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Trabajadores. Trabajo valioso e invisible: Recolección de basura

Con 29 años, dos hijos pequeños y un hogar que mantener, Rodrigo nos relata el diario vivir de su labor. Nos señala con énfasis que “a la pega se llega tempranito, uno cuando es responsable llega a todos lados a la hora, sobre todo si es la pega y lo que mantiene el sustento de la casa y la familia”.

Zikuta

Zikuta Santiago de Chile

Viernes 23 de enero de 2015

Son las 6 de la mañana y entre apresurados sorbos de té, una ducha corta y rápidas corridas para alcanzar la F12 - la única micro que deja cerca de la planta de residuos en la jornada de mañana en el sector- comienza así el día quien se desempeña como trabajador recolector de la basura de la comuna de Puente Alto.

Un trabajo de enorme exposición y muchas veces de invisible valor.

Nos cuenta que a la planta se llega a trabajar altiro, pues todos comienzan a las 7 de la mañana en punto a ordenar cada una de las herramientas para salir a la calle; se refiere a las palas, escobillones y las “ponchas” -que son los paños de género grandes- que los mismos recolectores al andar en el recorrido han encontrado tirados entre medio de la basura y artesanalmente usan como una pala que permite entre varios “peonetas” -como ellos mismo se llaman- recoger más rápido y sin tanta complejidad harta basura a la vez. El conductor del camión por su parte hace lo suyo, llena de petróleo la “maquina” y le pide al único mecánico de la planta que “le eche una mira al camión” antes de salir para no quedar en pana en el transcurso del turno, los que alcanzan toman desayuno no mas, “no tenemos un casino, está la señora del quiosco de la esquina y ahí tenemos que ir” termina diciéndonos para poder terminar de contarnos la primera parte de la jornada.

Al avanzar la conversación, Rodrigo nos comunica alegremente (aunque el cansancio se nota a la vista) que la calle se ve más bonita sin basura, pero que la gente si quiera se percata muchas veces de eso, ni menos los jefes.

Le preguntamos por las condiciones en que se trabaja en la calle, entre fríos y lluvias en el invierno y el sofocante calor del verano. No dice que son tres los recolectores de basura que andan en un camión, más el conductor. “Solo a veces nos echamos bloqueador pal’ sol que el "segurito" en la planta a regañadientes nos pasa, la ropa es ahí no mas, queda toda mojada en el invierno porque no es impermeable y terminamos usando la nuestra por comodidad también. Casi nunca almorzamos, tenemos media hora de colación que hace poco el sindicato logró con los jefes, pero eso significa devolvernos a la planta y preferimos quedarnos en la calle para terminar más pronto el sector que nos corresponde limpiar y ahí comernos en cualquier lugar un pan o una bebida, pero pocas veces lo hacemos porque comer entre la basura no es agradable para nadie” explicita Rodrigo.

Ahora existe el “gato” que es un yalet que la empresa nos pasó para poder cargar los basureros grandes y los montones de basura que se acumulan sobre todo los días de feria. Rodrigo se refiere también a los bajos sueldos que a fin de mes reciben y que ellos como recolectores han utilizado “la poca”, como se denomina al tarro de propinas que han implementado los mismos trabajadores como un mecanismo para aumentar sus ingresos, a partir de la petición de dinero “voluntario” a los vecinos de los sectores donde se recolecta la basura, para poder llegar a fin de mes. Bien expresa nuestro entrevistado cuando nos comunica que “yo sé que eso no soluciona na’, que es una alternativa parche que hemos hecho nosotros mismos, porque deberían ser lo jefes, los dueños de la planta quienes debiesen aumentarnos los morlacos, no nosotros andar mendigando por nuestro trabajo”.

Polvo, infecciones, enfermedades, cortes, residuos tóxicos, peleas con la gente y mordidas de perro son algunos de las situaciones de riesgo que a diario se exponen los trabajadores que a en turnos de noche y dia retiran de nuestros barrios la basura. Una labor enormemente incluso invisibilizado por muchos y sin duda mal pagada y abusada por los dueños de las plantas de recolección y sus jefaturas.
El relato de Rodrigo, nos invita a mirar de manera más profunda la precariedad y las condiciones adversas que los recolectores de la basura viven en su cotidianidad laboral.

Al ir concluyendo en el encuentro, ya pasada las ocho de la noche, Rodrigo nos informa de una movilización que el año 2013 dieron sus compañeros de trabajo –él aun no entraba a trabajar a la planta- y que él se entero por boca de sus colegas, nos cuenta que se paralizaron un dia y que dejaron la embarrada en las calles porque la basura se atocho por horas y -expresa con tono de seguridad- “un paro de los basureros se convierte en un problema hasta sanitario cuando eso sucede”. Él valora de manera importante tal experiencia, “a los dirigentes recuerdo por lo que dicen mis colegas, les pegaron por haber negociado vendiéndose incluso”.

“Nosotros tenemos un sindicato que ahora pronto cumplimos un año de vida y que haremos una fiesta para celebrarlo y que esperamos pueda tomar más vida, porque es nuevo y todo, y porque además a partir de lo que se vive todos los días en este trabajo, es necesario usar , así los jefes no nos pasan a llevar”, concluye.

Fotografía: Sindical.cl