Días atrás el dirigente de Patria Grande Itai Hagman –entre otros- viajó al Vaticano para participar del III Encuentro Mundial de los Movimientos Populares. Tras selfies y sotanas reabrimos un debate.
Sábado 12 de noviembre de 2016
Hoy hay toda una generación que vio salir el humo blanco y fue testigo de cómo al Cardenal Bergoglio, peronista e hincha de San Lorenzo, se convertía en Papa. Todo argentino de izquierda se agarraba la cabeza. Hoy Patria Grande lo saluda.
BERGOGLIO, FRANCISCO, NO CAMINAN DISTINTO
A Bergoglio se lo conocía de cerca, y se lo quería bien lejos. Cuando se discutía el matrimonio igualitario en la Argentina llamó a hacer una “guerra santa” contra el mismo. A las mujeres las acusó de no poder hacer política, un antiabortista legítimo, fiel opositor de la educación sexual. Involucrado en la última dictadura cívico militar, en la ya conocida complicidad de toda la iglesia, y en particular en el secuestro de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics.
Antecedentes nada fuera de lo común para un cargo jerárquico de la institución más antigua, misógina y genocida – de mujeres, pueblos originarios, homosexuales - brazo ideológico de las peores masacres de la historia de la civilización.
Bergoglio se convirtió en Francisco, y con él la Iglesia se vistió de “progre”. El Papa que toma mate y visita a los pobres, recibió a una chica trans, dijo que hay que “integrar” a los homosexuales, “perdonó” a quienes se hicieron un aborto, y alguna que otra cosa más. No fue magia ni un poder divino. La Iglesia hace tiempo venía perdiendo cada vez más “fieles” y poder político. Era menester una lavada de cara. Qué mejor para eso que elegir a un Papa del fin del mundo. Su discurso no fue más que un espejismo sobre el cual fortalecer a la Iglesia y llevar adelante las políticas más reaccionarias.
HACERLE EL JUEGO AL VATICANO
Itai Hagman fue al Vaticano, parte de la militancia de Patria Grande –no toda- reproducía los videos de Francisco. Tristemente quienes plantean combatir la misoginia y el patriarcado se vuelven defensores de la institución más oscurantista.
Ir, aplaudirlo, es avalar sus políticas. Porque los nuevos discursos del Papa Francisco buscan fortalecer y llevar adelante las viejas políticas. Fue Francisco quien tras recibir a una chica trans comparó a los transexuales con armas nucleares que ponen en riesgo a la sociedad, en México y Francia impulsó la batalla contra el matrimonio igualitario y contra la educación sexual en los colegios. En Argentina fue quien puso letra en la reforma del código civil para seguir condenando a muerte a 300 mujeres por año en nuestro país, y largos etcéteras.
La Iglesia busca rearmarse de un mayor poder político para jugar el rol de contención del descontento social.
NO PECAN DE INOCENTES
El saludo al Papa es un nuevo gesto en el marco del ya conocido coqueteo hacia el Vaticano, que viene a refrendar una vieja práctica. Optan por impulsar la CTEP, armado sindical influenciado por el Papa quien busca contener preparatoriamente a los sectores más explotados de la Argentina.
Sin irnos muy lejos, en el último Encuentro Nacional de Mujeres fueron las mujeres de Patria Grande junto al PCR quienes hicieron oídos sordos a la expresión de miles de mujeres de que el próximo Encuentro sea en Capital, donde se pueda visibilizar e impulsar la fuerza del movimiento de mujeres en el epicentro del país.
Patria Grande llegó hasta el Vaticano para reforzar una mentira sobre la vida y obra de Bergoglio, así como el año pasado se sumaron al operativo “mal menor” haciéndole la campaña a Daniel Scioli, el mismo que hoy sale a decir que Donald Trump supo "interpretar a los sectores populares".
El recorrido político de Patria Grande es un camino lleno de sapos comidos y por comer. No terminó en Scioli y no va a terminar en Francisco. Su política es la de adaptarse a cualquier movimiento o figura que "discursivamente" diga que enfrenta a la derecha, aunque sea solo de relato. El último año fue una demostración de las consecuencias nefastas que tiene la política del "mal menor": la peor expresión social la vemos en Grecia donde fue Syriza (defendido por PG) quien terminó de cumplir el plan de ajuste de la troika (UE, BCE y FMI), la derechización del kirchnerismo le abrió el camino a Macri, el ajuste del PT dio lugar al golpe institucional de Temer en Brasil, la crisis en Estados Unidos durante la presidencia de Obama y la candidata del establishment como Hilary le dieron en triunfo a Trump.
Cada salto a derecha de Patria Grande marca un nuevo piso para un nuevo salto a derecha.
EN ATLANTA JUNTO A LAS MUJERES
No se puede estar del lado de las mujeres que abortan y de quienes las condenan a la ilegalidad, del lado de los 30000 y de los cómplices de la dictadura, de lado de quienes luchamos por una sexualidad libre y plena y de quienes depositan sus rosarios en nuestros ovarios, diciéndonos que el placer es pecado.
Sabemos que hay muchos militantes y simpatizantes de Patria Grande que genuinamente creen en la necesidad de organizarse por nuestros derechos, y que la visita de su organización al Vaticano genera rechazo. Insistimos que no es un hecho aislado, es hasta donde te lleva, y más, la lógica del mal menor.
La única forma de pelear por la definitiva conquista de nuestros derechos es con la independencia política de quienes nos explotan y nos oprimen, condenando a las grandes mayorías a la miseria. La Iglesia y Francisco, los partidos patronales (Macri, Scioli, Massa) son parte de ese engranaje.
La juventud, los trabajadores, las mujeres, el colectivo LGTB, los pueblos originarios, todos los oprimidos y explotados del mundo tenemos la fuerza para vencer. Pero no podremos hacerlo sin una organización que levante en alto nuestras banderas. Eso se propone el Frente de Izquierda, ser hoy en Argentina una alternativa al Macrismo y al Peronismo, con una perspectiva antiimperialista y anticapitalista. Este 19 de Noviembre escribiremos una parte de la historia de la izquierda en Argentina e invitamos a todo aquel que quiera ser parte de esta pelea a salir a la cancha.