Jimmy Morales, del Frente Convergencia Nacional y respaldado por importantes sectores de la cúpula militar, será el nuevo presidente guatemalteco al obtener el 67.44% de los votos en la segunda vuelta de los comicios. Expresa el desvío reaccionario de las movilizaciones contra la corrupción.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Martes 27 de octubre de 2015
Sandra Torres, exprimera dama, que contendió por el partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), obtuvo 32.56% de los votos en esta segunda vuelta.
Asimismo, de 7,556,853 votantes inscriptos en los padrones electorales, sólo concurrieron a las urnas el pasado domingo 24 de octubre 4,255,875, o sea, 56.32% del electorado, contra 71.33% de la primera vuelta.
Morales ocupará el sillón presidencial en un país con una crisis que no terminó de decantar una expresión política independiente a partir del movimiento contra el escándalo de corrupción de La Línea, que orilló a renunciar a su cargo al cuestionado presidente Otto Pérez Molina como una vía para desmovilizar el descontento social.
De acuerdo con el informe “Panorama social en América Latina” de la Comisión Económica para América Latina, Guatemala tiene 70.3% de la población en situación de pobreza. Entre los elementos que configuran esta situación se cuenta que la mitad de los niños guatemaltecos están malnutridos. A esto se suma el brutal incremento de la deuda externa en los últimos años, en particular a partir de la presidencia de Álvaro Colom (2008-2012), de la UNE.
Morales enfrenta una profunda desconfianza en la clase política, aun cuando él mismo es uno de los factores de desvío del movimiento que hace poco tiempo conmovía a Guatemala. Además, el flamante mandatario, que asumirá su cargo el próximo 14 de enero –hoy detentado por Alejandro Maldonado Aguirre, presidente de transición- tendrá sólo 11 diputados de su partido en una cámara con 158 curules, con lo cual enfrentará la oposición de los partidos tradicionales guatemaltecos.
Tiene por delante la definición de futuro del expresidente Pérez Molina, hoy encarcelado, la creación de una reforma política, una reforma parlamentaria y la compleja situación económica de Guatemala.
Según la prensa internacional, el descontento social puede volcarse a las calles nuevamente en cualquier momento. Jimmy Morales no tiene un cheque en blanco. Como afirmó José Alberto, un joven empleado contable a un reportero de El País ante la pregunta “¿y si no cumple?”: “Pues el pueblo demostró cuál es su fuerza. Si no lo hace bien, le echamos”.
Pero en los meses previos faltó la fuerza decisiva de la clase trabajadora, organizada, con sus métodos de lucha como el paro y la huelga general política. Falta forjar una alternativa independiente de los trabajadores, los pueblos originarios, las mujeres y la juventud. Sino, el imperialismo estadounidense y los empresarios, aunque Morales no cumpla las expectativas populares, sacarán a un nuevo personaje de la galera.