De nuevo un trabajador comprometido con la defensa de los derechos de la clase obrera es víctima de la maquinaria capitalista que intenta pasar por encima de cualquiera que la cuestione.

Joe Molina Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57
Miércoles 13 de abril de 2016
Foto: ID/Joe Molina
Este martes se ha celebrado en la Ciudad de la Justicia de Barcelona la vista por el juicio de faltas contra Alberto, trabajador de Telefónica Movistar y miembro de las distintas organizaciones de apoyo a los huelguistas, acusado de haber agredido supuestamente a un empleado de seguridad durante la segunda ocupación del Mobile World Centre (MWC) en mayo de 2015.
La acusación no ha podido demostrar, a través de los videos que aportaba, ninguna imagen concreta que indicara agresión por parte del trabajador de Telefónica contra el empleado de seguridad en cuestión, un sujeto que ya durante la primera ocupación del MWC había decidido él solito enfrentarse a los huelguistas.
Durante la segunda ocupación del MWC -en el marco de la dura huelga de los técnicos de Movistar contra las condiciones de esclavitud a las que son sometidos por la patronal-, y mientras los trabajadores y trabajadoras de las distintas contratas y subcontratas de Telefónica Movistar permanecían en su interior, fue convocada una rueda de prensa para informar a los medios.
Pese a haber acordado con el responsable de la empresa de seguridad privada el permiso para que pudieran acceder las cámaras, uno de los empleados de la misma, decidió erigirse en absurdo protagonista, intentando evitar el acceso de los periodistas, convirtiendo un acto que debía ser totalmente tranquilo en un momento tenso.
En ese momento, Alberto decide intervenir para evitar enfrentamientos directos y trata de apartar al empleado de seguridad y alejarlo de una discusión que podría haber derivado en males mayores. Sin embargo, transcurridos dos meses, recibe una notificación en la que es denunciado por el empleado de seguridad, acusándole de haberle infligido daños físicos que le produjeron una baja laboral y exigiéndole una indemnización.
Puestos a imaginar, es fácil pensar que pueda haber detrás de todo esto: una política de amedrentamiento por parte de Movistar, encaminada a crear confusión y desorganización entre los trabajadores para abrir brechas en la moral de las y los luchadores de Movistar.
El propio Alberto comentaba esta mañana a Izquierda Diario que “ellos presentan un atestado judicial, viene la brigada de información a la tienda y dicen que sacan mis datos a través de los archivos policiales, casualidad que yo con 49 años casi, jamás he estado fichado, jamás he estado en una comisaría, por lo tanto de qué archivos policiales me hablan. Esos archivos de cuando detienen, dicen hay 30 anarquistas, 2 independentistas y 5 sindicalistas… entonces claro que estoy en el archivo policial, todos sabemos que la gente que se mueve está, los nombres se los da Telefónica, los apellidos se los da Telefónica. He sido delegado sindical en la empresa y he tenido muchos conflictos con ella y me tienen identificado como un elemento subversivo. Los ‘marcados’ somos los que llevamos 30 años en Telefónica haciendo lucha sindical”.
Son las armas que utiliza el sistema capitalista, intenta ejercer presión con todos los medios posibles sobre todos aquellos que, como en el caso de Alberto, tienen una amplia trayectoria de lucha por la defensa de nuestros derechos laborales y civiles.