Esta vez la implementación de las políticas migratorias de Trump deportará a una niña de 10 años originaria de México con parálisis cerebral y recién operada.
Martes 31 de octubre de 2017

Rosa María Hernández tiene 10 años y padece parálisis cerebral. Llegó a los Estados Unidos junto con su familia de procedencia mexicana a los 3 meses de edad.
Este fin de semana después de recibir atención médica y salir de una cirugía de vesícula biliar, se reportó por parte del hospital la situación de migración de la menor y fue interceptada en el sur de Texas, donde fueron arrestados y trasladados a 140 millas de San Antonio tanto Rosa como su primo. A pesar de informar la condición de Rosa se le negó a los familiares ingresar para ser cuidada.
En un comunicado la Patrulla Fronteriza argumenta hacer cumplir las leyes anti migratorias. Las autoridades dieron a conocer que en cuanto se encuentre mejor será procesada debidamente y muy probablemente deportada. Esto deja ver que la comunidad migrante ni siquiera podrá acceder atender necesidades médicas por miedo a ser deportados.
Rosa prácticamente pasó toda su vida viviendo en Estados Unidos y hoy será separada de su familia pese a su condición médica.
Sus padres han tenido todo tipo de trabajos para poder darle lo necesario. Laboraron sin prestaciones, pagan impuestos y generaron grandes ganancias a la economía nacional. La familia migró con la esperanza de poder acceder a tener una mejor condición de vida, no para atravesar este calvario que se agudizó cuando Trump desde su campaña a la presidencia comenzaba su ofensiva contra la comunidad migrante.
Este hecho desató gran indignación pues Trump y sus funcionarios están más preocupados por aplicar la ley que por la salud de Rosa, por lo que pareciera que su único “delito “es ser migrante”.
Esto se suma a la cancelación del DACA y que los centros de retención están cada vez más llenos de trabajadores migrantes.
Las medidas migratorias que implementó Trump son aún más severas de las que existían. Éstas refuerzan una ideología racista y permite que cualquiera que parezca “sospechoso” sea perseguido para ser arrestado y deportado.
Las condiciones de la comunidad migrante en Estados Unidos son precarias, pues pese a que el camino para atravesar las fronteras es tortuoso, solo obtienen trabajos precarios, sin prestaciones mínimas como la salud.
Estas medidas parecen dar un mensaje a los migrantes de tener miedo incluso de salir a la calle. Sin embargo, ante los ataques de Trump, se han desatado una serie de movilizaciones para hacer frente a estas políticas exigiendo que la comunidad migrante tenga plenos derechos.
Que se multipliquen las voces en defensa de Rosa, así como de todas y todos los migrantes, contra Trump, las deportaciones y el muro.