En La Emilia residen cientos de obreros metalúrgicos. Sin embargo, la UOM no se hizo presente en los peores momentos de la inundación.
Martes 24 de enero de 2017 08:12
La región del norte de la provincia de Buenos Aires y el sur de Santa Fe, uno de los polos económicos más importantes del país, vivió momentos de desesperación y desolación ante las grandes inundaciones que conmovieron al país. El común denominador es la falta de obras y las políticas direccionadas a priorizar las ganancias de las grandes patronales y beneficiar el agronegocio. El partido de San Nicolás, que limita con el sur de la provincia de Santa Fe, está entre las zonas más castigadas. Desde allí se nutre de trabajadores a las principales industrias de la zona, principalmente SIDERAR y ACINDAR.
En La Emilia, como en el resto de las localidades afectadas, se repetía la misma historia: la casta política de partidos patronales viviendo una realidad opuesta a la gran mayoría. El caso paradigmático es el de la gobernadora María Eugenia Vidal, vacacionando en las playas paradisíacas de México, en un contraste brutal con la tragedia de miles que perdían absolutamente todo.
La ciudad de La Emilia, la más castigada
La Emilia fue arrasada en su totalidad, sin hacer distinción de estratos sociales. Fueron evacuadas 7000 personas. Los funcionarios municipales, ausentes por vacaciones, mostraron una indiferencia total frente a la solidaridad espontánea que se manifestó masivamente. Fueron trabajadores, jóvenes y vecinos los que tomaron en sus manos las tareas de rescate que el Estado abandonó.
La visita de la ministra de seguridad de la Nación Patricia Bullrich y la aparición por primera vez del intendente Passaglia (FpV) fue parte de la necesidad de dar una respuesta. Con un despliegue de fuerzas de gendarmería y militares sin precedentes, el Estado se "hacía presente". Pero no lo hacía frente la necesidad real, si no desde la imposición y el autoritarismo para mostrarse frente a los medios nacionales de comunicación. Las redes sociales denunciaban y repudiaban el tardío "circo armado" de los responsables de la falta de obras y del abandono. Ya nadie se llamaba a engaño.
La UOM hace agua
Llamativa y contradictoriamente, hubo una ausencia inexplicable: la poderosa UOM, con unos 12 mil trabajadores en SIDERAR, ACINDAR, SIDERSA y, paradójicamente, en MOTOMEL. Enclavada en la localidad de La Emilia, la fábrica de motos fue afectada directamente y obligada a paralizar su producción, dejando latente una incertidumbre y preocupación en cada uno de sus trabajadores. Se suman, además, la duda sobre cómo quedarán afectados sus salarios ante la ausencia obligada de los metalúrgicos, y la tragedia vivida en carne propia.
La UOM no puso a disposición sus recursos ante una situación que ya conmovía el país, siendo que la mayoría de los afectados son trabajadores metalúrgicos de las principales industrias de la zona. Sólo la solidaridad de los compañeros de trabajo, que hicieron de una tarea individual, un acontecimiento sin precedentes.
El sindicato no puso las millonarias sumas de la cuota sindical de los trabajadores a disposición de reponer y saldar todo lo perdido. Ni siquiera organizó colectas solidarias.
Debemos tomar la iniciativa en nuestros lugares de trabajo, exigiendo en asambleas que nuestro sindicato se ponga al frente de la solidaridad y del reclamo de obras públicas para terminar con el drama de las inundaciones que afectan, centralmente, a los trabajadores y al pueblo. También debemos exigir que las patronales reconozcan los días que los trabajadores crean necesarios para reconstruir los hogares sin afectar sus salarios y que no carguen ellos con las pérdidas de las inundaciones, como quiere hacer la patronal de Motomel, aumentando los ritmos y cancelando las vacaciones.
Tenemos que demandar la reincorporación de cada uno de los miles de desocupados que dejó la reciente ola de despidos, generando puestos de trabajo genuino para cada uno de los afectados, doblemente castigados por la desidia gubernamental y la desocupación. Además, es urgente exigirle a las conducciones de nuestros sindicatos que encabecen el reclamo por un plan de obras públicas controlado por los propios trabajadores y los vecinos.
Estas son algunas de las medidas más elementales y urgentes que los sindicatos deben tomar e impulsar, siendo sus trabajadores los principales afectados