Martes 14 de octubre de 2014 11:27
Como es frecuente, en la madrugada del martes 14 de Octubre más de un centenar de personas se enteraron en la estación de la ciudad de Junín que el tren a Retiro fue cancelado. La gran mayoría de los pasajeros tuvo que acudir de urgencia a la terminal de ómnibus, lo que implicó una rápida saturación de ese medio de trasporte y la imposibilidad para muchos de llegar en el tiempo deseado a destino, luego del fin de semana largo.
El estado del servicio del tren que comunica el noroeste de la provincia con la capital nacional es deplorable desde las privatizaciones del menemismo; algo que fue empeorando durante el ciclo kirchnerista. La empresa que lo administra, Ferrobaires, mantiene una inversión irrisoria para su mantenimiento. En varias ocasiones el tren se ha cancelado durante meses, como ocurrió durante buena parte de este año.
En invierno los pasajeros sufren un frío intenso y en verano un calor sofocante. El estado de los baños es calamitoso y por las ventanillas rotas ingresa abundante cantidad de tierra a la formación. En varios tramos del recorrido el tren va literalmente a los saltos por las roturas en las vías y no es raro que quede varado en el medio del campo por descarrilamiento o por problemas en la locomotora. Sin embargo los usuarios, en su mayoría trabajadores y sectores de bajos ingresos, lo sigue utilizando porque el costo del pasaje es aproximadamente el equivalente a un 35 % del valor del pasaje en colectivo.
El tren va y vuelve una vez en el día, saliendo de Junín a las 3.50 a.m. para llegar a las 9.50 a Retiro, desde donde vuelve a salir a las 18 horas para llegar nuevamente a Junín cerca de la medianoche. En su recorrido pasa por ciudades como Chacabuco, Mercedes y Luján, entre otras.