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Red Internacional
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Movimiento estudiantil. Tres claves de la lucha por becas universales y en defensa de la educación

En las últimas semanas, el movimiento estudiantil se reactivó, sobre todo, en la UNAM a partir de la noticia del recorte de becas, con asambleas y movilizaciones. Demandas históricas como el aumento presupuestal a la educación y la democratización de la universidad volvieron a ser enarboladas por cientos de estudiantes. Para que éstas sean conquistadas debemos problematizar cómo construimos la fuerza necesaria para imponer a las autoridades y el gobierno nuestras demandas.

Miércoles 24 de mayo de 2023

¿Qué ha pasado estas semanas de paros, marchas y asambleas?

Tras el anuncio del desfinanciamiento de la beca Elisa Acuña para estudiantes de educación superior, se hizo cada vez más evidente que está en peligro la gratuidad y el carácter irrestricto en la educación. Si bien en la UNAM, las cuotas son simbólicas gracias a la heroica huelga del CGH en el 99, que luchó contra el plan neoliberal y privatizador a la educación, los cobros ilegales son cada vez más cotidianos, y las autoridades los buscan normalizar en los seminarios, el cobro excesivamente altos de algunos extraordinarios como en la FES Acatlán, los servicios de biblioteca o cuotas obligatorias de reinscripción

La pandemia profundizó la realidad de precarización y carestía de la vida. Lxs jóvenes que contamos con acceso a las universidades, no fuimos excepción y miles tuvieron que dejar las aulas, mientras que otros tantos tuvieron que emplearse en el trabajo informal o ultra precarizado para poder mantener sus estudios (una expresión de esto son los tianguis en las escuelas).

Este ha sido el trasfondo no sólo del proceso asambleario actual, sino de distintos procesos organizativos que han estallado en facultades y universidades en los últimos semestres y lo que expresan es una generación que no está dispuesta a qué sus derechos sigan siendo arrebatados.

Es por ello que al calor de las discusiones que se han generado dentro del movimiento, creemos pertinente plantear, cómo opinamos que podemos vencer a la Rectoría, el Gobierno y a los empresarios, pensando en qué tipo de demandas y movimiento estudiantil, tenemos que aspirar a construir

¡Democraticemos nuestras escuelas y universidades!

Si bien esta ha sido una demanda constante en los movimientos estudiantiles a lo largo de las décadas, sobre todo, porque el movimiento estudiantil mexicano tiene asambleas amplias y democráticas, que permiten a cientos o hasta a miles expresarse, lo que contrasta con un régimen educativo profundamente antidemocrático y virreinal, donde un puñado de funcionarios deciden todo a espaldas de la comunidad, sigue siendo algo no resuelto en la UNAM.

La máxima expresión de la antidemocracia se puede notar en la elección del rector que está a cargo de la Junta de Gobierno, un órgano compuesto de 15 “notables” que son elegidas por el mismo Rector en turno, del mismo modo que a los directores de facultades e institutos.

Tanto el rector como los directores presiden el Consejo Universitario (CU) tienen derecho a veto, y de hecho en la historia de la UNAM no hay registro de que el CU haya jamás votado una resolución contraria a la del rector. A esto se suma que apenas una pequeña minoría de docentes, estudiantes y trabajadores son elegibles para conformar los consejos y son elegidos por apenas un ínfimo porcentaje de la comunidad.

En respuesta a esto, hay sectores, sobre todo, ligados al partido del gobierno, que han propuesto el voto universal directo para la elección del Rector, lo cual sería un avance en la democratización de la universidad, sin embargo, apenas sería un primer gran paso, porque esto no tendría ningún cambio efectivo en la toma de decisiones cotidianas, pues sería una casta electa la que tome decisiones sin que seamos estudiantes, docentes y trabajadorxs quienes decidamos cómo, cuándo y para qué se ocupa el presupuesto

Ir más allá significa plantear otro tipo de organización dentro de las universidades. Nuestra apuesta es construir un gobierno tripartito, de profesores, trabajadores y con mayoría estudiantil, elegido de manera democrático en asambleas, amplias, democráticas y que representen los intereses de la mayoría. Esto es: que quienes enfrentamos las carencias de las universidades, los planes de estudio y las políticas de las autoridades educativas y del gobierno nos pongamos al frente de tomar las decisiones sobre cada aspecto de la universidad. Esta es la única manera de poner, de una vez por todas, la universidad al servicio de las grandes mayorías oprimidas y explotadas y no de los organismos internacionales como el FMI, la OCDE, de los capitalistas representados por personajes como Slim en la fundación UNAM ni de los partidos del régimen.

Es por ello, que a sabiendas de que la oposición de derecha, que dentro de la UNAM encabeza el PRI y el gobierno de la 4T, se preparan para pelear el control de la máxima casa de estudios, nosotros no nos conformamos, como propone el Colectivo Axolotl (La juventud de la 4T), con tal o cual reforma a la Ley Orgánica, pues nuestra universidad no es un botín electoral ni debería ser catapulta de tal o cual campaña electoral.

