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Red Internacional
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Tribuna Abierta. UNAM: Profesores de asignatura con sueldos y tratos indignantes pero lujos para la burocracia

Profesoras y profesores de asignatura y ayudantes (APPAA 2021) de la Facultad de Ciencias UNAM denuncian condiciones de trabajo precarias y alertan sobre irregularidades administrativas en la gestión del presupuesto que anteceden a la pandemia.

Martes 16 de marzo de 2021

Foto: Elizabeth Sauno/La Izquierda Diario México

El personal de asignatura, el cual está conformado por profesoras, profesores y ayudantes sostiene el 70% de las clases que se imparten en la UNAM. En el caso de la Facultad de Ciencias, son por ejemplo, aproximadamente el 85% de este tipo de profesorado los que conforman su planta docente. Este tipo de profesores y ayudantes de asignatura tienen un límite de horas laborales, por lo que son considerados de medio tiempo. Además de tener salarios precarios que a través del tiempo han perdido el poder adquisitivo, padecen de inestabilidad laboral, pues se les contrata por semestre sin tener la seguridad de seguir laborando de manera continua en el futuro. Se les trata como docentes de segunda o de tercera clase, pues se les priva de varios apoyos a los que solo pueden acceder los profesores de tiempo completo, la minoría.

Aunado a todos estos problemas, se tienen otros de carácter administrativo que llevan años sin resolverse. Por ejemplo, es bien sabido que a los profesores o ayudantes de primer ingreso de la Facultad de Ciencias, se les tardará prácticamente todo el semestre en pagarles a causa de la lentitud en la gestión de los trámites en cuestión. Esta lentitud sobre todo en la contratación, además de retrasar los pagos, implica que muchos profesores no puedan tener acceso al ISSSTE, un derecho fundamental sobre todo en este periodo de pandemia. Después de esperar varios meses, los profesores recibirán un cheque correspondiente al pago de todo el semestre (el cheque de pago único) pero este vendrá incompleto.

La dependencia que se encarga de emitir los cheques, incluidos los de pago único es la DGP (Dirección General de Personal) y para poder reclamar lo que corresponde se tiene que hacer un trámite en esta dependencia que a veces puede durar incluso meses. Cabe señalar que muchas veces los profesores y ayudantes de primer ingreso ignoran sus derechos y no son conscientes de que se les ha pagado de manera incompleta, ya que la facultad no les hace entrega de sus contratos; por lo que este medio de pagos únicos bien podría ser un método para el desvío de recursos, pues además, si después de haber pasado un año no se llevó a cabo la reclamación correspondiente, la DGP se deslinda de su responsabilidad y ya no hace ningún tipo de aclaraciones y se queda con el dinero de la o del profesor.

Así mismo, si por alguna razón se deja de dar clase por uno o más semestres, es muy común que los cheques de los profesores y ayudantes de asignatura de reingreso vengan con un "adeudo de sueldo", que en varios casos es injustificado.

Estos adeudos de sueldo pueden ser causados por diversas situaciones, sin embargo, cuando son injustificados, es muy común que se deban de nuevo a una mala gestión administrativa.

Estos problemas no son exclusivos del personal de asignatura y ayudantes de nuevo ingreso o reingreso pues también existen varios casos de profesores de prórroga (que llevan dando clases de manera continua) y que también se han visto afectados, ya sea en la tardanza de sus pagos, sueldos incompletos o adeudos de sueldos injustificados. Así mismo, aún habiendo hecho todo para aclarar y resolver el problema, no han tenido respuesta o resolución de las autoridades involucradas: la Facultad de Ciencias o la DGP.

Además de todos estas problemáticas, existen también bajas injustificadas de los profesores, incluso cuando se tiene la seguridad de que se impartirá clase. Estas bajas generan además de los problemas anteriores, dificultades para un buen desarrollo docente, pues si para el sistema no estás activo no se puede tener acceso a bibliotecas virtuales o a la Cuaied (Coordinación de Universidad Abierta, Innovación Educativa y Educación a Distancia) quienes ofrecen el Sistema de Aulas Virtuales y Ambientes Educativos, es decir, las cuentas de Zoom, entre otros.

Ante todas estas trabas en los contratos las y los profesores se ven desamparados, pues es común que en la Facultad de Ciencias no sepan responder de manera concisa y efectiva a estas dudas; la o el profesor terminará yendo de un lado a otro sin resolución de sus problemas, pues por más que se pregunte o se hagan los trámites correspondientes para encontrar la solución, éstos siguen existiendo semestre tras semestre por motivos que nadie puede dar razón de ser. En cuanto a las aclaraciones de nómina, la DGP incluso se deslinda de su responsabilidad, pues después de pasado un año ya no hace ningún tipo de aclaraciones.

