Con la retirada de Ted Cruz, Donald Trump tiene la vía libre para conseguir la nominación republicana. Del lado demócrata, Bernie Sanders vuelve a sorprender.

Celeste Murillo @rompe_teclas
Miércoles 4 de mayo de 2016
Fotografía:Reuters
Antes de que terminara el discurso de Ted Cruz, CNN anunciaba que el senador por Texas se retiraba de la carrera. La primaria republicana de Indiana terminó con un triunfo rotundo de Trump con más de 15 puntos de diferencia. De nada sirvieron la campaña antiTrump y la alianza entre Ted Cruz y el gobernador de Ohio John Kasich, que habían acordado aunar esfuerzos contra Donald Trump, después del triunfo del multimillonario en las cinco internas del martes 26 de abril.
Con este resultado, Trump alcanza cerca de 1.050 delegados, muy cerca de los 1.237 necesarios para lograr la nominación y evitar el escenario de una convención abierta o negociada, donde se reabra la discusión sobre los candidatos.
Los porcentajes que viene logrando Trump en las últimas primarias lo ubican cerca de superar holgadamente su objetivo. Resta saber cuál será la respuesta del establishment republicano, que ha fracasado en todas sus políticas contra el ascenso del vocero de la bronca de la base del partido y la derecha conservadora. ¿Ganará la resignación o ensayarán nuevas salidas?
Bernie Sanders lo hizo de nuevo
Irónicamente, la popular melodía de la exestrella pop Britney Spears (ferviente partidaria de Hillary Clinton) sirve hoy de banda de sonido para la nueva sorpresa de Bernie Sanders. Aunque la campaña de Clinton no descartaba un resultado adverso (sobre todo por la participación de independientes en la interna abierta), todas las encuestas la daban como ganadora. Sin embargo, el senador por Vermont se impuso por más de 5 puntos sobre Hillary Clinton. Indiana volvió a señalar las debilidades de la exsecretaria de Estado: poco más de la mitad de los votantes del estado confían en su figura, perdió votantes entre los trabajadores blancos (uno de sus “activos”) y fue superada ampliamente por Sanders entre los independientes, que obtuvo el 73 % del apoyo de ese sector (New York Times).
Este resultado representa una victoria para Bernie Sanders, que enfrenta una campaña mediática y del establishment demócrata para retirarse de la carrera y dejarle vía libre a Hillary Clinton. A la vez, representa un golpe para la exsecretaria de Estado de Obama, no tanto por la interna demócrata, que lidera cómodamente (más sumando los superdelegados), sino por su proyección como candidata presidencial.
Donald Trump ya golpea como candidato
Trump hizo su entrada triunfal en Nueva York con Start Me Up de los Rolling Stones. Como rezan sus estrofas, el multimillonario está listo para encender la campaña y no parar. Ya desde su victoria múltiple el martes 26, Trump viene golpeando a Hillary Clinton y busca debilitar su candidatura, apostando a su talón de Aquiles, el poco entusiasmo que genera en la base demócrata comparado con el de la campaña de Bernie Sanders. A la vez, disparó contra la potencial candidata demócrata diciendo que si Hillary no fuera mujer, no conseguiría siquiera el 5 % de los votos.
El problema de Clinton es que no es una candidata atractiva ni por su perfil “feminista” (Bernie Sanders viene siendo favorito entre las mujeres menores de 30 que se definen feministas), ni por su perfil de centro (aunque podría ser una opción atractiva para un sector que no quiere votar a Trump, para los más conservadores es demasiado liberal, poco eficiente y carga con la herencia de su marido, el expresidente Bill Clinton).
Pero el resultado más importante de Indiana, y lapidario para Clinton, es que Donald Trump ya habló en su discurso de victoria como candidato a presidente, identificó a sus enemigos y se lanzó a la batalla. Hillary Clinton, más allá de los números, no está en condiciones de hacerlo todavía.

Celeste Murillo
Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.