Tras la renuncia de Anthony Kennedy a la Corte Suprema, Trump nominó al juez deferal Brett Kavanaugh, lo que le podría garantizar una mayoría automática conservadora en la Corte.
Martes 10 de julio de 2018 12:45
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el lunes por la noche que escogió como su nominado a la Corte Suprema a Brett Kavanaugh, un juez conservador del circuito de apelaciones federal. De ser confirmado, temas como el derecho al aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la inmigración, podrán sufrir nuevos reveses en el máximo tribunal, al quedar conformada una mayoría automática conservadora.
Al escoger a Kavanaugh, de 53 años, Trump apunta a afianzar el control de los conservadores en la Corte Suprema durante los próximos años. Es la segunda nominación que el republicano ha realizado en 18 meses como presidente para un cargo vitalicio en el máximo tribunal del país.
Kavanaugh enfrenta ahora lo que parece será otra dura batalla por la confirmación en el Senado, donde los republicanos tienen una leve mayoría. Si es confirmado, Kavanaugh reemplazaría al juez Anthony Kennedy, quien anunció su retiro el 27 de junio, a la edad de 81 años. Si bien Kennedy esa conocido como un juez conservador actuó como bisagra dentro de una Corte Suprema de nueve miembros, desempatando las votaciones entre el sector más conservador y el liberal. De hecho Kennedy se mostró del lado de los liberales en temas como el derecho al aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Estos derechos conquistados durante años, y que vienen intentando ser eliminados con acciones a nivel de cada Estado, pueden ahora sufrir un duro golpe si Kavanaugh finalmente llega a la Corte y logra una mayoría conservadora de 5 jueces contra 4.
Trump justificó su nominación diciendo que "En todos los círculos legales él es considerado un juez de jueces, un verdadero líder entre sus pares" y afirmó que "merece una rápida confirmación y un sólido respaldo bipartidista".
Desde 2006, Kavanaugh ha construido un legado judicial conservador en la influyente Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, donde sirvieron tres de los actuales jueces del tribunal.
"Mi filosofía judicial es sencilla: un juez debe ser independiente y debe interpretar la ley, no hacer la ley. Un juez debe interpretar los estatutos como están escritos y debe interpretar la Constitución como está escrita, informado por la historia, la tradición y los precedentes", dijo Kavanaugh durante una ceremonia en la que subrayó su relación con su familia y su fe católica.
Ese credo es el que podría poner en peligro los derechos conquistados por las mujeres y por la comunidad LGBTI. De hecho Kavanaugh se pronunció hace poco en desacuerdo con una decisión judicial que le permitía abortar a una inmigrante adolescente indocumentada.
La organización Women’s March ya inició una campaña para exigir a los senadores que no aprueben la nominación de Trump a favor de un juez que se pronuncia abiertamente contra el derecho al aborto.
Let your Senators know: there is nothing moderate about stripping rights away from women.
We must do everything we can to #DefendRoe and #SaveSCOTUS.
TAKE ACTION HERE: https://t.co/ZgYBcswHVZ
— Women's March (@womensmarch) 10 de julio de 2018
El jurista sirvió como funcionario de alto rango de la Casa Blanca durante la presidencia del republicano George W. Bush antes de que el entonces mandatario lo nominara a la corte de apelaciones en 2003. Algunos demócratas, sin embargo, lo acusaron de tener un sesgo excesivo y su confirmación tardó unos tres años.
Kavanaugh trabajó para Kenneth Starr, el fiscal independiente que investigó a Clinton y que motivó una campaña de los republicanos en el Congreso para intentar impugnar al demócrata en 1998 y 1999. En 2009, Kavanaugh cambió de opinión y dijo que los presidentes no deberían enfrentar demandas civiles, procesos penales o investigaciones durante su mandato.
En cuanto a Trump, la corte que se forme con la nueva nominación puede ser quién decida su suerte en caso de que la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016 avance implicando directamente al presidente, y abriendo la posibilidad de un impeachment.