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Paso del Norte. Trump: perdón a Joe Arpaio y mano dura contra migrantes

El caso de Joe Arpaio, el ex sheriff racista y antimigrante, cobró nueva fuerza luego de que Trump declaró estar valorando el perdón para este ex funcionario. En sintonía con su justificación de la violencia supremacista.

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Viernes 18 de agosto de 2017

Resurgió el caso de Joe Arpaio, el ex sheriff del condado de Maricopa, quien desacató una orden judicial que dictaba frenar las patrullas que hacían redadas contra los migrantes. El posible perdón de Trump a este aliado político suyo desató una oleada de críticas en Estados Unidos.

Arpaio le brindó su apoyo incondicional desde el momento en que Trump inició su campaña a partir del discurso de odio racista y xenófobo. Fue también uno de los principales impulsores de la Ley Arizona SB1070, conocida también como Ley del Odio, aprobada en 2010, una medida de criminalización de los migrantes.

Es el mismo policía rabioso que estableció en 1993 la Ciudad de las Carpas (Tent City), una cárcel ubicada en Phoenix, Arizona, desmantelada en mayo de este año. Ahí Arpaio mantenía detenidos a migrantes sin autorización para estancia legal, soportando temperaturas extremadamente altas y expuestos a múltiples humillaciones.

En Maricopa, el condado donde ejerció sus funciones, Arpaio cosechó un amplio repudio por su política de discriminación y criminalización de los latinos, una de cuyas peores consecuencias fue la separación de familias al ejecutar numerosas deportaciones.

El perdón para Arpaio va en línea con las reaccionarias declaraciones de Trump justificando la violencia de los supremacistas blancos en Charlestonville (Virginia) “Hubo un grupo de un lado que fue malo y hubo un grupo del otro lado que también fue muy violento”. Trump llegó incluso a acusar también como responsables de los hechos a “grupos de la izquierda alternativa”.

Superexplotación de los migrantes

La otra cara de la impunidad para Arpaio y las leyes que criminalizan a los migrantes es la superexplotación laboral.

El fotoperiodista David Bacon documentó en su libro In the Fields of the North / En los campos del Norte que 57% de los jornaleros migrantes no tienen estancia legal en Estados Unidos. Esta situación los expone a todo tipo de abusos por parte de los empresarios del sector agrícola, desde granjeros hasta agronegocios como Driscoll.

A su vez, la persecución contra los migrantes orilla también a los jornaleros migrantes con permisos temporales de trabajo a condiciones de extrema precarización laboral, como lo evidenció el caso de Sarbanand Farms, localizada en la ciudad de Sumas, estado de Washington.

Ahí, Honesto Silva, un trabajador agrícola que estaba enfermo, se desplomó en los campos agrícolas de la empresa. Su supervisor lo había obligado a seguir trabajando. Luego de la muerte de Silva, sus compañeros declararon una huelga y la respuesta de la empresa fue despedirlos. También les adeudan salarios y les imponen deducciones abusivas en concepto de alojamiento y comida, ambos en extremo precarios.

Manifestación contra Sarbanand Farms, en Suma

Con la pérdida de soberanía alimentaria producto de la apertura del mercado mexicano a las exportaciones agrícolas estadounidenses se produjo un movimiento perverso. Millones de campesinos indígenas y pequeños productores quedaron en la ruina, muchos migraron a Estados Unidos y laboran en las granjas y los campos como los de Sarbanand Farms.

Ahora, Trump busca imponer un nuevo Plan Braceros con el apoyo del presidente de México, Enrique Peña Nieto, en el marco de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Porque el sector agrícola estadounidense –el mayor exportador del mundo en su rubro– prospera con la mano de obra migrante, sobre la que pesa la superexplotación laboral. Hacinamiento en alojamientos insalubres, exposición sostenida a los agrotóxicos, amenazas y abusos de todo tipo, falta de atención médica, mala alimentación y salarios en extremo bajos son las medidas impuestas por los empresarios agrícolas.

Mientras cierro estas líneas más migrantes hacinados en tráilers intentan cruzar la frontera. Como el que hallaron esta semana en Edinburg, Texas, con 16 personas encerradas. La Border Patrol los procesó y los deportará.

Quienes migran lo dejaron todo: familia, raíces, amigos. Varios viajan con la ilusión de conseguir trabajo en alguna empresa agrícola, para la pizca. Es la salida para el hambre que ronda las zonas rurales en varios estados de México, como Guerrero, Oaxaca o Michoacán.

Por cada una, por cada uno, enfrentemos el muro de Trump, las deportaciones y la criminalización de los migrantes. Construyamos un movimiento por plenos derechos para los migrantes, contra la militarización de la región y por la condonación de la deuda externa de todos los países latinoamericanos. Juntos, los jóvenes, las mujeres y los trabajadores contra los planes de Trump y Peña Nieto, en México y en Estados Unidos.