Una reseña del libro de Cora Gamarnik. Los diez años de la historia del fotoperiodismo, en los diez años más convulsionados de la lucha de clases de la Argentina.
Viernes 21 de agosto de 2020
Fotografía: Nicolas Borojovich
“La fotografía es un objeto potente y ambiguo que se resiste a significados unívocos. Resultado de una larga combinación entre historia y química, arte y técnica, es al mismo tiempo un dispositivo que logra congelar instantes de tiempo, preservar fragmentos del pasado y construir una imagen de algo que no volverá a repetirse. Por eso se relaciona fuertemente con el paso del tiempo y la historia. Fotografiar algo es volverlo visible, pero no solo eso, es también cortarlo del flujo del tiempo”(1)
Hace dos meses Cora Gamarnik, investigadora y docente en la UBA, publicó un libro muy interesante sobre la Historia del Fotoperiodismo argentino. Un aporte para conocer y reflexionar sobre el tema con puentes para pensar la construcción de las imágenes de ayer y hoy.
La publicación llega en medio de una pandemia que impuso nuevas condiciones para la vida de millones, con crisis económica y desocupación, en un capitalismo que muestra a cada paso su decadencia, y donde unos pocos millonarios en el mundo incrementan aún más sus ganancias. En esta misma situación, cuando los grandes medios son parte de un conglomerado de instituciones al servicio de hacer negocios ocultando la realidad, el libro de Cora abre una puerta para reflexionar el rol que puede cumplir la fotografía en estos tiempos y el nuestro como fotógrafes, que en tiempos de “cólera” tenemos la tarea de contar con imágenes lo que está sucediendo.
Claro que no habla de estos millonarios medios, pero sí nos habla de aquellos pioneros, reporteros gráficos que se formaron en la calle in situ en el lugar de los hechos, que carecían, por los altos costos, de sus propios equipos y donde la fotografía ocupaba, en la prensa escrita, un lugar muy secundario y subsidiario de cronistas y redactores. Argentina ha sido un país vanguardista en diferentes áreas como la ciencia, la construcción, y también en los medios de comunicación. Entre ellos la prensa gráfica y con ello la fotografía y el fotoperiodismo. Fue el primer país que incorporó el equipamiento para la transmisión radiofónica de imágenes fotográficas, como así también recibirlas de todas partes del mundo, como por ejemplo aquellas que daban cuenta de la carnicería de la Segunda Guerra Mundial.
El libro propone un recorrido histórico del fotoperiodismo argentino, siempre ligado a las editoriales más importantes de Argentina y sus principales publicaciones de diarios y revistas.
Es impresionante el desarrollo del oficio como así también de su evolución, tanto profesional como técnica. Desde las cámaras fotográficas gigantes de caja con exposición sobre cristal, las primeras utilizaciones de los flashes, que fue un gran paso que permitió las fotografías en situaciones complejas de poca iluminación. La tardía incorporación de las cámaras Leica, primera reflex, que fuera utilizada en la primera guerra mundial, más liviana, cómoda y de fácil intercambio de rollos.
El libro de Cora se propone hablarnos sobre la historia del fotoperiodismo desde comienzos del siglo XX, las primeras experiencias, sus influencias provenientes de Europa y EEUU de las principales revistas gráficas y diarios, para poder comprender y abordar el período más rico y convulsionado de la década del 60 y 70, en un país donde la clase obrera y la juventud fueron inspirados por la revolución cubana del 59 e influenciados por el mayo francés del 68 y luego por el Cordobazo.
De esto último, es de lo que Cora Gamarnik da cuenta en su libro “Historia del fotoperiodismo en Argentina” que asombra por la vasta y profunda investigación realizada. Este libro que fue publicado hace muy poco tiempo, da inicio a “Pretéritos Imperfectos”, una colección sobre teorías, historias y prácticas vinculadas a la fotografía argentina.
Cierto es que el libro profundiza en período determinado que va desde 1965, año en que se publicó por primera vez la revista “Siete días Ilustrados” hasta 1975, año en el que se creó la primer agencia de fotografía de Argentina, SIGLA, con el equipo de fotógrafos más experimentados que venían de trabajar en El Descamisado y en Noticias.
El papel preponderante de la imagen en la prensa fue una larga e histórica pelea de los editores de fotografía y de los mismos fotógrafos, sobre todo aquellos jóvenes que se incorporaron en la década del 60 al fotoperiodismo.
Los testimonios y las anécdotas de sus protagonistas hacen de este libro una fuente inagotable de imágenes para reconstruir aquellos años convulsionados.
“La fotografía como herramienta de lucha”
Ya en las experiencias de las revistas ilustradas, el libro da cuenta del cambio que experimentó la imagen en las publicaciones y también el cambio del rol de los fotógrafos, jugando un papel destacado como parte integral del lenguaje periodístico. Las imágenes podían editorializar, podían contar una historia, además de ilustrar una nota.
Los fotógrafos peleaban por tener un lugar destacado en la discusión editorial, surge con fuerza el rol de “editor fotográfico” y el fotógrafo yo no era más considerado el “chasinete” sino un reportero gráfico.
El libro en su conjunto se propone, y en mi opinión lo logra, la reconstrucción de la historia del fotoperiodismo argentino. Sin embargo, me propongo destacar la experiencia de aquellos fotógrafos, muchos venían de las revistas ilustradas de las editoriales más grandes, que en aquel entonces concentraban el 80% del mercado editorial, otros amateur provenientes de los fotoclubes, que en la década del 70 fueron impactados por el Mayo Francés y el Cordobazo argentino. Montoneros en aquellos años lanza dos publicaciones importantes que se propusieron tener un alcance de masas pero desde su propia perspectiva ideológica.
Aquellos fotógrafos que formaron parte del staff de ambas publicaciones hicieron una impresionante experiencia de fotoperiodismo militante. Con anécdotas impresionantes que a muchos nos recuerdan, la experiencia que vivimos hoy.
El libro cuenta del trabajo fotográfico que realizaron tanto el staff de fotógrafos de las publicaciones de Montoneros de “El Descamisado” como así también del diario “Noticias”, publicaciones claramente políticas, donde se mezclaba la profesión con el compromiso militante. Me parece que de esa experiencia fotoperiodística, más allá de que no comparta la estrategia de Montoneros, es una experiencia en la que se ponía la profesión al servicio de las luchas por una transformación social. Esta experiencia es la que nos puede servir de mucho, no solo para no repetir los mismos errores, sino también para apropiarnos de lo mejor de aquella generación.
Para pensar el rol de la imagen y el fotoperiodismo hoy, en tiempos de crisis, en momentos donde la prensa hegemónica milita para desinformar, confundir, mentir y consolidar un núcleo intenso dispuesto a enfrentar a quienes luchan, a quienes osan cuestionar y sueñan con tomar los destinos de sus vidas. Este libro es un gran aporte del que deberemos partir para conocer la experiencia del fotoperiodismo y su experiencia militante, que pueda aportarnos elementos para la crítica y un puente con las experiencias que nos precedieron y fueron cortadas por la dictadura.
(1) Introducción del libro “El fotoperiodismo en Argentina. De Siete Días Ilustrados a la agencia Sigla”, pag. 23.