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ESPACIO ABIERTO // CINE. Tres buenas razones para ver Spotlight

En primera plana (Spotlight), film de Tom McCarty se estrena esta semana. Es mucho más que un simple thriller. Reproducimos en La Izquierda Diario esta nota publicada originalmente en el sitio revolutionpermanente.fr.

Jueves 11 de febrero de 2016

Traducción: Pablo Gastaminza

A primera vista, según publicaciones aparecidas en la prensa, se podría pensar que este film, basado en una historia verídica, es una especie de remake moderna del famoso film de Alan Pakula “Los hombres del presidente” que reconstruye el affaire del Watergate y la dimisión de Richard Nixon.

Es un film provechoso.

En primera plana (Spotlight) no sólo reconstruye el trabajo de un pequeño equipo de periodistas de investigación (Spotlight) en el seno del Boston Globe en los años 2000, sino que igualmente el film aborda otros dos temas de importancia.

Por una parte en este film se “diseccionan” los mecanismos utilizados por el poder, en este caso la Iglesia Católica todopoderosa de Boston, para protegerse de la revelación de la verdad. Exactamente como otros poderes (políticos, bancarios,…) usan sus medios financieros, recurren a abogados, no dudan en hacer desaparecer documentos oficiales, usan sus relaciones, hace presión, amenazan, y corrompen para mantener el control sobre ciertos temas “delicados".

Por otra lado, la película explica habilmente los mecanismos detrás del silencio de los/as niños/as en su relación de dependencia frente a los adultos. Los abusos sexuales sobre los menores son demostración de como los niños se encuentran encerrados en el silencio. Un silencio hecho de culpabilidad, un silencio de la incomprensión, un silencio destructor. Las víctimas se caracterizan a sí mismas como “sobrevivientes”, ya que es fácil encontrar suicidas y drogadicción entre aquellos que vivieron el infierno del abuso. Y es tanto más grave cuando los abusadores (aquí los sacerdotes) son individuos que tienen autoridad.

Entonces, en la suma, Spotlight es un film bien logrado ya que, sobre cada uno de estos 3 temas (el periodismo de investigación, el poder, la dependencia de los niños hacia los adultos), nos presenta un análisis fino y detallado, por pequeñas pizcas, sin parafernalia.

Spotligh no es un thriller periodístico. Es igualmente la denuncia de las estrategias detestables implementadas por el “poder”, sea quien sea, para guardarse el control de todo lo que le concierne. Y por último, constituye un buen alegato para defender la voz de los/as niños/as cuando se confrontan a los adultos.-
Por estas 3 razones, este filme merece ser visto.