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Red Internacional
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Una FECh para los combates del presente

La coyuntura de destitución en los hechos al Presidente de la Fech, abre distintas posiciones políticas acerca del qué hacer. Cómo las y los estudiantes utilizamos esta coyuntura política para avanzar a conquistar un renovado organismo estudiantil, que esté al servicio de las luchas que hoy están planteadas.

Nancy López

Nancy López Profesora. Agrupación Nuestra Clase

Martes 26 de junio de 2018

El último pleno FECh de este martes 19, ratificó la suspensión de Alfonso Mohor, militante de Movimiento Autonomista (MA), del cargo de Presidente de la Fech. Esto, bajo la acusación de una negligencia grave por el despido arbitrario de una funcionaria de Beauchef, del Centro de Estudiantes de Ingeniería donde Mohor y Zimmermann, ambos denunciados, eran directiva el 2017.

Ratificando la medida, el Pleno FECh además definió que bajará a las asambleas de base la discusión respecto de quién vendrá a ocupar el cargo, ya que según estatutos habría dos interpretaciones posibles: la que diría que el Vicepresidente actual pasaría a hacerse cargo de las funciones del cargo de presidencia, lo que otorgaría el cargo al Vamos Construyendo; y la que interpretaría que el segundo cargo más votado de la lista que hizo ganar al Presidente suspendido, debiese asumir, lo que dejaría a la cabeza a Izquierda Autónoma.

Allí se encontrará la disputa hoy para aquellas organizaciones que hace años dirigen el Pleno y la Mesa de Federación, que bajo el discurso de preocupación por la trabajadora afectada, en realidad se han dedicado a validar sus maniobras políticas, queriendo dejar al margen de la discusión a las y los estudiantes y validando estas antidemocráticas denuncias, que implican debilitar nuestra Federación y también debilitar a la izquierda, naturalizando medidas de destituciones, censuras y vetos políticos.

No se trata de los cargos, sino de democratizar nuestros organismos y ponerlos al servicio de nuestras luchas

Hoy de lo que se trata, es de transformar esta Federación que en los últimos años ha servido más como un aparato mediático hacia la prensa nacional, que como eje articulador y de fortalecimiento de nuestras luchas. Esta Federación que cada año, con el Frente Amplio a la cabeza, se encuentra más separada de las y los estudiantes, y las asambleas de base se han ido vaciando porque lo que se discute en esas instancias no tiene ningún peso mayor, ya que todo se zanja mediante consensos entre las 4 paredes del Pleno de Federación. Por eso esta debe ser la oportunidad para desarrollar un Congreso FECh en el cual podamos discutir democráticamente, mediante asambleas por carreras y facultades, con delegados de base, mandatados y revocables, cuál queremos que sea el horizonte político de nuestra Federación.

Y aunque en el último Pleno FECh, las fuerzas políticas de izquierda de la mesa (Vamos Construyendo, ex militante de las JJCC y Revolución Democrática) decían “tener acuerdo” cuando planteamos incansablemente desde Vencer que se tomara la discusión dada por varias asambleas de base, como Filosofía y Humanidades, Artes Centro y otras; y a la cual también nos increparon los y las funcionarias de la Casa Fech en su declaración, de realizar de inmediato un Congreso de Federación; aquello hasta el momento ha quedado en “buenas intenciones”.

Sobre todo con la síntesis del Pleno enviada, que solamente menciona que “hoy nuestra federación se encuentra en profunda crisis, se necesita emprender un trabajo conjunto en pos de superar esta situación. Entregar pauta por parte de la mesa para realizar discusión en los espacios”, y ni hablar de Congreso FECh.

Frente a la discusión que se abrirá en las asambleas referido al problema de la orgánica y la revocación de Mohor de la Presidencia FECh, tenemos que ver claramente que al interior de la Mesa hay dos posiciones respecto a la problemática del Congreso: quienes esperan un cambio orgánico, meramente de estatutos; y quienes quieren “reconstruir las fuerzas de la Federación” pero desligado de las luchas actuales que tenemos planteadas.