Más presupuesto para educación, nada para la militarización

Si somos nosotrxs quienes decidimos todo dentro de la Universidad, entonces ni un solo peso del presupuesto se iría a los millonarios salarios de la casta “azul y oro”, sino, a quitar las concesiones a privados en las cafeterías, sindicalizando a sus trabajadores y dando salarios dignos, además de subsidiar los alimentos que ahí se vendan, para que ni un solo estudiante tenga que decidir entre copias y comida. Crearíamos rutas de transporte a los metros más cercanos y a los barrios más alejados para que toda la planta docente, trabajadora y estudiantil llegue con bien a casa y de manera gratuita y las becas serían para todos y no para algunos que alcancen.

Sin embargo, surge la pregunta ¿Y de dónde saldría ese dinero? Sectores afines al gobierno dicen que esto es imposible, pero nosotros creemos que este presupuesto puede venir de dos lugares, el primero es de dejar de invertir millones de pesos en las fuerzas armadas y en la militarización del país, que ha costado cientos de miles de vidas, pero también dejando de financiar a la Guardia Nacional que no ha sido más que el cuerpo militarizado que ha servido de patrulla fronteriza dentro de México, pero acompañado a eso, dejaríamos de pagar la ilegal deuda externa, adquirida durante los gobiernos neoliberales y que el gobierno actual no ha dejado de pagar puntualmente.

No bastaría de ninguna manera una auditoría, donde, quienes presenten las cuentas serían los mismos que durante décadas han vaciado las arcas de la universidad, es decir, el Rector y los grupos de poder ligados al priísmo dentro de la UNAM. Pero también, porque la auditoría significa permitir la injerencia del Estado dentro de la universidad, violando la autonomía, y sobre todo permite que en cualquier momento, este u otro gobierno decida por encima de quienes damos vida a la UNAM.

Si queremos transparencia, exijamos que se abran los libros de contabilidad y seamos estudiantes, docentes y trabajadores quienes analicemos en qué se está yendo el dinero, tenemos estudiantes y profesores de facultades y áreas enteras que pueden hacer este trabajo perfectamente. Seamos nosotrxs, quienes decidamos a qué se destina cada peso y cada centavo del presupuesto.

Una auditoría no va a destinar dinero para becas, la democratización de la toma de decisiones sí. Una auditoría no va a garantizar que haya presupuesto para cumplir cada una de las demandas y que exista, de hecho, el acceso irrestricto a las universidades y a todos los niveles educativos. Por eso es necesario levantar la consigna: Más presupuesto a la educación, no para la Guardia Nacional.

Una juventud revolucionaria y socialista para pelear por esto y más

Sabemos que al interior de la universidad todos los partidos del Congreso tienen docentes y estudiantes, que se organizan y defienden el status quo al interior de sus aulas y pasillos. Que algunos están en contra del gobierno, pero porque militan en PRI, PAN o PRD, mientras otros son las juventudes del gobierno y defienden a capa y espada a la 4T. Ambas alas no apuntan a transformar de fondo nada, más allá de su retórica

Desde una perspectiva diametralmente distinta, quienes conformamos la Agrupación Juvenil Anticapitalista, estamos convencidxs de que, para arrancar todas nuestras demandas, solo podemos confiar en nuestras propias fuerzas junto a lxs trabajadores y docentes, es en este sentido que es importante que el movimiento estudiantil se pronuncie en solidaridad con lxs docentes y respaldar el No a la legitimación del CCT por parte del APPAUNAM, y por la afiliación masiva al STUNAM.

Esto implica apuntar en primer lugar a la masificación del movimiento y a la unidad con los sectores de trabajadores en lucha, abrazando sus demandas como propias y convenciendo de que la lucha por el derecho a la educación deber ser abrazada por el conjunto del pueblo pobre y trabajador, que son quienes mantienen la universidad con su trabajo y con sus impuestos y para quien en su gran mayoría es negada.

Nuestra lucha es por poner todos los recursos y todo el conocimiento de las universidades al servicio de las grandes mayorías, en este sentido en el marco del cambio del rector es importante levantar una campaña de democratización de la universidad en todas las escuelas que se apueste a pelear por un gobierno tripartito.

También nos organizamos para acabar de una vez por todas con este sistema de explotación, miseria y opresión que no tiene nada que ofrecernos y lo hacemos con la plena consciencia de que es la clase trabajadora quien mueve la maquinaria capitalista día con día y que por ende tiene el poder de fuego de darlo vuelta todo.

Esta es la perspectiva con la cual nos organizamos en las universidades y sabemos que para hacerla realidad es urgente construir una corriente de cientos de jóvenes revolucionarixs, que en cada una de las batallas que demos al interior de nuestras escuelas, encarnemos las lecciones del movimiento estudianil y de la clase trabajadora de México y el mundo, haciendo todo lo posible por articular cada pequeña lucha con la perspectiva superior de barrer de raíz con la sociedad capitalista que genera ganancias exuberantes para unos cuantos mientras mantiene a las mayorías en la miseria.

Si, como nosotrxs, consideras que nos merecemos una vida que valga la pena ser vivida y que no hay tiempo que perder para pelear por ella, te invitamos a ser parte de la construcción de la juventud revolucionaria, que junto a la clase trabajadora, ponga toda su creatividad y energía en conquistarla.