Como hemos mencionado anteriormente, estos problemas no son actuales. Se han visto acrecentados por la pandemia pero han existido desde hace décadas. La directora de la Facultad de Ciencias, ha insistido en que este problema se debe a la situación actual suscitada por la CoVid-19, sin embargo esto es completamente falso, pues este tipo de problemas han existido desde hace mucho tiempo atrás.

Lo que es real es que la pandemia además de haber acrecentado esta situación y suscitado escenarios graves e indignantes de precariedad para varios de sus profesores, también ha generado más gastos para ellos, pues han tenido que recurrir a hacer compras necesarias para una correcta labor docente a distancia, como lo son el contratar internet de mayor velocidad, acrecentar su consumo de luz, comprar equipo como son cámaras web, tabletas digitalizadoras o equipos de cómputo, entre otros. Gastos que evidentemente son muy fuertes para un salario tan precario o para un salario incompleto o ausente. Un abuso evidente por parte de la Universidad hacia las y los profesores.

Si bien está establecido que el senado ha aprobado que empresas asuman el pago de luz e internet en home office, la directora de la facultad de ciencias ha argumentado que no hay presupuesto para eso.

Sabemos que apelar a que no hay presupuesto es un pretexto. La UNAM recibió en 2020 la cantidad de 46 mil 629 millones 744 mil 427 pesos; además, por la pandemia han habido enormes ahorros para la universidad, como lo son el no tener que pagar gastos de luz y agua como en un año escolar normal. La Facultad de Ciencias por ejemplo, tiene un presupuesto designado para diversos gastos como lo son el papel higiénico, el agua, la luz y algunos otros insumos que no han sido necesario efectuar dada la situación actual por la CoVid-19; por lo que esto significa que se lleva al menos un año ahorrando todo ese presupuesto. Este último bien podría usarse para el bono por Covid que se solicita como parte del pliego petitorio enviado a las autoridades.

Por otro lado, sabemos que existe un problema muy grave en la Universidad: no hay una distribución adecuada de su presupuesto. Es bien sabido que los beneficiados no son las personas que de verdad hacen la Universidad, es decir, ni los alumnos ni los profesores de asignatura o incluso ni los investigadores o profesores de tiempo completo (a quienes les han venido recortando por ejemplo el seguro de gastos médicos mayores); los beneficiados son la burocracia universitaria con sueldos y bonos bastante elevados, quienes además hacen gastos innecesarios. (Ver por ejemplo: Remuneración bruta y neta del personal administrativo y confianza y Remuneración de profesores de tiempo completo. Los profesores de asignatura ni siquiera aparecen en la página).

Los ejemplos de estos gastos innecesarios y superfluos son numerosos. En abril del 2019 se publicó una nota que daba cuenta de sólo algunos de éstos, como lo son los siguientes:

“Puede saberse de la adquisición de un sofá por 52 mil 900 pesos para la División de Posgrado de la Facultad de Derecho (con número de inventario 2285725); de un sofá de terno Pullman (número de inventario 1847088) para la División de Estudios Profesionales de la Facultad de Filosofía y Letras por 16 mil 990 pesos, y de seis ceniceros (con número de inventario, el primero de ellos, 2508573) con un costo cada uno de 9 mil 496 pesos para hacer un total de 56 mil 967. Estos ceniceros se adquirieron para el Instituto de Investigaciones Jurídicas.

Además, siete “cestos para basura” para la Facultad de Filosofía y Letras con un costo unitario de 24 mil 708 pesos. Por los siete, la erogación fue de 172 mil 956 pesos. También, una pulidora de pisos (número de inventario 1728406) que costó 11 mil 960 pesos. Y de un sistema de aire acondicionado (número de inventario 2499907) para la División de Estudios Profesionales de la Facultad de Derecho por 332 mil 579 pesos.

‘Vemos que llega un funcionario nuevo y lo primero que hace es remodelar su oficina. Se compran autos nuevos. Tienen chofer todos los directores’, señala
Salvador Hernández, profesor de historia de México y de historia universal en el Colegio de Ciencias y Humanidades e integrante de la Asamblea Universitaria” (Ver "UNAM, austeridad en las aulas y lujos en oficinas" por Zósimo Camacho en Voltairenet.org).

Estos ejemplos dan cuenta de que el problema no es la falta de recursos sino la falta de transparencia con la que se ejerce el presupuesto que debería estar destinado a la mejora de la educación, incluyendo evidentemente un mejor trato a sus profesoras, profesores y ayudantes de asignatura.

Comisión de enlace de la Asamblea de profesoras y profesores de asignatura y ayudantes (APPAA 2021) de la Facultad de Ciencias UNAM.

#LaUNAMNoPaga: Todo el apoyo a las y los docentes de la UNAM