Para las fuerzas políticas mayoritarias del Frente Amplio en el Pleno (Movimiento Autonomista, Izquierda Autónoma y Revolución Democrática), así como para las Juventudes de la ex Nueva Mayoría (Juventudes Comunistas y Socialistas), el Congreso FECh se reduce a una reforma orgánica y estatutaria, completamente en frío y separado de los problemas que afectan hoy en día a las y los estudiantes. Tenemos que tener claro que modificar solamente la forma (sistemas de elección, de composición de la mesa, de quórum, etc.) no implica necesariamente un cambio profundo de nuestro organismo federativo.

Es que para el Frente Amplio no es necesario discutir “el fondo”, y prefieren centrarse en los aspectos meramente orgánicos, o incluso sólo en el nombre que reemplazará a Mohor en la Presidencia FECh, porque son ellos quienes han impulsado el desarrollo de la política que prima en la Federación hasta el día de hoy, y por lo tanto, su forma de funcionamiento, es decir: una FECh como aparato mediático, que devalúa completamente las asambleas de base, que se moviliza para presionar a las autoridades locales por demandas mínimas, a la vez que las demandas estructurales las han ido eliminando del horizonte inmediato, para centrar la discusión educativa en las indicaciones a las leyes en el Parlamento; por tanto, abandonando un programa que de conjunto pueda cuestionar las bases de la educación de mercado, para adoptar uno “en la medida de lo posible”.

Sin embargo, ha sido justamente aquella estrategia la que ha alejado año a año a las y los compañeros de la participación política, apoyando pasivamente o desde el escepticismo de que “la política universitaria no sirve”, cuando en realidad es la política del Frente Amplio la que no nos ha servido para rearmar las fuerzas del movimiento estudiantil.

Mientras que por otro lado para el Vamos Construyendo, este proceso tiene que ver con “construir una nueva institucionalidad estudiantil” como explican en su declaración “Sobre la actual crisis de la FECH y la tarea de Revolucionar nuestra Organización Estudiantil”, publicada en su fanpage. Allí, realizan un diagnóstico de las razones de fondo que habrían tras esta “crisis” de la Federación.

La primera de ellas sería el “proceso prolongado de desarticulación y descomposición organizativa” del movimiento estudiantil, quienes no lograríamos “constituir movimientos de masas sistemáticos y permanentes, con arraigo de base y con una proyección política que antagonice con el régimen político-económico que domina nuestro país”. Sin embargo, el límite de aquella reflexión que puede parecer correcta, es que la lógica de su planteo es de acumular fuerzas: No hay programa ni demandas motoras en su declaración, lo que hay es una invitación a organizarse para rearticularnos y en algún futuro indefinido, salir a luchar por nuestras demandas.

Y la segunda razón, tiene que ver para ellos con “la responsabilidad que tienen las fuerzas que han dirigido a nuestra federación durante los últimos años”. Y sí, efectivamente hay una responsabilidad de las direcciones estudiantiles, pero no olvidemos que el Vamos Construyendo es una organización que está en la Vicepresidencia FECh y lleva varios años siendo parte de la mesa de Federación.

Entonces, además de ubicarse “por fuera” de quienes dirigen la Federación evitando sus propias responsabilidades, dicen que la situación es responsabilidad de “aquellos” que ubica en el Frente Amplio, pero luego se niegan a que el proceso de Congreso sea realizado en base a delegados electos y revocables de las asambleas de base, como por ejemplo se negaron en Bachillerato, delegando el presidir un proceso congresal a la misma Mesa de Federación que existe actualmente.

El Congreso FECh que necesitamos para las tareas planteadas en la actualidad

Las y los compañeros de Vencer, vemos que fuera de estas dos lecturas, debemos levantar una tercera, que ponga el centro de la discusión en un Congreso FECh para democratizar nuestros organismos estudiantiles, incorporando elementos como la revocabilidad de los cargos de representación, y que además seamos las y los estudiantes quienes protagonicemos el proceso, con delegados mandatados y revocables por nuestras asambleas de base. Necesitamos una discusión profunda de qué objetivos nos colocaremos por delante y, de esta forma, cómo democratizaremos nuestro organismo estudiantil para que con una estrategia distinta a la de estos años, podamos ponerlo efectivamente al servicio de nuestras necesidades.

