La crisis que abrió la DC con la renuncia rechazada de Burgos se trató en un Consejo de Gabinete. Al salir, se dio por superada. Solo una declaración de buena crianza, porque se necesitó además un Comité Político extraordinario, hubo nueva carta de la DC, y su Presidente exigió un nuevo puesto para su partido.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Martes 5 de enero de 2016
Nueva carta DC, signos de polarización política
Como informamos en La Izquierda Diario aquí, la renuncia de Burgos, rechazada, y la carta de históricos de la DC, buscaron afirmar el triunfo político de este partido dentro de la Nueva Mayoría que se expresó en el desplazamiento a la derecha del Gobierno, con la entrega de la cabeza política del Gobierno a este partido con el Ministerio del Interior para Burgos, y sobre todo, la todavía mayor moderación de la reforma educacional, la laboral, y la revisión de la tributaria. Como guinda de la torta, buscó exponer y aumentar la debilidad de Bachelet. Resultando todo en una ampliación de las contradicciones del régimen.
Hubo una respuesta inesperada. Una nueva carta, firmada por otro sector del partido de la flecha roja. Lo inesperado estuvo en el tono. En lugar de limitarse a defender al Gobierno atacado y su política, fueron más allá. Hablaron del “comunitarismo”, de “la unidad social y política del pueblo”, y hasta de “hacer realidad la revolución democrática y popular”. Destacaron que este partido no sólo tiene un “rol articulador de las mayoría .. es mucho más que una bisagra entre sectores políticos divergentes; es en sí misma un proyecto nacional, popular y de vanguardia”. Entre sus firmantes están Yasna Provoste, Gabriel Silber, René Saffirio, Ricardo Rincón. Reafirmaron también a la DC como “partido político fundador de la Nueva Mayoría”.
Por supuesto que estos parlamentarios votaron las moderadas reformas, lejos de cualquier frase sobre una revolución democrática y popular. ¿Cómo se explica entonces? Más allá de la puja inmediata, expresa el cada vez menor espacio para posiciones de centro, espacio que está tironeado por derecha y por izquierda., signo de tendencias a la polarización política, aún limitada por arriba y acotada a los partidos del régimen.
Un Consejo de Gabinete de buena crianza
El Gobierno rechazó la primera carta que golpeaba por derecha sumando fuerza al gesto de Burgos con su renuncia. Este mismo sector insistió. Una de sus exponentes, Mariana Aylwin, respondió que ese rechazo del Gobierno a las críticas refleja “un estilo totalitario y sectario", y abundó con que “la gente” está “abandonando el barco”.
Aún así, tras el Consejo de Gabinete, se dio por superado el “impasse”.
Hablaron no de los problemas políticos, sino de sus manifestaciones secundarias, preocupados de los problemas de “descoordinación”, de “gestión”, de “comunicación”. Y destacaron los logros del Gobierno, señalando la gratuidad, el fin del binominal, el Acuerdo de Vida en Pareja, entre otros. Y concluyó con una “orden” de Bachelet: reducir los conflictos.
Palabras de buena crianza. El conflicto no se superó. Para la noche se convocó a un Comité Político Extraordinario, de los ministros con los presidentes de partidos de la Nueva Mayoría.
Además, un encuentro privado entre el presidente dela DC Jorge Pizarro y la Presidenta de Chile Bachelet. Al salir, Pizarro declaró que era probable se integrara un DC al “segundo piso” de La Moneda, y el vocero Marcelo Díaz abrió la puerta para la salida de la cuestionada asesora María Lya Uriarte diciendo que su continuidad dependía de la presidenta, es decir, no rechazó la posibilidad de su salida.
Los problemas políticos quedaron fuera. La tendencia a la polarización política, el achicamiento del espacio de centro, la moderación de las reformas que distancia a los trabajadores y los estudiantes, la debilidad del Gobierno y su posición defensiva frente a la derecha.
El 2015 amplió las contradicciones del régimen, y el 2016 deberá enfrentarlas.