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8M. Un 8M marcado por la pandemia y las restricciones del gobierno “progresista”

Un 8M con motivos para tomar las calles agravados por la pandemia y la crisis. Un gobierno “progresista” que prohíbe manifestaciones. Aún así el mapa se ha llenado de protestas, aunque mucho menos numerosas que en 2020.

Lunes 8 de marzo de 2021

A un año del comienzo de la pandemia del coronavirus y la crisis económica desatada por ella, las razones para manifestarese este 8M eran aún mayores. Este año ha supuesto un retroceso para millones de mujeres. La inestabilidad y precariedad laboral que las golpea de forma muy superior se ha traducido en desempleo, sobreexplotación y, muchas veces, contagios. Los problemas de conciliación se han multiplicado. Todas las leyes que las atacan de forma especial, como las reformas laborales o las de extranjería, siguen vigentes con el gobierno “más progresista” de la historia.

Por si fuera poco, en los últimos días, hemos visto como se atacaba brutalmente el derecho de manifestación del movimiento feminista. Las restricciones y la prohibición de celebrarse cualquier manifestación en Madrid, contrasta con el guante de seda mantenido para las movilizaciones de la derecha y extrema derecha, y empalma con la represión abierta de las últimas semanas contra las manifestaciones juveniles por la libertad de Pablo Hasél.

Lamentablemente, una parte significativa de las organizaciones de mujeres han acatado estas restricciones y prohibiciones, pese a rechazarlas o incluso recurrirlas judicialmente. Una actitud que difícilmente se hubiera repetido en caso de ser aplicadas por un gobierno de la derecha. Estas son las consecuencias colaterales del llamado “mal menor”. Seguramente el mejor servicio de la ministra de Igualdad, Irene Montero, ha sido la de trabajar por la desactivación de las calles el mayor movimiento feminista de Europa en los últimos años.

A pesar de ello, las ciudades de todo el Estado se han llenado de actos y protestas, aunque mucho menos numerosos que en loa años anteriores. En la capital, las prohibiciones han sido desafiadas por sectores del movimiento feminista desde primera hora.

A las 12h se celebraba en Sol la concentración convocada por el Sindicato de Estudiantes con motico de la huelga estudiantil, a la que se han sumado otros grupos como Pan y Rosas y la agrupación juvenil Contracorrent.

Por la tarde, centenares de mujeres han desafiado la prohibición de manifestarse y lo han hecho, manteniendo todas las medidas de seguridad, por el centro de la ciudad hasta Neptuno.

Al finalizar la movilización la Policía Nacional ha retenido e identificado a dos compañeras de este diario y militantes de Pan y Rosas, Josefina Martínes y Clara Mallo. Un burdo intento de amedrantamiento.

En diversas ciudades se han realizado manifestaciones estudiantiles por la mañana. En Barcelona ésta ha transcurrido desde la Plaza Universidad hasta el Parc de la Ciudadella, sede el Parlament catalán.

Por la mañana, un piquete organizado por la comisión laboral del 8M y en el que han participado militantes de diversos sindicatos convocantes de la huelga general en Catalunya, la CGT y la IAC, han recorrido diversas sedes de empresas e instituciones públicas, y señalado su culpabilidad en los problemas de precariedad, desempleo y pobreza de cientos de miles de mujeres.

En esta misma ciudad ha tenido lugar la manifestación más multitudinaria. A pesar de las restricciones, el Paseo de Grácia se ha llenado de varios miles de mujeres para denunciar la opresión de la mujer y su relación con las leyes y políticas neoliberales, de extrajerías e imperialistas.

En otras ciudades como Zaragza también se han realizado manifestaciones adpatadas a las medidas de seguirdad.

En Euskadi, los piquetes de mujeres se han plantado en las inmediaciones de Tubacex, en apoyo a su plantilla en lucha contra un ERE de 134 trabajadores y trabajadoras.

O en Burgos, donde las reivindciaciones de sectores de trabajadoras precarias han ocupado un lugar destacado en la movilización.