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Red Internacional
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REFORMAS ESTRUCTURALES. Tres años de reforma energética

Más de 53,000 despidos en Pemex en el primer semestre de 2016. El gobierno retiró el servicio médico a los trabajadores petroleros; en el resto de las clínicas y hospitales de Pemex reina el desabasto de medicamentos. Subcontratación, pérdida de prestaciones, abandono del mantenimiento de las plantas e inseguridad laboral, el saldo para los obreros.

Sábado 16 de julio de 2016

El gobierno nacional presentaba la reforma energética como una “oportunidad histórica” para todos los mexicanos. En su página oficial reformas.gob.mx el régimen mexicano señalaba que el gran beneficio de las nuevas leyes en materia de energía sería “el apoyo a la economía familiar mediante la disminución del precio de la luz, del gas y de los alimentos, así como con la creación de empleos formales de calidad y bien remunerados y un mejor servicio en el abastecimiento de combustibles”.

No hace falta ahondar en la mentira de que el precio de la luz y los alimentos disminuiría. Todos nos enteramos del recién aumento al precio de la electricidad, y veremos muy pronto el disparo hacia el cielo de los precios de los alimentos debido al incremento constante de la gasolina que sufrimos los meses previos, como lo prevén expertos.

A su vez, en los estados petroleros de Campeche, Veracruz y Tabasco se perdieron de enero a junio de este año más de 53,000 plazas de trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex). En el mismo lapso enero-junio de los años 2015, 2014 y 2013 se reportaron pérdidas de 25,847, 10,372 y 8,401 plazas respectivamente.

En Sonora y Baja California la “oportunidad histórica” se deja sentir con la eliminación del servicio médico a los trabajadores petroleros, obligados ahora a acudir a servicios de salud privados.

Mientras, la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (Untypp) y la Unión de Petroleros Jubilados de Confianza demandan el criminal desabasto de las farmacias en todas las clínicas de Pemex.

Por su parte, el bajo precio de las materias primas a nivel internacional ha golpeado también a Pemex, a través del descenso del precio del petróleo.

Cero beneficios

El “Plan Quinquenal de Licitaciones para la Exploración y Extracción de Hidrocarburos 2015-2019” de la reforma esperaba subastar en cinco años la explotación de más de 107 mil millones de barriles de crudo equivalente. En la primera ronda, donde se le ofreció al capital trasnacional zonas explorables del territorio donde extraer hidrocarburos, sólo se logró subastar 604 millones, es decir, menos del 1%.

Ante este fracaso, para la segunda y tercera ronda el gobierno no se quiso arriesgar y ofreció al capital sólo áreas de extracción cien por ciento seguras (ya no de exploración). Incluso en la tercera ronda se le ofreció campos ya trabajados por Pemex, claro ejemplo de privatización.

Sin embargo, de los 68,205 millones de crudo explotables contemplados por el “Plan Quinquenal” para las rondas 2 y 3, sólo se licitó la ridícula cifra de 479 millones de barriles, o sea, el 0.7%. Tal fue el fracaso que las siguientes rondas han tenido que ser postergadas.

Es decir, hay un déficit del 99% de las expectativas económicas que la reforma energética había creado para los de arriba, dejando la industria energética en situación de agonía.

Desmantelamiento

A esto hay que sumar la política permanente de los gobiernos panistas y priístas de desmantelar Pemex y que continúa y profundiza la reforma. Para este año, el Estado mexicano le recortó 100 mil millones de pesos a la empresa, y en lo que va del sexenio de Peña, la deuda de Pemex ha aumentado 4 veces más su valor.

En el primer trimestre del 2015, Pemex pagó 89% de su remanente en concepto de impuestos, mientras que las grandes empresas mineras, petroleras o automotrices se quedan exentas de cargas fiscales. O sea, que por cada peso de remanente, el gobierno le quita 89 centavos y los utiliza para resolver la falta de dinero en el presupuesto público, producto de las grandes garantías fiscales ofrecidas al capital transnacional para invitarlos a invertir.

Los principales responsables de esta sangría son Peña Nieto, los partidos del Pacto por México que aprobaron estas leyes y los grandes vampiros del capital internacional, con sus socios nacionales. Pero como siempre sucede, quien paga las porquerías de allá arriba es la gente de abajo. No sólo perdiendo el empleo y viendo polvorizadas sus condiciones de vida, sino pagando incluso con la muerte, como en la tragedia de Pajaritos, o siendo despojados de su territorio como les sucede a decenas de comunidades indígenas y campesinas.

¿Cómo podemos defendernos?

Quien también forma parte de los principales responsables es el dirigente charro del sindicato petrolero Romero Deshamps. Es él quien a base de amenazas, persecución y amedrentamiento evita que los trabajadores petroleros luchen con la huelga para echar abajo la reforma energética.

Por eso es necesario que los trabajadores de Pemex se organicen desde las bases para sacar a patadas al charro millonario Romero Deshamps creando al interior una corriente sindical democrática y combativa. Los despidos son consecuencia de la reforma energética y no van a parar; los desastres y el desmantelamiento de Pemex también son consecuencia de la reforma y van a seguir, y nada va a cambiar hasta que la clase obrera decida hacerlo.

Debe surgir un gran movimiento de trabajadores petroleros que luche por la renacionalización de Pemex bajo control de sus operadores y sobre esta base discuta un plan para sanear las finanzas de Pemex. Dicho plan debe trazarse utilizar las ganancias de Pemex para apuntalar un presupuesto social de construcción de viviendas, hospitales, escuelas y carreteras. Así sumará también apoyo del pueblo pobre, que es la mayoría. También deberá exigir impuestos progresivos a las grandes fortunas, para que la carga del presupuesto público no recaiga en la espalda convaleciente de la paraestatal. ¡Basta de sobreexplotar las finanzas de Pemex con el fin de abrirle camino al capital privado!

La CNTE hoy encabeza un amplio movimiento democrático contra la mal llamada reforma educativa. Cientos de miles han salido a las calles a respaldar su lucha, convirtiendo la lucha contra la reforma educativa en un verdadero movimiento nacional. Sin embargo debe hacer crecer sus fuerzas y extender el movimiento al conjunto de la clase obrera para pegar con más fuerza y vencer.

Las bases de la Coordinadora deben exigirle a su dirección levantar también la demanda de tumbar la reforma energética, el alto a los despidos y la reinstalación de todos los cesados. Esto con miras a sumar la fuerza estratégica de un sector clave de la clase obrera, que ya demostró su predisposición a apoyar al magisterio, como se pudo ver en las donaciones de agua potable que realizaron a maestros y padres de familia en Salina Cruz, Oaxaca.

Las bases de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y de la Nueva Central deben exigirle a su dirección que secunden el llamado. Así el movimiento encontrará simpatías dentro de los trabajadores de Pemex y se hará más fuerte. De la misma manera, si los petroleros se sienten respaldados por los maestros, aquéllos no dudarán en luchar contra la burocracia de Romero Deschamps, pues no se sentirán aislados.

El gobierno pretende imponer la reforma educativa y consolidar la reforma energética. Fortalecer la lucha del magisterio es fortalecer la lucha contra todas las reformas estructurales.