Educación, sanidad, administración pública y movimiento estudiantil confluyen en las calles. Las demandas de los precarios de universidad y la no universitaria entran en escena y fortalecen la lucha para revertir lo perdido e ir por más.
Jueves 29 de noviembre de 2018
Foto: @precarieducacio
Este jueves se cumplía el cuarto día de huelga de los médicos de atención primaria. Entre sus principales demandas está la recuperación de los 900 médicos despedidos desde 2010 y poder atender un mínimo de 12 minutos a cada paciente. Esta última una demanda histórica que, ni en la época de bonanza, los gobiernos convergentes o el propio Tripartit quisieron atender.
A esta lucha se sumaron el miércoles los estudiantes de las universidades públicas junto al profesorado en precario, los llamados asociados, que representan ya el 40% del total de los docentes y cobran entre 300 y 800 euros al mes. Acabar con esta precariedad, que ha crecido exponencialmente a la vez que la universidad se elitizaba y abría a las empresas, y retomar la lucha por la gratuidad de la universidad van ganando fuerza.
Pero hoy era el gran día, el huelgón. A la movilización se han sumado los bomberos, la administración pública y sobre todo, y con mucha fuerza, toda la educación pública. Y toda es toda. Por primera vez, no solo eran los docentes y no docentes contratados directamente por el Departament, sino también todo el personal externalizado: el personal de cocina, limpieza, comedores, extraescolares o las diferentes figuras precarias para la atención de la diversidad en el aula.
Las demandas iniciales de la huelga han quedado claramente superadas por el clamor de las manifestaciones. La de Barcelona fue la más masiva de todas, con una participación de unas 10.000 personas y la participación de diferentes colectivos con sus propias demandas. Incluso las y los estudiantes que están promoviendo el referéndum sobre la monarquía en la UB y la UPF el próximo 4 de diciembre, estaban presenten con una gran pancarta.
Revertiu les retallades o vaga, vaga, vaga!#Vaga29N #Revertimlesretallades pic.twitter.com/LncAzTSDrk
— Assemblea Groga (@assembleagroga) 29 de noviembre de 2018
Además de la recuperación de las pagas extras que se adeudan, el nivel salarial perdido o la jornada anterior a los recortes, tenía ya peso en la tabla de reivindicaciones de la convocatoria otras como el aumento de la financiación, la reducción de ratios y el incremento del personal de atención a la diversidad.
Sin embargo la entrada en escena, incipiente pero auspiciosa, de los precarios de la educación dió a la jornada un cariz mucho más cuestionador. Un nutrido bloque, autoconvocado en una reciente asamblea, se plantó en la plaza universidad, junto al Bar Estudiantil, media hora antes del inicio de la manifestación.
Desde un pequeño equipo de sonido se iban intercambiando el micro monitoras, vetlladores, educadoras emocionales... Tomaban la palabra con mensajes tan claros como poco habituales en las manifestaciones de enseñanza de los últimos años.
“Somos las que limpiamos las escuelas, las que recibimos a los niños antes de abrir, las que cocinamos desde las 7 de la mañana la comida para todo el centro, quienes nos ocupamos de las extraescolares, quienes atendemos la diversidad en el aula... y estamos aquí. Nosotros también hacemos huelga”. Denunciaban también como ellos y ellas, los externalizados, han recibido amenazas y coacciones de sus empresas, muchas del llamado tercer sector, para que no se adhirieran.
[Video]Sense nosaltres: vetllador/es, monitor/es i extraescolars del lleure, cuiner/es, neteja i manteniment dels espais, NO FUNCIONA CAP ESCOLA. Lluitem junts contra les EXTERNALITZACIONS i per un CONVENI DIGNE! pic.twitter.com/GPluHbacCD
— Precàries i Precaris Educació (@precarieducacio) 29 de noviembre de 2018
Intervenciones que levantaban miradas de apoyo, aplausos y auténticas ovaciones sobre todo cuando ha entrado el bloque estudiantil. Muchos de quienes hoy estudian también trabajan o han trabajado en condiciones precarias, y la empatía se respiraba en el ambiente.
Salvador Lou, vetllador de una escuela del Guinardó, explicaba como “somos uno de cada dos trabajadores de los que estamos en las escuelas. Una cifra de escándalo. Quiere decir que se ha troceado la escuela pública y se ha subastado a un puñado de empresas multinacionales y otras que se llenan la boca de lo “social” y son las campeonas de la precariedad”.
Las reivindicaciones de estos sectores eran sin duda las más ofensivas. “Queremos revertir los recortes, pero también las externalizaciones que son mucho anteriores y se dan como algo natural” declaraba una monitora de comedor de la misma escuela. Y es que la principal demanda - además de muchas relacionadas con los convenios que se les aplican, el salario o los tipos de contrato - era la internalización: dejar de ser una plantilla de segunda y pasar a ser empleados del Departament.
La manifestación de Barcelona ha concluido frente al Parlament. Allí han tomado la palabra los representantes de las organizaciones sindicales de docentes, sanitarios y estudiantes, y también lo hicieron los asociados universitarios y los precarios de la educación, en una intervención que expresaba rabia y una cierta demanda a que esa mitad de la escuela pública empiece a ser tenida en cuenta por sus iguales y unificar la lucha de todos los que trabajan en los centros de enseñanza pública, sea cual sea su categoría contractual.
La emergencia de esta posible nueva marea, la de las y los precarios de escuelas, institutos y escolas bressol, es parte de fenómenos que se vienen desarrollando en los últimos años en el sector privado -como las Kellys en los hoteles- y público -los colectivos que vienen peleando por la remunicipalización de servicios externalizados-.
Que estos sectores entren en escena y empalmen con las y los trabajadores con mejores condiciones, es una condición sine qua non para revertir en primer lugar la gran división impuesta con externalizaciones y precariedad. Los sindicatos, en especial los que son parte de la izquierda sindical como los convocantes de la huelga de hoy, tienen el reto de contribuir a que este sector pueda organizarse y encuentre el respaldo y solidaridad que necesitan y merecen.
Al Parlament. Cridem a tothom a aprofitar el moment actual de mobilitzacions i possibilitat real de revertir les retallades, a construir un pla de lluita que tingui continuïtat i que es pugui construir des de les assemblees i no als despatxos #Vaga29N🔥 pic.twitter.com/JTc3fUiPSZ
— CGT Ensenyament (@CGTEnsenyament) 29 de noviembre de 2018
De esta manera, con esta savia nueva, el movimiento obrero, en este caso el de las y los trabajadores de la enseñanza, podrá recobrar la fuerza necesaria tanto para echar atrás años de recortes como para poder conquistar todas las demandas que hoy se han hecho eco en las calles de forma contundente.