Más de treinta inmigrantes se encerraban el pasado sábado en la antigua escuela Massana. Una protesta que denuncia el creciente racismo institucional y exige el acceso a los derechos fundamentales que les son negados por la legislación de extranjería.

Arsen Sabaté Barcelona | @ArsenSabate
Jueves 26 de abril de 2018
Más de treinta inmigrantes se encerraban el pasado sábado 21 de abril en la antigua escuela Massana de Barcelona. Una protesta que persigue denunciar el creciente racismo institucional y exigir el acceso a los derechos fundamentales que les son negados por la legislación de extranjería.
Casi una semana después del encierro, el nutrido grupo de migrantes que lo iniciaron siguen en pie, junto a numerosos colectivos sociales. Su intención es no moverse de allí hasta que haya respuesta por parte de las instituciones, es decir: Ayuntamiento de Barcelona, Generalitat de Catalunya y Gobierno central.
Tancada indefinida de migrants i refugiades a l'antiga Escola Massana, Plaça de la Gardunya del #Raval #Barcelona.
Fan falta matalassos, aigua, mantes i la solidaritat de totes!Aquest vespre concentració contra el racisme. #NoCallarem #TancadaPerDrets#ElRacismeEnsTanca pic.twitter.com/DvnK0LKv9d
— Marea Granate (@MareaGranate) 25 de abril de 2018
Entre sus principales reivindicaciones destacan la de la obtención de los "papeles" para legalizar su situación sin necesidad de tener un contrato de trabajo, el derecho a la sanidad pública para todos los que están en situación "ilegal" o el cierre inmediato de los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE’s). También exigen acelerar los tramites de empadronamiento o el aumento de las citas previas para gestionar documentos.
La acción está recibiendo la solidaridad y el apoyo de una gran parte de los vecinos del barrio del Raval, así como de otros puntos de la ciudad, y numerosos colectivos. Una ayuda fundamental para poder sostener el encierro.
Som moltes davant l'antiga Massana escoltant les rehivindicacions del #TancamentMigrant
➡️Contra el racisme institucional i pels drets civils i polítics de totes les persones pic.twitter.com/dG7hFTLAJP
— IRIDIA (@centre_IRIDIA) 25 de abril de 2018
Este miércoles se organizó una concentración en las proximidades de la escuela Massana, en la que participaron más de un centenar de personas. Al finalizar la protesta hubo numerosas intervenciones reivindicando los derechos de los inmigrantes y denunciando la situación de persecución y ultra precariedad. Tomaron la palabra, entre otros, colectivos como Tanquem els CIE’s, el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes, Papeles para Todos, Tras la Manta, el Sindicat Llogaters o Las Kellys.
Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona mantenía el martes una primera reunión con los integrantes del encierro. Y en un acto de cinismo al que ya nos tiene acostumbrado, el "ayuntamiento del cambio" de Barcelona en Comú, por medio de un portavoz, afirmaba que "sus reivindicaciones son compartidas".
Según aseguró, desde el Ayuntamiento "se están explicando los avances en las actuaciones para garantizar el empadronamiento y favorecer la regularización". Cómo si la situación que denuncian los inmigrantes respecto a la obtención de este trámite básico fuera fruto de la confusión.
Nada dijo de la cara más represiva del consistorio de Ada Colau, su guerra contra el top manta, que ayer volvió a vivir un episodio de violencia policial contra los vendedores ambulantes en un operativo en la Barceloneta.
El mismo día en que el Ayuntamiento se reunía con los inmigrantes encerrados en la Massana, la Guàrdia Urbana de Barcelona efectuaba una nueva carga policial contra los vendedores ambulantes, dejando por lo menos a un mantero herido. Una situación que se viene repitiendo y endureciendo desde la llegada de Barcelona en Comú al consistorio. Esa es la verdadera cara de Barcelona en Comú hasta el momento, la del racismo institucional, la criminalización y la persecución.
La persecución hacia los manteros es, quizá, lo más visible de este racismo institucional pero no lo único, como demuestran las exigencias de los integrantes del encierro protesta.
Y es que pese a que mientras Ada Colau y su equipo municipal hacen bandera de ser una ciudad de acogida y opuesta a las políticas migratorias reaccionarias de la UE, el Ayuntamiento sigue manteniendo trabas administrativas para miles de inmigrantes o refugiados. Además de contribuir en el envío de muchos de ellos a los Centros de Internamiento a través de las detenciones de la Guàrdia Urbana, pese a defender el cierre de los mismos CIE’s.
Sin duda, lejos de toda escenificación por parte del "Ayuntamiento del cambio", es necesario que todas las organizaciones de izquierdas, sociales, sindicales y políticas redoblen su solidaridad y levanten grandes movilizaciones independientes en apoyo para que las luchas por la defensa de los derechos de los inmigrantes y refugiados puedan empezar a fortalecerse y plantar cara a las políticas migratorias de la UE y las reaccionarias leyes de extranjería.