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Red Internacional
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Covid y Universidad.. UNAM se acopla al gobierno: regreso a clases se mantiene igual pese a ómicron

Este miércoles la UNAM sacó un comunicado oficial informando que por “la persistencia del semáforo verde en el país” las clases de este ciclo escolar se darán de forma híbrida como ya se había dado a conocer en los meses pasados.

Jueves 6 de enero de 2022

Las medidas que dan a conocer en este comunicado son que las actividades académico administrativas se realizarán con el aforo que requiera cada dependencia, se procurará que el ingreso del personal sea escalonado con los aforos aprobados por los Consejos Técnicos e Internos y por el Consejo de Difusión Cultural; así mismo, el uso del cubrebocas será obligatorio en espacios cerrados.

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Este mismo martes se registraron 15,184 contagios de covid en tan solo un día, siendo que desde el 8 de septiembre del año pasado no se registraban tantos casos en 24 horas. Aún así, el semáforo epidemiológico se ha mantenido en verde tanto en la capital como en la gran mayoría del país, pues según las autoridades las hospitalizaciones y defunciones se mantienen estables por la tasa de vacunación y por la menor mortalidad de la variante ómicron.

Si bien estos factores son reales, lo que no contemplan las autoridades es que para las familias trabajadoras enfermarse implica perder días de trabajo y por ende parte de sus salarios, además de tener que gastar en medicamentos.

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La rectoría de la UNAM, que el primer año y medio de la pandemia mantuvo las clases virtuales, para después decretar la modalidad híbrida -haciéndola pasar como una decisión “democrática” tomada por los Consejos Técnicos- ahora se entona con la política del gobierno federal y de la CDMX minimizando los efectos de esta cuarta ola, que si bien es menos letal que las anteriores, no ha implicado ni el fin de los contagios ni de las defunciones.

Es claro que la pandemia no terminará pronto, menos aún si las actividades no esenciales se mantienen funcionando como si nada, son miles de estudiantes que ansían salir del aislamiento y volver a las aulas, sin embargo, también hay temor por las implicaciones que esto podrá traer con una cepa de covid que es 50% más contagiosa. ¿Cómo podremos concentrarnos en estudiar si estamos en el constante peligro de contagiarnos y contagiar a nuestras familias? ¿La universidad nos garantizará lugares donde aislarnos para no poner en peligro a las personas con quienes vivimos?

La reducción de aforo y el uso obligatorio de cubrebocas no será suficiente, no todas las aulas de las facultades, prepas y bachilleratos tienen suficiente ventilación, deben adaptarse los salones con ventanales que garanticen suficiente flujo de aire; los cubrebocas y desinfectantes que a la larga implican un importante gasto, deben ser garantizados por la universidad; con los laboratorios de la UNAM podrían realizarse pruebas PCR que periódicamente sean aplicadas a la comunidad universitaria de forma gratuita, como comenzarán a realizarse en la Facultad de Ciencias, pero con un precio de 500 para la comunidad y 700 para el público en general.

Además debe acelerarse la aplicación del refuerzo de vacunación para el conjunto de la población, aumentando los centros de vacunación y el personal para aplicarlas que cuenten condiciones dignas de trabajo para quienes laboren en estos centros.

Como plan a mediano plazo, debe apuntarse a que haya suficiente infraestructura, para que hayan más salones con menos hacinamiento, permitiendo así reducir los grupos, lo que implicaría contratar a más docentes, a quienes debe garantizarse plenos derechos laborales. Esto además permitiría acabar con los salones hacinados que incluso sin pandemia son un problema en facultades como la de Filosofía y Letras.

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Todas estas medidas son posibles con el presupuesto que se destina a los altísimos salarios de los altos funcionarios de la universidad, de faltar, debemos exigir un aumento al presupuesto tanto a la UNAM como al conjunto del sector educativo que pasa por una situación similar si no es que aún más precaria.

Pero estas no son decisiones que tomará la rectoría por buena voluntad, debemos arrancarlas con la organización y la movilización entre estudiantes, docentes y trabajadores, de manera independiente a las autoridades ya los partidos del régimen, apuntando a ser nosotres quienes administremos y gobernemos nuestra universidad