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Red Internacional
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Guerra. Ucrania y Rusia se acusan mutuamente de la destrucción de una represa estratégica

La represa hidroeléctrica de Kajovka, al sur de Ucrania y sobre el río Dnieper, fue destruida parcialmente por un ataque. Ambos países se culpan mutuamente y no reconocen haber estado detras de la acción que podría enlentecer la anunciada contraofensiva ucraniana.

Martes 6 de junio de 2023 10:50

El Kremlin negó hoy las acusaciones de Ucrania de que Rusia está detrás de la destrucción de la presa de Nueva Kajovka y aseguró que se trata de un "sabotaje deliberado" de Kiev.

"Negamos rotundamente estas acusaciones. Se trata de un sabotaje deliberado, planeado y organizado por orden del régimen de Kiev", dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria.

Al igual que en incidentes previos, desde la caida o ataques con drones en territorio ruso hasta la destrucción de ciudades en Ucrania, la cantidad de soldados muertos o el accionar de bandas paramilitares, cada acto es negado por las partes, utilizando la desinformación como una más de las aristas de la guerra.

Lo cierto es que el ataque a represa de Nueva Kajovka, que tiene consecuencias sobre los poblados cercanos y también impacto ambiental, puede relentizar los planes de la varias veces anunciada y hasta ahora no concretada "contraofensiva" ucraniana, y deja en claro el caracter reaccionario de la guerra en curso.

En relación a la anunciada contraofensiva, el portavoz del Kremlin directamente se burló del ataque a la represa y vinculó la explosión con la contraofensiva ucraniana y aseguró que Kiev dio este paso porque "no consigue sus objetivos" en el campo de batalla. "Sus operaciones ofensivas se están ahogando", dijo.

El ataque, que fue catalogado tanto por Ucrania como por Rusia como un "crimen de guerra" y "un acto terrorista", obligó a evacuar las localidades aledañas ante las inundaciones, genera riesgos ecológicos por el vertido de material contaminante y elevó el alerta en la planta nuclear de Zaporiyia que usa el agua de esa presa para refrigerar sus reactores (aunque varios expertos anunciaron que de momento no corre riesgo).

La represa hidroeléctrica, que había sido tomada por tropas rusas desde el inicio de la guerra, está ubicada a 60 kilómetros de la ciudad de Jerson, es una infraestructura clave del sur de Ucrania y abastece de agua a la península de Crimea, anexada por Rusia en 2014.

En ese marco, las autoridades designadas por Moscú en esa zona acusaron a Kiev de destruir la construcción a través de "múltiples ataques".

En sintonía, el Kremlin atribuyó hoy a un "sabotaje deliberado" de Ucrania la destrucción parcial de la represa.

Por su parte, responsables ucranianos acusaron a Rusia de haber destruido la presa con tal de "frenar" la contraofensiva que Kiev prepara para recuperar el terreno perdido en el sur y el este del país.

Por otro lado, las autoridades ucranianas indicaron que la destrucción parcial de la represa provocó el vertido de "150 toneladas de aceite de motor" en el río Dnieper y advirtieron del riesgo medioambiental.

La represa de Kajovka también abastece de agua de refrigeración a la central nuclear de Zaporiyia, pero el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), agencia de la ONU que dirige el argentino Rafael Grossi, indicó que no hay un "riesgo inmediato".

"El OIEA está al corriente de las informaciones del daño en la represa de Kajovka, los expertos en la central nuclear de Zaporiyia están vigilando de cerca la situación, no hay un riesgo inmediato de seguridad nuclear en la planta", dijo el ente en Twitter.

La dirección de la central de Zaporiyia, bajo ocupación de Moscú, coincidió en que no hay una amenaza para la planta atómica.

La destrucción parcial de la represa tiene lugar a pocos días del triunfo ruso, o más bien del grupo paramilitar Wagner (con muchos cuestionamientos a la forma en la que el Ejército ruso dirige la guerra) en la ciudad de Bajmut tras meses de combates que dejaron la ciudad en ruinas. Este combate, que fue presentado como una batalla clave, en el marco de la guerra de desgaste, se terminó convirtiendo en una derrota para Ucrania al quedar finalmente la ciudad en manos rusas y cuando Ucrania aún no termina de concretar su sobreanunciada "contraofensiva".

Si bien se trata de un revés para Ucrania, esto no quiere decir que las cosas para Rusia vayan bien. La OTAN, comandada por EE. UU., sigue saturando con armamento, ya no solo tanques y baterías antiaereas sinó también aviones, y recursos financieros, a Ucrania, poniendo todo el tiempo al campo de batalla al borde de cruzar las pocas lineas rojas que quedan.

Así, la guerra en Ucrania da un paso más hacia el retorno de una guerra de caracter interestatal con el involucramiento cada vez más directo, y peligroso, de potencias en ambos bandos.

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