Luego de 24 años de gobierno de Hugo Curto, el macrista Diego Valenzuela va por su reelección en el distrito ¿Qué impronta deja? La novedad del Frente de Izquierda-Unidad.

Facundo Pilarche Delegado docente integrante del PTS en el Frente de Izquierda @facupilarche
Domingo 30 de junio de 2019 08:43
Nosotros hacemos “focus groups” y nos da que, ponés una vaca, y le gana a Curto.
La gente está cansada.
Esa afirmación le corresponde a un alto funcionario del gobierno de Valenzuela que, entonces, aspiraba a renovar su mandato como concejal. Para esto, cambió de espacio político. El otrora progresista incursionaba en el panquequismo. A la vez, su afirmación daba un baño de realidad, como si la derrota electoral de 2013 del FPV en el distrito y en la provincia de Buenos Aires, de la mano del ex “traidor” y golpista anti derechos, devenido en “hijo pródigo” y primer candidato a diputado nacional Sergio Massa, no hubiera alcanzado. Es que, podría decirse, en 2015 el triunfo cambiemista fué porque se votó “en contra de”. Es decir, ganó la partida, nuevamente, el “malmenorismo”. Y de eso, hay que reconocerlo. Cambiemos sacó provecho. Unos millones por aquí, managment y marketing por allá, y una máxima peronista: no es que nosotros seamos buenos, sino que los demás son peores. Es lo que le dio el triunfo a los dueños del país.
Habia una vez una vaca...
Claramente no fue “una vaca” quién le ganó al barón del conurbano Hugo Curto. Nada más ni nada menos, Valenzuela, el ex candidato del fugaz diputado Francisco “alica, alicate” De Narvaez, supo aprovechar las redes sociales, su perfil sencillo y de periodista, acompañado por la varita mágica de la Thatcher Vidal para derrotar al peronismo local. No solo se valió de eso, sino que una vez en el gobierno fue apoyado por los concejales de todos los colores cuando estos aprobaron los distintos presupuestos municipales de ajuste, en consonancia con el gobierno nacional y provincial. Fue también la complicidad sindical local, la que le permitió su consolidación y avance. Hubo despidos a trabajadores de la salud contratados por el municipio; hubo suspensiones y despidos en la Peugeot y MetalPar. Según los últimos datos del INDEC, el desempleo pasó a los dos dígitos en todo el país: 10,3%. Pero solo en el conurbano bonaerense, en el que se encuentra Tres de Febrero, la cifra es del 11%. Escuelas destruidas y sin inversión, y un largo etcétera que no salió en los medios masivos.
La represión como política de Estado, también en Tres de Febrero
El 19 de mayo, la Policía Bonaerense disparó a matar a un grupo de pibes que iban en una camioneta. De esos 14 disparos, según reviste la causa en la Fiscalía, tres de ellos fueron al cuerpo de 2 jóvenes. Uno de los pibes se llamaba Diego Cagliero, que terminó asesinado por la política del Gatillo Fácil. Como demuestran distintos informes de organismos de DDHH, los números de casos aumenta año a año, y hoy la estadística da el resultado de 1 caso cada 21 horas, solo hablando casos denunciados.
El Gatillo Fácil es un concepto claro y contundente: indica la utilización abusiva de la represión por parte de las fuerzas de seguridad; que la Policía (o sus miembros) presentan como una acción accidental u ocasional de “legítima defensa”. También se la conoce como la política de “primero dispará y luego preguntá”.
Esta política, con el gobierno de Valenzuela en Tres de Febrero, se profundizó. Como si no hubiera alcanzado el desembarco con Curto en la intendencia de la Policía Federal, la Policía local, y la Gendarmería; Cambiemos creó una Secretaría de seguridad. Luego puso como secretario de seguridad a un defensor de la dictadura genocida, Juan Manuel Lucioni, quien fue fuertemente repudiado. Seguidamente, y emulando a Sergio Massa, instaló cámaras de seguridad y postas policiales para monitoreo. Monitoreo que condujo al asesinato del joven artista Diego Cagliero.
Un millenial del siglo pasado
Cuando cerró Metalpar, cuando suspenden a miles en la Peugeot, cuando, lógicamente aumenta la desocupación. Cuando los tarifazos carcomen el salario y llevan a familias a padecer el frio o el agobiante calor. Cuando los pibes no pueden ir a la escuela porque no hay plata para cargar la SUBE. Cuando los pibes comen en las escuelas porque en casa no hay plata, y comen allí un pedazo de pan seco. Cuando los pibes no tienen clases por inundaciones, cortes de luz, paredes electrificadas o están años esperando las instalaciones de gas que llegan cuando llegan las elecciones, siempre Valenzuela sube a sus redes sociales “la alegría” de las luces led y las plazas. Parecido a lo que hacía el curtismo y su clásico asfalto en de la vieja Humberto Primo, actual Presidente Perón, olas plazas en las que a los meses se desgranaban las veredas.
Más datos y estadísticas del “Cambio”
En lo que va de gobierno, Valenzuela a través de la página del municipio se vanagloria de haber aumentado en un 3% la población conectada a cloacas. Es decir, que no solo luego del crecimiento histórico de la economía argentina durante 12 años, el 15% de la población no tenía acceso a cloacas, sino que el gobierno del “cambio” aún mantiene el 12% de la población sin ese básico servicio. Y aún peor, existe un 6% de habitantes que en 2019 no tiene acceso a agua. Según el último censo realizado en 2010, el déficit habitacional en el distrito llegaba al 9,2%. Esto quiere decir que casi el 10% de las viviendas en Tres de Febrero tenían algún problema habitacional.
En Tres de Febrero, Carlitos, el rey del panqueque ha sido destronado
Frente a tanto panquequismo y ajuste en las listas de los partidos tradicionales, la novedad viene desde la izquierda que pone sobre la mesa de la discusión la única propuesta realista para terminar con la miseria: la ruptura con el FMI. El Frente de Izquierda- Unidad desafía al conjunto de los candidatos a realizar un debate de postulantes a intendente de cara a la población en la Universidad Nacional de Tres de Febrero.