Natalí tiene siete años y pesa apenas 12 kilos. La pobreza y la falta de trabajo agravan su enfermedad.
Maximiliano Olivera @maxiolivera77
Miércoles 27 de enero de 2016
Su historia se conoció a través de una publicación en Facebook. Natalí Pérez tiene siete años y pesa apenas 12 kilos. Vive con su familia –sus padres, cuatro hermanos y uno en camino– en una precaria casa en la comuna de Arcadia. El cuadro se completa con una cuadriplejía espástica y una parálisis cerebral, por lo que no puede desplazarse ni alimentarse por sus propios medios. Además, dado su cuadro de extrema desnutrición debe alimentarse con comida procesada y un suplemento dietario (con un costo de $400 semanalmente).
Su padre Víctor trabaja en la cosecha de caña de azúcar, y cuando termina la zafra se convierte en uno de los miles de trabajadores golondrina que viajan al sur del país. Hace dos semanas viajó a Mendoza para trabajar en la cosecha del durazno.
Tras la repercusión en las redes sociales, la familia de Natalí recibió donaciones de alimentos, pañales, latas del suplemento dietario. Entre las donaciones se destaca una silla de ruedas, aunque no es una apropiada para parapléjicos. Sin embargo, significó un cambio en la vida de Natalí, ya que pasa todo el tiempo en la cama o en los brazos de su madre Nancy.
La hipocresía gubernamental
El delegado comunal Julio Maturana (FpV) visitó a Natalí tras la exposición del caso, aunque la misma familia había declarado que durante años Maturana prometió soluciones pero nunca cumplió. De hecho, el padre de Natalí había pedido al delegado comunal un trabajo para no tener que viajar al sur y alejarse de su hija durante meses.
El gobernador Juan Manzur se refirió escuetamente a la situación de Natalí y afirmó que “nos vamos a encaminar a resolver toda esta problemática social (…) vamos a incrementar todo nuestro esfuerzo para darle las mejores posibilidades y las mejores condiciones de vida”. Sin embargo, la secretaría de Comunicación Pública informó que tanto el ministerio de Salud Pública (a cargo de Rossana Chahla) como el de Desarrollo Social (su titular es Gabriel Yedlin) no brindarán declaraciones sobre el caso.
Desde el Sistema Provincial de Salud (SiProSa), José Armando Nuñez informó que desde el gobierno están al tanto del caso. “Comprobamos el diagnóstico, y está en control permanente. Tienen el peso que debe tener. Está en el programa nutricional que le corresponde, mediante el cual se le provee de la alimentación pertinente a su patología”, declaró Nuñez a La Gaceta. Sin embargo, médicos afirman que debería pesar entre 18 y 20 kilos.
Las condiciones de la vivienda de Natalí y su familia son precarias, con instalaciones eléctricas inseguras, con techo de chapa y que además sufrió un incendio en 2011. Duerme en un colchón de una plaza y media, mientras que el resto de su familia comparte dos colchones entre 6 personas. Sin embargo, el director del Siprosa consideró que la vivienda no es tan precaria y cuenta con lo básico para Natalí.
Las imágenes de Natalí recuerdan a las de “Barbarita” Flores, la niña de 8 años que lloró su hambre frente a las cámaras de la televisión nacional en abril de 2002. Era una postal de la pobreza generalizada en el final de la gestión de Julio Miranda, quien tenía como ministro de Economía a José Alperovich. En 2003, Alperovich ya era gobernador y visitó a Barbarita. “Pedime ahora que estoy buenito”, le dijo el flamante gobernador.
El mismo Manzur, como ministro de Salud provincial, también tuvo una responsabilidad en ocultar los números de la pobreza, al manipular los números de la mortalidad infantil. Los ecos de las denuncias siguieron hasta el año pasado.
La “problemática social” de la que Manzur y la casta política habla en tiempos electorales o solo para las cámaras, los tienen cómo principales responsables. Lejos de un “Estado ausente” se trata del mantenimiento de un orden social donde se anteponen las ganancias de los grandes capitalistas de la provincia mientras se mantiene a las mayorías obreras y populares en la pobreza y la precarización de la vida.