El G20 es un foro internacional que agrupa a 28 jefes de estado y está teniendo lugar este 31 de noviembre y 01 de diciembre en Buenos Aires, Argentina. Felipe Larraín, ministro de hacienda de Chile, viene planteando que existe un “consenso amplio” entre los líderes mundiales para avanzar hacia un “comercio más libre”.
Domingo 2 de diciembre de 2018
Dos temas centrales se han abarcado en este último foro desarrollado por las máximas potencias imperialistas del mundo. Comercio y cambio climático han sido el foco principal del proceso de discusiones. La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha marcado la pauta, poniendo en tensión las relaciones internacionales y en cómo esta cumbre sería un paso importante a la solución de este conflicto que, a los ojos del mundo, genera inestabilidad en las relaciones diplomáticas y económicas de diversos sectores.
Chile ha participado ofensivamente de esta instancia, llevando no solo al primer mandatario Sebastián Piñera sino además a Felipe Larraín quien viajó acompañando al presidente para profundizar un tema que a la derecha a nivel internacional viene interesándole mucho, revitalizar el comercio y la OMC (Organización Mundial del Comercio). Larraín ha destacado la “voluntad” de las grandes potencias imperialistas de avanzar en términos económicos, poniendo énfasis en la necesidad de modernizar instituciones como la OMC y el Fondo Monetario Internacional para poder así lograr metas que permitan avanzar en una solución a la ya tan bullada guerra comercial y las tensiones que solo demuestran la disputa por liderar la economía mundial. Y es que como no van a haber voluntades de avanzar, si cada uno de estos avances cimienta el camino a que las grandes potencias planeen sus rutas y estrategias comerciales que permiten aumentar sus ganancias y sus cuotas de poder en el mundo. En Chile la discusión se profundiza, Larraín vocifera que "desde Chile tenemos una economía, lo hemos dicho siempre, que está bien preparada, pero que no es inmune a una guerra comercial, todo el mundo pierde en una guerra comercial. Por lo tanto, no somos indiferentes a lo que está pasando, este es uno de los temas que más se ha discutido en el G20 y lo único que podemos esperar es que haya una comprensión, que haya un diálogo y que podamos avanzar en un entendimiento y no en una escala de concentración comercial que nos perjudica a todos"
Sin embargo, sabemos que ese perjuicio no recae en todos por igual, comprendemos que las grandes disputas económicas de los imperios internacionales golpean más fuerte a quienes trabajamos día a día por sostener la vida. Todo el avance económico que el G20 viene planteando desarrollar lo hace a expensas de que los países, dependientes económicamente de estas potencias, sigan profundizando la economía neoliberal y sigan vendiendo materias primas y mano de obra baratas para enriquecer a los grandes magnates que dominan el planeta. Y aquí radica justamente el problema, mientras Larraín aplaude voluntades que busca mejorar la economía la pregunta es ¿mejorarlas para que, para quién?
Claramente solo al imperialismo y su dominación sobre los pueblos oprimidos del planeta, ya que mientras discuten en su cumbre, en Chile la discusión del sueldo mínimo no alcanzó para superar una canasta familiar básica y ahora la derecha viene planteando ataques desmedidos para “mejorar la economía”, como eliminar el pago por años de servicio, una verdadera burla para el pueblo trabajador. Es decir, mientras para ellos es “remontar” y “recuperar” para nosotros significa más políticas privatizadoras, más inestabilidad, más flexibilidad, trabajos más precarios y jornadas mas extensas para “mejorar la economía”, por tanto, recae sobre nuestros hombros las consecuencias de su guerra comercial, y la solución a esta guerra también. El problema más grave aquí es que para que unos pocos mejoren sus negocios y estén bien somos millones los que lo pasamos mal.