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Estado Español. Ultras de extrema derecha asesinan a hincha del Deportivo la Coruña en Madrid

Este domingo la riera del Manzanares, en Madrid, fue el escenario de una batalla campal entre los aficionados ultras del Atlético de Madrid y el Deportivo de la Coruña. Según las primeras noticas que se filtraban en la prensa ambas hinchadas se citaron horas antes del encuentro para cumplir las amenazas que durante días se llevaban lanzando por internet. No obstante y con el paso de las horas, se esclarece que tales amenazas no existieron y que fueron los seguidores del Frente Atlético (grupo ultra de extrema derecha del Atlético de Madrid) los que tendieron una emboscada a la afición coruñesa.

Ivan Vela @Ivan_Borvba

Miércoles 3 de diciembre de 2014

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Sobre las 9:00 de la mañana, 3 horas antes del incio del partido entre Atlético de Madrid y el Deportivo de la Coruña en el estadio Vicente Calderón de Madrid, los neonazis del Frente Atlético iniciaron su guerra.

El enfrentamiento trasncurrió bajo la mirada atónita de los vecinos que no podían entender como una batalla de tales dimensiones contaba con la complicidad de las fuerzas de seguridad, protectores de facto de los grupos de ultra derecha y de sus violentas acciones.

La trágica consecuencia, un hincha antifascista del conjunto gallego, Francisco Romero de 43 años, fue asesinado a manos de los neonazis del Frente Atlético.

Hoy el mundo del fútbol vuelve a llorar la pérdida de un aficionado, como tantas otras veces, mientras los medios de comunicación, responsables deportivos y administraciones públicas, extienden un tupido velo de hipocresia sobre el asunto, negando y no señalando las responsabilidades de unos y otros.

El poder de los radicales de ultraderecha en el fútbol

En el Estado español, la proliferación de los grupos de exterma derecha en los estadios de fútbol se inicia a partir de los primeros años de la década de los ‘80. La mayoría de esos grupos nacieron vinculados a colectivos de extrema derecha, grupos de choque de los "nostálgicos" franquistas, como Fuerza Nueva, que en la transición sembraban las calles de terror y muerte.

El caso más ejemplar es el de los Ultra Sur, colectivo de aficionados radicales del Real Madrid. Sin embargo hoy en día la lista se ha ampliado con grupos radicales de extrema derecha y con estrucutras sólidas: Frente Atlético, Frente Blanquiazul del Real Club Deportivo Español, Ligallos de Zaragoza, y un largo etc.

Durante estos años, los clubes han permitido que estos sectores crezcan en sus gradas, a su amparo. La situación que los clubes ofrecen a estos colectivos es la mayoría de los casos privilegiada; abonos más baratos, entradas gratuitas, desplazamientos pagados, cesión de instalaciones para guardar material etc.

En los últimos años tan solo el ex presidente del FC.Barcelona, Joan Lapota desterró del estadio blaugrana al grupo radical Boixos Nois, acarreando esta acción una múltitud de amenazas para el ex presidente.

La ultaderecha arropada por la hipocresía

Tras el asesinato de Francisco Romero, no han sido pocas las voces que desde las tribunas mediáticas se han apresurado a ofrecer unas epecie de “teoría de los dos demonios” futbolistica, igualando el comportamiento de los grupos neonazis con los de grupos de aficionados como el Riazor Blues (hinchas del Deportivo) o Bukaneros (aficionados del Rayo Vallecano), en lo que al fin y al cabo termina siendo una defensa de los asesinos de Francisco.

Los colectivos radicales de ultraderecha han sido responsables en los ultimos años de numeros heridos, incluso muertos, como el caso de Francisco o el del aficionado de la Real Sociedad, Aitor Zabaleta, de 28 años, asesinado también a manos de los hinchas del Frente Atlético. A esta trágica lista "relacionada" con el fútbol, se le debe sumar los cánticos y pintadas racistas, las insignias fascistas cada fin de semana, las agresiones a inmigrantes, etc.

Pero los ultraderechistas del Atletico o el Real Madrid, no son lo mismo que los hinchas del Riazor Blues o los Bukaneros. No. Estos últimos son grupos de aficionados que se identifican con ideas antifascistas, antiracistas y de izquierdas. Son grupos que no se cansan de criticar el sufrimiento y las muertes que provocan las políticas de un Estado asesino, mientras luchan con el arma de solidaridad frente ataques de grupos fascistas o policiales. Y por ello son perseguidos y criminalizados por la policía, que actúa brutalmente ellos mientras protege a los grupos de ultraderecha.

La muerte del aficionado del Athletic, Iñigo Cabacas, tras sufrir el impacto de una bola de goma el 5 de abril de 2012 disparada por un Ertzaintza (policía vasca) es el último ejemplo de esta complicidad entre fuerzas de seguridad y grupos radicales fascistas.

Pero fuera de los campos de fútbol, la maquinaria represiva también actúa con velocidad. Alfon, aficionado del Rayo Vallecano y miembro del grupo antifascista Bukaneros se encuentra bajo un asedio policial y jurídico.

La hipocresía, igual que en la política y en la calle, se cuela en los campos de fútbol, para dar cobijo a grupos fascistas que campan a sus anchas con la sonrisa de los que mandan.