El escenario nacional es complejo, marcado por un gobierno de derecha que retomó una agenda estudiantil para fortalecer el mercado educativo, que reprime con Fuerzas Especiales, desalojos, cierre de instituciones (como el Amunátegui) y expulsiones (como en el Instituto Nacional) a los secundarios que se movilizan. Además casi 40 mil estudiantes acaban de quedar sin gratuidad, mientras más de mil están a punto de perder su año académico ante el cierre de la Universidad Iberoamericana, donde la desesperación ya les ha llevado a advertir del inicio de una huelga de hambre. Por su parte, los Rectores han salido a plantearse del lado de nuestras demandas mientras mantienen gobiernos antidemocráticos en Facultades y Universidades.

Necesitamos un Congreso FECh para discutir esos desafíos. Para que debatamos que Vivaldi ya no puede ser nuestro pequeño monarca y que debemos ser estudiantes, funcionarios, funcionarias y docentes quienes tomemos en nuestras manos las decisiones de la universidad. Un Congreso que se proponga conquistar la votación universal y triestamental de las autoridades unipersonales, para avanzar efectivamente a un cogobierno universitario triestamental y que ya no decidan por nosotros/as.

A su vez, no podemos hacer la vista gorda frente a las precarias condiciones de trabajo al interior de la Universidad que han quedado crudamente en evidencia a raíz de la muerte de una trabajadora del aseo, por tener que recorrer las calles de Santiago a las 5 am, por las inhumanas jornadas laborales a las que les relegan las autoridades universitarias. Por eso necesitamos un Congreso que siente las bases para una Federación dispuesta a luchar por el paso a planta de los miles de docentes y funcionarios/as que se encuentran a honorarios, y de los miles más que se encuentran bajo contrata, un régimen contractual en el que año a año se les despide y recontrata.

Necesitamos una Federación que saque las lecciones profundas de los últimos años de movilizaciones estudiantiles, y que se proponga ser un factor para que el movimiento estudiantil vuelva a ser un actor político nacional de oposición a este régimen heredado de la dictadura militar.

Para eso es necesario instalar una agenda propia que cuestione profundamente el mercado educativo, y en esa sintonía y con esos objetivos nos proponemos un proceso congresal de nuestra Federación, no para cambiar de rostros ni por un mero cambio orgánico, sino que para sentar las bases de una Federación que tenga como horizonte político inmediato la conquista de un Plan de Financiamiento Integral para las Universidades del Estado, con el cual podamos financiar infraestructura, condiciones laborales, desarrollos curriculares con perspectiva de género y gratuidad al 100% en las instituciones de propiedad estatal.

Apostamos por un movimiento estudiantil que se proponga esos objetivos y un Congreso FECH que discuta esos desafíos, y que desde ahí sea un factor de transformación para el conjunto de la sociedad, proponiéndose luchar por la expropiación de los recursos naturales como el litio y el cobre, y bajo gestión de sus propios trabajadores/as, para financiar la gratuidad universal a la educación pública, y también salud, pensiones y derechos básicos con los que hoy los más ricos hacen sus negocios.

La fuerza que necesitamos recomponer, para que el movimiento estudiantil salga de su silenciamiento actual, no será solamente por la vía de las formalidades de cómo se elige o no un cargo, y tampoco será solamente por la vía de organizarnos hoy, pero para acumular fuerzas para mañana. Será retomando demandas que cuestionen estructuralmente el modelo, que se encuentran completamente vigentes. No para proponerse una “lista de reivindicaciones” simplemente, sino por cambiar estructuralmente una Universidad hecha para ricos, plagada de machismo y autoritarismo, reproductora de la ideología que impone el mercado, golpeando así sus principales pilares y también cuestionando el negocio educativo, apuntando allí donde al sistema capitalista más le duele, que es en las ganancias de sus millonarias transacciones.

La Federación que necesitamos debe tomar y hacer propia críticamente la tradición de la histórica FECh que ha estado de la mano con las y los trabajadores, que en los años 20 abría cátedras nocturnas para los obreros y obreras, y que estuvo en las calles junto a la Federación Obrera de Chile. La Federación que fue parte activa en hacer caer la dictadura de Ibañez, y que a fines de los 60 impulsó con todas sus fuerzas el proceso de Reforma Universitaria.


Nancy López

Profesora. Agrupación Nuestra Clase

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