Junto con las importantes movilizaciones que se han instalado en distintos lugares de EE.UU, los jueces y fiscales también vienen siendo una barrera en las intenciones del ultraderechista y su política antimusulmana.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Miércoles 8 de febrero de 2017
Importantes crispaciones se han venido dando durante estos últimos días, entre el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, y el magisterio de justicia, quienes han jugado una suerte de opositor en un punto central de su programa ultraderechista.
Y es que luego de que se estableciera el fallo en contra del decreto anti-inmigración, por el juez federal del distrito oeste del Estado de Washington James Robart, pareciera complicársele aún más el camino al magnate ante un escenario político tan polarizado.
Trump arremetiendo contra los jueces
Ante tales determinaciones, no se hicieron esperar las respuestas de Trump tras la negativa de su acción, recriminando la decisión del "supuesto juez"(por Robart) y donde el fiscal general de Washington Bob Ferguson señaló enfáticamente a la orden de Trump como “ilegal e inconstitucional”. Esto sirvió para que aprovecharan sectores del Partido Demócrata como la líder de la minoría de representantes Nancy Pelosi, haciendo sus descargos en contra del actuar del presidente.
Se ha manifestado la intención por parte de Trump de revertir las resoluciones tanto del Estado de Minessotta –también demandante- como en Washington D.C, agotando cualquier instancia, incluso llevando el caso del bloqueo al veto, a la corte suprema.
Contra la xenofobia, solidaridad internacional
La fiebre machista, racista y xénofoba llegó para quedarse con el gobierno de Trump. El muro fronterizo con México, la sistemática ofensiva en contra de las mujeres, y las medidas ultrareaccionarias en contra de los pueblos del Medio Oriente, solo demuestra la decadente alternativa que instaló en el sillón presidencial más relevante a nivel mundial. Esto debe ser una razón más para organizarse no sólo en Estado Unidos en contra del multimillonario, sino cruzando las fronteras, ya que se entiende que la ola reaccionaria que viene con Trump es expresión de la profunda crisis que viene arrastrando el sistema capitalista desde el año 2008, y que hoy tiene por las cuerdas, a importantes gobiernos que se fortalecieron al alero del neoliberalismo.
Es fundamental la solidaridad internacionalista con los millones de inmigrantes del mundo, y dar respuesta desde el pueblo trabajador a la ofensiva imperialista y reaccionaria de Trump que busca dividir a los explotados y oprimidos del mundo con elementos ultramente atrasados. Y hay que plantarse en contra del nacionalismo, que comienza a instalarse al calor de las disputas de los gobiernos burgueses. Hay que defender la libre circulación de las personas, y el derecho a un alojamiento digno para todos los refugiados. ¡La clase obrera es una y sin fronteras!