Mañana, en Lomas de Zamora, Claudio y Danilo Castro y Matías Serón serán juzgados en el marco de una causa armada por policías bonaerenses que están detenidos por integrar una banda criminal.
Alan Gerónimo @Gero_chamorro
Martes 8 de agosto de 2017
Ironías no tan ironías. Dos de los policías que en diciembre de 2014 arrestaron y les armaron una causa a Claudio y Danilo Castro y Matías Serón por un homicidio que no cometieron están detenidos desde hace meses por integrar una banda dedicada a la trata de personas y a la protección de narcotraficantes.
Fue en el mes de mayo, cuando los grandes medios de información bombardeaban con titulares del tipo “arrestan a siete policías por integrar una red de trata de personas” y “policías arrestados por proteger narcos”. Hasta ahí, una historia entre tantas conocidas.
En los allanamientos a los domicilios de los policías encontraron armas con numeración limada, ametralladoras, más de $ 100 mil, autos robados, motos y cuatriciclos, droga lista para vender, computadoras y municiones de escopeta.
Se sabe que la explotación con fines sexuales en Argentina ocupa el tercer lugar en recaudación luego del narcotráfico y la fabricación y venta de armas. Este negocio millonario funciona en gran medida con la organización de redes de trata que se sostienen con la complicidad y participación directa de las fuerzas represivas y el Estado, tal como lo muestran éste y tantos otros hechos.
Pero esa noticia tenía otra novedad adentro. Dos nombres: el subcomisario Javier Alejandro Caffarena (jefe de la seccional de Llavallol) y el oficial César Pérez. Ambos están implicados en otra causa, no como acusados sino como instigadores de una causa armada en donde acusan a los hermanos Claudio y Danilo Castro y Matías Serón de matar a un policía que nunca conocieron además de no haber estado en el lugar del asesinato.
En una entrevista realizada por La izquierda Diario el 12 de marzo Claudio Castro contó las torturas que sufrió por parte de la misma maldita Policía Bonaerense: “Nos tuvieron todo el día de rodillas, sin agua, nos pegaban en los oídos o nos agarraban de los pelos y nos arrastraban por todo el lugar. Aparecían cada quince minutos, buscando quebrarnos la voluntad y que digamos lo que ellos querían escuchar. En un momento me sacaron y me llevaron con el comisario. Ahí me decían ‘sos un hijo de puta, sos un mata policías’. Y también me decían ‘cuando estés adentro te vamos a meter a uno que va agarrar y te va a pegar un facazo y te vas a cagar ahogando con tu misma sangre’. El calabozo de la comisaría estaba como abandonado. Yo estaba de rodillas y arriba, colgadas de un perchero, había bolsitas de nylon. Se me venía a la cabeza todo lo que me enseñaron en la escuela, de la dictadura, de las torturas, de todo lo que pasó”.
Claudio agregó que en su mente no se borrará más “la imagen de un policía que quería meter un dedo en el culo con la ropa puesta. Así nos verdugueaban, a cada momento venía de cualquier lado un golpe, un tortazo, una piña. En un momento me separaron y llevaron a un calabozo en el que había otros cuatro chicos. Me pusieron de rodillas. Cuando miré a los costados ví que los pibes estaban todos meados, también los habían torturado. Después a ellos los sacaron y trajeron a mi hermano y a Matías. Nos siguieron torturando todo el día, como hasta las siete de la tarde”.
Tres meses después de esa entrevista, los responsables de armar esa causa contra tres jóvenes trabajadores de Avellaneda y de torturarlos caerían presos por explotación sexual de mujeres, transexuales, tráfico de drogas y armas.
Este miércoles comenzará el juicio contra Claudio, Matías y Danilo en el TOC 6 de los Tribunales de Lomas de Zamora. Ante este mamarracho de juicio y de las partes implicadas Claudio dice a La Izquierda diario: “Nos dirigimos a un juicio donde los policías que arman las primeras actuaciones de la causa, o sea todo el empapelamiento que nos intenta comprometer de manera falsa, están detenidos”.
Detalla que “Javier Caffarena armó todas las declaraciones falsas de los testigos en la Comisaría que después se desdijeron en la Fiscalía” y que “César Pérez añadió otra declaración, de un militar retirado que se presentó ‘espontáneamente’ y que ‘justo’ pasó por el lugar del homicidio en bicicleta y vio que habían matado al policía. Pero en el país de las casualidades, no hay casualidades, este militar retirado es amigo de Pérez”.
“Esto demuestra que estos dos policías que me arman la causa a mí, a mi hermano y a Matías venían trabajando en sociedad hace tiempo, por eso mismo quedan detenidos los dos en Lavallol”, afirma Castro.
Por último el joven que está a punto de afrontar un juicio por un hecho que no cometió dice que todas las irregularidades del juicio que se están “comiendo salen de estos dos policías que después caen presos por ser partícipes de una red de narcotráfico y trata de personas. Es evidente que estos policías venían trabajando de forma sucia desde antes. Por eso pedimos a todos los organismos de Derechos humanos, organizaciones y figuras que nos acompañen el día miércoles a las 9 horas en el TOC N°6 de Lomas de Zamora, ubicado en Camino Negro y Larroque”.