Algo mínimo como un descanso académico se transforma en toda una discusión nacional ante la desidia política del gobierno de Piñera frente a la comunidad educativa, especialmente les docentes, especialmente en contexto de pandemia y crisis económica. La lucha por algo tan básico y esencial como un receso puede abrir caminos a la batalla por una sociedad distinta, avivando la llama que se encendió en octubre. Desde Nuestra clase abrimos tribuna a un profesor que plantea esta disyuntiva.
Sábado 11 de julio de 2020
Esta semana, uno de los temas de discusión que ha estado en la palestra ha sido la necesidad de un receso académico, tanto por el estrés de los estudiantes como el de docentes y trabajadores de la educación. Soy profesor y padre de une niñe en edad escolar y se que el problema es mucho más profundo que la sobrecarga laboral o académica. Las dificultades para la educación a distancia son muchas, y la solución de todas ellas recaen en el profesorado. Ya sea preescolar, básica, media o diferencial, las precariedades de un sistema educativo de mercado impuesto en dictadura y horadado a lo largo de las décadas y gobiernos siguientes se hacen aún más evidentes ante los ojos de todo un país gracias a la crisis sanitaria y económica que vivimos.
El Ministro de Educación carga su plan artesanal de pandemia sobre los hombros de docentes y educadores imponiendo clases a distancia sin garantizar absolutamente nada. Todes les profesores hemos tenido que asegurar de nuestros bolsillos cosas mínimas como computador e internet, así como también auto educarnos rápidamente sobre el uso de redes sociales, softwares, plataformas virtuales, estrategias educativas para clases a distancia, nuevos métodos de evaluación, etc., entregando más horas al trabajo de las que realmente corresponden a nuestra jornada laboral. Además, debemos actuar de apoyo y contacto permanente con nuestros estudiantes y sus familias para la entrega de alimentación, material pedagógico y soporte emocional. Y mientras los docentes damos todo lo que podemos para sacar el proceso educativo a flote, la consecuencia inevitable del plan del MINEDUC es el incremento de la brecha educacional entre pobres y ricos. Tanto ministerio como directivos, servicios locales y sostenedores se escudan tras el discurso de la “buena voluntad” y de la “vocación docente” para justificar la sobre explotación de les profes, tal cual como lo han hecho durante años para justificar las falencias de un sistema educativo que está muy lejos de promover el auto aprendizaje y la auto valencia de las que ahora se quiere servir para las clases online.
Como padre, crianza, educación y tareas domésticas se me entrecruzan en tiempo y espacio configurando una dimensión caótica de trabajo permanente sumamente agobiante. Con une hije en edad escolar básica y necesidades educativas especiales, que también tiene clases online, literalmente tengo que elegir quién de los dos se podrá conectar o a que le dedico más tiempo, si a mi trabajo o a mi hije. Tampoco recibe todo el apoyo pedagógico que necesita pues el trabajo del Proyecto de Integración Escolar (PIE) se ve limitadísimo para actuar en modalidad online y yo me paso todo el día frente a un computador atrapado en deberes virtuales sin poder dedicarme tanto como quisiera a guiar su proceso. Es una contraposición injusta y dolorosa que muchos docentes pasamos.
Pero el problema de la educación online va incluso más allá. Nuestras familias, amigos y cercanos enferman, mueren y empobrecen. A diario les profesores vemos como nuestros apoderados son suspendidos o despedidos, como nuestros estudiantes y sus familias pasan hambre y necesidades. Muchas veces somos nosotros mismos quienes le agregamos algo más a las indignas canastas de alimentación la JUNAEB a través de colectas y fondos solidarios improvisados, mientras el gobierno se compra con dinero estatal caviar y mousse de pato. El hambre, carencia, enfermedad y muerte no son contexto para aprender ni mucho menos para enseñar, pero si son la bencina que enciende el odio de los pobres y explotados contra los empresarios millonarios y sus políticos serviles.
Les docentes y estudiantes necesitamos un receso pedagógico ahora ya, nuestra salud mental no da más. ¿Por qué les docentes tenemos que llevarnos todo el peso de la rudimentaria educación virtual del MINEDUC? ¿Por qué nuestros niñes y jóvenes son obligados a estudiar mientras a su alrededor hay una pandemia y crisis económica? Es anti pedagógico y hasta ridículo. Este gobierno empresarial no hará nada por asegurar un proceso educativo significativo, ni por asegurar pan, salud ni tampoco trabajo, por lo que somos nosotros, les pobres y trabajadores, quienes debemos conquistarlo.
A mis querides colegas, despertemos del letargo del agobio laboral e impulsemos la organización con nuestros estudiantes y apoderados, con nuestro propio gremio y otros sectores de trabajadores para hacerle frente a esta crisis desatada. Conquistemos un receso pedagógico con perspectiva de conquistar aún más.
Tengo confianza en que la chispa que encendió la pradera de la revuelta de octubre vuelva a encender la llamarada de la movilización. Tengo la certidumbre que tras cada ataque del gobierno de Piñera a las y los trabajadores crece el odio de clase y la iniciativa de la auto organización. Tengo la perspectiva de que podremos de esto comenzar la batalla hacia una vida y una sociedad mejor, sin explotación, sin clases y sin opresión.
¡Con hambre y pandemia no hay clases! ¡Necesitamos un receso pedagógico ya!

Nuestra Clase
Somos la agrupación de trabajadores de la educación Nuestra Clase, de Chile. Quienes conformamos esta agrupación somos compañeras y compañeros independientes y militantes del PTR