La victoria de Trump en las últimas elecciones estadounidenses ha sacudido al mundo entero, abriendo un nuevo escenario político tanto por derecha como por izquierda.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Viernes 2 de diciembre de 2016
El 8 de noviembre se volvió cierto aquello que muchos creían inimaginable: Donald Trump, el multimillonario hotelero, reconocido por sus controvertidos comentarios machistas y xenófobos, se convertía en el próximo presidente de los EE.UU tras derrotar a su competidora por el Partido Demócrata, Hillary Clinton.
Dicha victoria generó reacciones inmediatas en todo el mundo tanto a nivel político como económico. En el plano económico, el conjunto del sector financiero respondía a la baja, expresando la confianza depositada por los empresarios e inversionistas en Clinton, al contrario de Trump y su política de corte proteccionista. Mientras que en el plano político, importantes manifestaciones se dieron lugar en EE.UU, donde la juventud, junto con la comunidad negra e inmigrantes, se colocó a la cabeza de intensas jornadas de protesta por el ascenso del republicano.
¿Quiénes votaron a Trump?
Una de las formas de entender la victoria de Trump es que Clinton no pudo atraer de manera significativa al sector de las comunidades afroamericanas y latinas, como tampoco a las mujeres, cuestión que sí hizo Obama en las pasadas elecciones. Dicho análisis se expresa ante la crisis del denominado “establishment político”, que ha llevado a la población a darle la espalda a los antiguos referentes del bipartidismo norteamericano, representado en este caso por Clinton.
Por su parte, la votación de la clase obrera blanca, alimentada por el discurso xenófobo y anti-inmigrantes, sumado al deterioro en su calidad de vida, también se expresó a través de la elección, dándole una importante ventaja a Trump que terminó definiendo el tablero electoral.
Tensión geopolítica frente al ascenso del magnate
El ascenso de Trump a la Casa Blanca trajo consigo un estado de alerta para las distintas potencias mundiales.
En el caso de México, la principal relación económica con EE.UU, sufrió una importante caída de la moneda tras el triunfo del millonario; y no es de parecer extraño, luego de los constantes ataques del magnate, quien incluso señaló -y sigue sosteniendo- la idea de construir un muro que marque la frontera entre ambos países.
Por su parte, China se ha abierto a la idea de reconquistar a un sector de la economía, que quedaría alejada de la política de Trump. Un ejemplo de esto es América Latina, donde si bien se venían consolidando relaciones comerciales con Norteamérica, a través del pacto colonial conocido como Tratado Transpacífico (TPP), el futuro mandatario ha planteado desvincularse de este acuerdo, dando pie al restablecimiento de una nueva agenda económica china dentro de la zona.
Juventud, afroamericanos e inmigrantes en pie de guerra contra Trump
Frente a la línea nacionalista de Trump, que cultiva el racismo y la xenofobia, diversos sectores comienzan a emerger en EE.UU, tanto por derecha como por izquierda.
Se ha visto la reaparición de antiguas sectas y grupos de ultraderecha como el Ku Klux Klan, cuyos integrantes se han envalentonado por la política de Trump. Sin embargo, otro sector, el de la juventud, los afroamericanos, los latinos, el de las mujeres, ha irrumpido en las calles manifestándose en contra de la bravuconería derechista del magnate, y la represión que simboliza su gobierno. Ohio y New York son un claro ejemplo.
La emergencia de una alternativa anticapitalista y revolucionaria
Es este contexto el que plantea la necesidad cada vez más urgente de levantar una alternativa anticapitalista y socialista de los trabajadores, las mujeres, y la juventud, quienes frente a los ataques xenófobos y a la ofensiva ultraderechista -como la que expresa el triunfo de Trump- de mano de las comunidades negras, y de inmigrantes, se enfrenten a un nuevo modelo que se abre paso no solo en EE.UU, sino en el mundo entero.