Ocurrió París en el mes de enero pero ahora se conocieron las grabaciones que hizo la víctima con su celular. Dijo 7 veces que lo estaban ahogando.
Martes 23 de junio de 2020 03:12
Se llamaba Cédric Chouviat, tenía 42 años y era trabajador de delivery. Tenía varios hijos. "¡Me ahogo!”, fueron sus últimas palabras y ahora que han salido a la luz, tras 5 meses de ocultamiento, están complicando seriamente a la policía. Los medios Mediapart y Le Monde obtuvieron los registros del control policial y los audios grabados en el celular de la víctima donde ésta les dice repetidas veces (siete) que no puede respirar.
Chouviat fue detenido el 3 de enero en un control policial mientras conducía su scooter. Una patente sucia y conducir con el celular en la mano habrían sido los motivos iniciales, según la policía. Algunas palabras de impaciencia y enojo frente al acoso policial, fueron suficientes según la policía para detenerlo con violencia practicándole una llave de estrangulamiento. Uno de los agentes declaró que había escuchado a Cedric decirle "hijo de puta". El motoquero llegó al hospital en coma y con la laringe fracturada y falleció dos días después.
En las grabaciones obtenidas por Mediapart y Le Monde, de unos doce minutos de duración, las discusiones incriminan decididamente a la policía, ya que ni siquiera la excusa inicial para la detención (el insulto “hijo de puta”) fue real.
En el asesinato están implicados cuatro agentes que fueron detenidos recién este 17 de junio, en el marco de una causa caratulada de "homicidio involuntario". Los familiares de la víctima vienen exigiendo que sea cambiada por “violencia intencional que conduce a la muerte”, que es caratulado como asesinato y tiene mayor pena. Ante los audios revelados, el abogado de la familia declaró al diario Le Monde que "Todos los funcionarios y el Ministerio del Interior saben ya que la técnica del estrangulamiento pueden matar a cualquiera en cualquier momento. Toda utilización de esta técnicas constituye un asesinato".
Tras salir todo esto a la luz, no hay duda de que en 5 meses el gobierno y el sistema de justicia tuvieron acceso a esta misma evidencia. Un silencio que dice mucho sobre la complicidad del poder y el sistema judicial con los métodos criminales de la policía. Recordemos que la policía francesa en particular practica métodos feroces de represión como se ha visto contra los movimientos de los chalecos amarillos, contra estudiantes movilizados, u otras protestas obreras y populares.
A principios de junio el presidente Macron había anunciado el fin de la técnica de estrangulamiento como método de detención, tras los pedidos de organismos internacionales y la colosal movilización en Estados Unidos por el asesinato de George Floyd que luego se extendió a Europa. Pero luego de las presiones de la policía, el ministro de Interior, Christophe Castaner decidió, no eliminarla “hasta encontrar una técnica mejor”. Este mes también se publicó un informe forense que prueba que Adama Traore, joven negro asesinado en 2016, murió víctima de la brutalidad policial.
Este nuevo caso que sale a la luz refuerza la necesidad de fortalecer el movimiento internacional que se está desarrollando internacionalmente contra la brutalidad policial y el racismo, desnudando el mito de la policía “de cercanía” o "pacificadora" y enfatizando su verdadero papel represivo y criminal.