Cristian Toledo, vivía en la Villa 21-24 de Barracas, el viernes a la noche fue a bailar. Cuando volvía junto a sus amigos, tras un supuesto altercado un bombero de la Policía de la Ciudad le disparó.
Lunes 17 de julio de 2017 02:00
El hecho ocurrió en el cruce de Vélez Sarsfield y Santo Domingo, a cinco cuadras de donde según el testimonio del bombero comenzaron los hechos. Adrián Otero (45), bombero de la Policía de la Ciudad, fue detenido el mismo sábado junto a los dos jóvenes que acompañaban a Toledo.
Los amigos de Cristian, Carlos Gavilán y Jorge Daniel Nadalich, ya fueron liberados aunque continúan imputados del intento de robo en perjuicio del bombero que quedó preso por el crimen. Otero quedó imputado por “homicidio”, según lo dictaminó el juez de instrucción 11, Pablo Raúl Ormaechea, y mañana será indagado por el juez de la causa.
La versión del policía detenido, sostiene que Cristian Toledo bajó del auto que conducía y comenzó a golpearle el vidrio de la puerta delantera izquierda de su Renault Logan gris con una piedra. Fue entonces cuando Otero creyó, según su relato, que el joven tenía la intención de robarle. Fue entonces cuando el bombero informó al joven su condición de su condición de oficial de Bomberos de la Policía de la Ciudad. Acto seguido Toledo Medina se subió al vehículo con los otros jóvenes y comenzó a conducir hacia el sur, camino a la avenida Iriarte.
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Continuando con el relato, Otero comenzó a perseguir a los jóvenes, disparando sin ningún reparo a las ruedas del Alfa Romeo que conducía Toledo, hasta que el auto impactó en la ochava de la esquina de Vélez Sarsfield y Santo Domingo.
Los policías de la comisaría 30ª que se acercaron al lugar encontraron a Cristian Toledo muerto dentro del vehículo y advirtieron que presentaba una herida de arma de fuego a la altura de la tetilla derecha.
A Cristian lo llamaban “Paragüita” y trabajaba en la ferretería del barrio, por lo que era conocido por todos los vecinos. Son ellos los que aseguran que el policía no está contando los hechos como realmente sucedieron.
Todos coinciden en afirmar que se trata de un caso de gatillo fácil. El párroco de la Parroquia Caacupé, padre Toto de Vedia, sostuvo que “hubo un incidente de tránsito cuando los chicos venían de bailar, el policía los siguió, empezó a tirarles y chocaron”. Y continuó afirmando que los jóvenes “no estaban armados” y que “lo del robo es una interpretación del bombero que los persiguió”.
Los vecinos saben que la Policía tiene el poder para encubrir a sus compañeros de la fuerza, es por eso que se organizaron y se movilizaron frente a la Comisaría N° 30, para pedir justicia por Cristian.
La abogada que asesora a la familia de Toledo, Ana Adelardi, afirmó que es “un claro caso de gatillo fácil” y que “no se trató de legítima defensa porque el policía persiguió durante seis cuadras al auto mientras efectuaba los disparos y eso no puede justificarse”.
El PTS Barracas se solidarizó con los familiares y vecinos, poniéndose a disposición y denunciando el accionar de la Policía de la Ciudad que criminaliza a los jóvenes en los barrios.