayoría de trabajadores y trabajadoras que aceptan estos contratos es por pura necesidad, sin ver otra salida laboral. Siendo que 43.200 aragoneses que trabajan a tiempo parcial (el 55% de los que tienen este tipo de contratos) lo hacen por obligación, al no encontrar empleos a jornada completa. Un año antes eran 38.300 los que estaban en esa situación y 20.000 en los años previos a la crisis.

La precarización laboral se empieza a convertir en un verdadero problema social. Y lo demuestra el hecho de que uno de cada cinco contratos que se registraron en la comunidad el pasado año fueron a través de una ETT, es decir, el 21% de un total de 507.981 trabajos. En el 2015, un total de 107.167 contratos se firmaron en Aragón bajo esta fórmula, lo que supone un récord de la serie histórica (desde 1996), según los datos del Ministerio de Empleo. La cifra es un 14% superior a la del 2014 (94.035) y casi duplica la del 2008 (56.792).

Además, los asalariados no solo tienen la dificultad de llegar a final de mes, sino que también les resulta muy complicado exigir mejoras salariales y sindicales. Es norma, como ya pasó en crisis anteriores, que la patronal degrada socialmente a capas cada vez más numerosas de la población trabajadora. Este es el plan que nos prepara la patronal. La salida a la crisis que ella genero la resuelve, parcialmente, con la reducción de la jornada laboral, pero a costa de la reducción salarial. A este plan debemos oponerle un plan con un coste social diferente; una reducción de la jornada laboral entre la fuerza laboral existente para resolver el problema del paro, pero imponiendo que no se reduzca la masa salarial, sino las ganancias empresariales.

Este plan de “reparto de horas de trabajo” ya lo impone la patronal todos los días, pero la pregunta es: ¿por qué deberíamos de pagarlo los trabajadores? Esta es una reivindicación que no se le impone a la patronal en las mesas de negociación que tienen los lideres de UGT y CCOO con la CEOE, y lamentablemente tampoco forma parte del programa de los partidos que llaman a un “gobierno del progreso” como PSOE, IU o Podemos, ni lo defienden los Ayuntamientos “del cambio”.


Carlos Muro

Nació en la Zaragoza en 1987. Es estudiante de Historia en la UNIZAR. Escribe en Izquierda Diario y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.

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