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Red Internacional
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Un soviet sin armas en Rosario

El lunes 7 de febrero de 1921 a las 5 de la mañana, un grupo de veinte personas compuesto por estudiantes de Medicina y trabajadores, todos ellos anarquistas, tomaron la Municipalidad de Rosario y declararon un soviet. Emitieron leyes obreras y nombraron a nuevas autoridades en los hospitales y centros de salud de la ciudad.

Martes 7 de febrero de 2023 15:42

Santiago Mayor

Santiago Mayor

El lunes 7 de febrero de 1921 a las 5 de la mañana, un grupo de veinte personas compuesto por estudiantes de Medicina y trabajadores, todos ellos anarquistas, tomaron la Municipalidad de Rosario y declararon un soviet. Emitieron leyes obreras y nombraron a nuevas autoridades en los hospitales y centros de salud de la ciudad. Todo eso sin usar armas, o por lo menos sin que quedara en los registros policiales. Por la tarde, soldados del Regimiento 11 los desalojaron y los trasladaron a la Jefatura de Policía. A más de 100 años de haber ocurrido aquél suceso, surge el interrogante de por qué un intento revolucionario, un acto de rebeldía, liderado por anarquistas y no por socialistas; además de la cuestión de la falta de armas.

Carnaval estruendoso

El día del Soviet de Rosario, ese mismo día se debía haber iniciado el carnaval en la ciudad pero el intendente Fernando Schleisinger, del Partido Demócrata Progresista, decidió prohibirlo. Sus razones tenía. La ciudad estaba totalmente convulsionada. Los trabajadores y las trabajadoras estaban protestando en las calles de manera radicalizada desde que se había iniciado el paro de los municipales a fines de enero. Frente a la falta de solidaridad de los tranviarios, los obreros en las calles detenían a los tranvías, los volcaban y hasta los prendían fuego. También se les disparó a los policías que quisieron correr a los manifestantes. Incluso, el historiador Juan Álvarez recordó horrorizado la manera en que los huelguistas les sacaron los fusiles de las manos a los soldados. Para completar el cuadro, llegaban noticias desde el norte provincial donde en la empresa La Forestal se habían alzado en armas los trabajadores y se arrojaban cifras de 500 armados contra la Gendarmería volante.

Faltó la coordinación

El revolucionario panorama callejero alcanzó apenas algunos reclamos de los trabajadores y las trabajadoras. Los municipales lograron mantener sus puestos de salarios y los descuentos no se hicieron efectivos, y en otros lugares de trabajo que habían entrado en paro, el resultado fue igual. La prensa masiva (llamada burguesa por los proletarios) subrayó la poca coordinación por ejemplo entre aquellos que habían declarado el soviet y los huelguistas que estaban activos en las calles que, prácticamente, no se enteraron lo que sucedía en el Palacio de los leones.

Otra cuestión es, ¿qué motivó a los rebeldes del Soviet de Rosario a llevar a cabo esa acción? En primer lugar, la Revolución Bolchevique significó un gran ejemplo que incentivó a los obreros del mundo a buscar un cambio revolucionario, incluso en Argentina conmovió a los anarquistas, al grado que parte de ellos fueron denominados “Anarco-bolcheviques”. El ejemplo de Rusia también motivó a los estudiantes y en Rosario los de la nueva Facultad de Medicina decidieron actuar. ¿Por qué lo hicieron sin armas? No está claro pero una posibilidad es que hayan esperado una coordinación con los huelguistas que si estaban armados en las calles rosarinas. La otra posibilidad es que haya imitado a los estudiantes que lograron la Reforma Universitaria de 1918 en Córdoba.

Anarcos y bolcheviques

Otra cuestión que es necesario subrayar es que, los rebeldes del Soviet de Rosario eran todos anarquistas. La participación de Jesús María Suárez al frente del periódico El Comunista, fue clave para la organización ya que este maestro anarquista instigó a la lucha y también a la organización junto a la (central) Federación Obrera Local de Rosario. Asimismo, los hermanos Luis y Armando Di Filippo, desde el sector estudiantil buscaron reafirmar los lazos entre obreros y estudiantes. Por último no podemos conocer las intenciones de Carlos Chaminaud, entre otros, desde el interior del grupo de rebeldes del Soviet de Rosario pero es posible que también hayan buscado una forma de organización revolucionaria. Sin embargo, el principio libertario de no generar nuevas autoridades y que nadie se considerara jefe, se impuso.

El clima revolucionario decayó para fines de febrero pero en junio retornó con la huelga de docentes aunque con menor radicalidad. Al mismo tiempo, las fuerzas represivas aniquilaban al movimiento obrero en Buenos Aires en la huelga de taxistas. El sueño revolucionario atravesó una postergación hasta fines de los años 20 cuando un nuevo estallido social se produjo en Rosario.