Erdoğan aprovecha para avanzar sobre los derechos de los trabajadores y el pueblo. Entrevistamos a Yunus Özgür , joven estudiante turco que reside en Alemania.
Jueves 21 de julio de 2016 03:57
Foto: Imágen de archivo, protestas en Plaza Taksim en 2013
Más de 45.000 funcionarios y empleados públicos suspendidos, más de 8.000 detenidos, y la declaración del “Estado de emergencia” son parte de la ofensiva bonapartista de Erdoğan. En esta entrevista, Yunus Özgür, joven turco y militante del grupo RIO de Alemania, analiza la situación en la juventud y las universidades.
¿Por qué el gobierno de Erdoğan ataca especialmente las universidades y la educación? ¿Hubo allí un movimiento democrático en los últimos años?
Estas medidas son los últimos pasos en la conquista, por parte del AKP, de las condiciones educativas en Turquía. Empezó con las escuelas secundarias al convertir a muchas de ellas en las llamadas “Imam Hatips”, [escuelas religiosas, NdE] que están orientadas a capacitar empleados para el gobierno con una educación secundaria “menos científica”, junto a cambios generales en el plan de estudios, como el haber borrado a Darwin de los manuales escolares. Un porcentaje considerable de los jóvenes fue forzado a asistir a ese tipo de colegios al no haber otros en sus barrios. Fue el reflejo práctico de una de las declaraciones de Erdoğan: “Queremos criar una juventud devota”.
La guerra de Erdoğan contra las universidades comenzó con protestas estudiantiles en los últimos cinco años contra el gobierno, concentradas su mayoría en la ODTÜ (Universidad Técnica de Medio Oriente), que fue también el centro de los movimientos de izquierda en los años 70. En los últimos dos años, se desplegó a la policía y a la seguridad especial en muchas universidades para reprimir a opositores y grupos de izquierda. Incluso el colgar afiches o carteleras con información fueron excusas para suspender a estudiantes de la universidad. Erdoğan usó también las facultades otorgadas por el golpe del año 1980 para designar al rector de las universidades, sin tomar en consideración el resultado de las elecciones.
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¿Qué opinas de las últimas medidas del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), que ha suspendido a más de 15.000 empleados del Ministerio de Educación, cancelado las licencias de enseñanza de 21.000 maestros y pedido la renuncia de más de 1.500 decanos de las universidades?
Es sabido que el movimiento Gülen islámico, el antiguo aliado político de Erdoğan y del AKP, tiene una gran influencia en los institutos, el ejército y la burocracia, mayormente obtenida con el apoyo del régimen del AKP. Después del enfrentamiento entre ellos, el gobierno llevó adelante una purga de los órganos del Estado. Considerando las altas cifras de los afectados actualmente, todo muestra que Erdoğan está aprovechando al máximo el intento de golpe para eliminar a todos los opositores, incluso aquellos que no tienen nada que ver con el movimiento Gülen.
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Si el pedido de renuncia se hubiera hecho hace una semana, lo hubiese tomado como una jugada audaz. Se hubieran esperado protestas y resistencia contra estas medidas. Pero después de los hechos recientes, pareciera que Erdoğan se volvió más fuerte que nunca a los ojos de la gente, que ve cómo todos los decanos renuncian en el momento en que se lo piden.
Es una situación en la que la oposición no ha ofrecido resistencia.
¿Cuales son las consecuencias para la población actualmente?
Cuando hablo con mis amigos y mi familia, parecen estar asustados por el desarrollo de la situación. En los últimos dos días hubo controles policiales en los que se revisaron los mensajes de Whatsapp y las fotos que tenían personas en sus teléfonos. Se cancelaron las vacaciones de los funcionarios públicos y se les prohibió salir del país. Llegan noticias de que están arrestando a muchas personas con el argumento de que insultaron a Erdoğan por teléfono o en público, sin ninguna prueba concreta.
Pero la mayoría de las personas están preocupadas por la multitud que salió a las calles con armas y consignas islámicas. Especialmente después de la declaración del principal asesor de Erdoğan, que dijo que puede promulgarse una nueva ley que permita al “pueblo” armarse contra tales intentos de golpe. Un proyecto de un ejército civil que responda a Erdoğan.
En general, ¿Erdoğan está profundizando la represión contra todos los opositores y la juventud?
Sí, pareciera que va a aprovechar todas las ventajas que le dio el intento de golpe para fortalecer su poder y la represión. También es sabido que, en tales situaciones, el AKP siempre intenta aprobar una nueva ley laboral contra la clase trabajadora, como la reciente ley de agencias de trabajo temporal durante la guerra en Kurdistán, para ganar el apoyo de la burguesía, que se encuentra fragmentada.
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¿Y cuáles son las consecuencias para el pueblo kurdo?
Probablemente ésta sea la pregunta más difícil. En los últimos meses, Erdoğan usó la guerra contra los kurdos para mejorar y restaurar su popularidad y el apoyo al régimen entre los sectores nacionalistas.
Personalmente, veo dos posibilidades. Al considerar que ya no necesita este conflicto en Kurdistán, Erdoğan podría comenzar otro proceso de paz, aunque no en los viejos términos (es decir, sin considerar otorgar derechos democráticos al pueblo kurdo), pero con el objetivo de posicionarse de nuevo como el ‘salvador’ de la situación.
La otra opción es que use su nuevo poder y apoyo para desatar una guerra total contra el HDP (Partido Democrático de los Pueblos) y los kurdos para eliminar cualquier posibilidad de resistencia al régimen y a sus sueños de un gobierno bonapartista.
Entonces me parece que esta situación reaccionaria va a mantenerse o incluso a avanzar, pero la esperanza de una salida sigue residiendo en las universidades donde la juventud está tratando de resistir, en las regiones kurdas donde los kurdos combaten por su existencia y en los barrios pobres de las grandes ciudades, donde lucha la clase trabajadora.
Entrevista: Josefina L. Martínez
Traducción: Gloria Grinberg