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Red Internacional
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Una charla del Instituto PATRIA al servicio del Bioceres

La investigadora Raquel Chan disertó en defensa de la inserción del trigo transgénico HB4 dentro del modelo de agronegocios. Argumentos pobres frente a cuestionamientos crecientes.

Domingo 30 de mayo de 2021 20:40

Mientras se cuestiona cada vez más el impacto de los transgénicos en el medio ambiente, en nuestra salud y en la economía, el Frente de Todos prepara el terreno para la instalación de trigo HB4 modificado para ser resistente a la sequía y al agrotóxico glufosinato de amonio.

El pasado miércoles el instituto PATRIA (fundado por Cristina Fernández de Kirchner en el año 2016) realizó una charla por zoom para defender al trigo transgénico HB4 y al modelo de agronegocios, con todo lo que incluye. La oradora Raquel Chan defendió a los agrotóxicos, las patentes y las inversiones de multinacionales.

Chan es investigadora superior de CONICET, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL, CONICET-UNL) y profesora titular de la Universidad Nacional del Litoral.

25 años de emprolijar discursos

Cuando en 1995 se promocionaba la llegada de los primeros transgénicos al país, se prometía entre otras cosas acabar con el hambre, bajar el uso de pesticidas, fortalecer a los productores agrícolas, producir más en el mismo suelo y, por lo tanto, se prometía que no sería necesario deforestar ni expandir la barrera agropecuaria. Se nos quiso hacer creer que un modelo armado alrededor del uso de transgénicos iba a ser la solución a todos nuestros problemas.

Hoy, a la luz de que ninguna de esas cosas se han cumplido, los discursos que defienden y promueven el uso de transgénicos se han refinado. Durante la charla la investigadora defendió al transgénico únicamente en pos del aumento de la productividad por parcela apuntando a combatir el hambre.

Raquel Chan.

Analicemos uno a uno qué pasó con los argumentos durante la charla:

“Los transgénicos ya no van a disminuir el uso de agrotóxicos.” Por el contrario, dice la Dra. Chan que los herbicidas y pesticidas ya están instalados, que todos los usan y que son la única forma de garantizar la producción masiva.

Ya no se promete frenar la deforestación. Raquel dice que esas son decisiones políticas que nada tiene que ver con el transgénico. Pero lo cierto es que es innegable que los transgénicos han sido la herramienta fundamental que permitió al agronegocio expandirse en terrenos donde antes un monocultivo no sobrevivía. Si deforestar es un problema, crear herramientas que directamente lo habiliten, de mínima se presta para el debate ¿no?

También se abandonó el argumento sobre favorecer las poblaciones rurales. Hoy, sin tapujos, esta defensora del modelo avanza en justificar la necesidad de que los organismos genéticamente modificados y desarrollados por el Estado sean patentados por privados. En el caso del trigo HB4, por un gigante como es Bioceres (propiedad, entre otros, de Hugo Sigman y Gustavo Grobocopatel). Raquel Chan defiende que “este producto transgénico desarrollado íntegramente en la Argentina” sea patentado por una multinacional como única forma de obtener una inversión posterior. “Si no hay protección de la propiedad intelectual no hay inversión”, dice la biotecnóloga.

Sostiene así que la única forma de que se desarrollen iniciativas como estas es con fines de lucro, específicamente de multinacionales; aumentado la desigualdad; aumentando la concentración de la riqueza en unas pocas manos; aumentando los procesos migratorios de los sectores empobrecidos del campo a las periferias de las grandes ciudades; y por supuesto aumentando el hambre.

Los extractivismos siguen siendo el modelo

Que el Instituto PATRIA convoque a una charla así no es un hecho aislado. El kirchnerismo se caracteriza por impulsar un modelo económico íntegramente extractivista y esta charla lo apoya. La idea es que los recursos naturales sean extraídos por grandes multinacionales a su criterio, con sus condiciones y por el tiempo que ellos quieran.

Durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner se insistió muy fuertemente con la megaminería a cielo abierto, resistida en todo el país. Se le dio la concesión del yacimiento de gas y petróleo no convencional de Vaca Muerta en Neuquén a la multinacional Chevron (ex Standard Oil). Hoy la provincia de Chubut se tiene que levantar como lo hace desde hace más de 18 años para frenar el avance de la megaminería en sus tierras.

La insistencia con un modelo agroexportador potenciado por el paquete tecnológico que tiene a los transgénicos como su pata principal, sigue siendo parte de esta estrategia general de liquidar los recursos naturales por migajas.

El kirchnerismo busca legitimar este proyecto político a través políticas científicas que fortalecen el extractivismo y niegan la posibilidad de cualquier otra alternativa. De que estas son las cosas que hay que desarrollar y que cualquier otra visión va necesariamente en contra del bienestar general o del “progreso”. Sobre este punto profundizamos en esta nota

Sabemos que las convocatorias ambientalistas reúnen a cientos y cientos de personas tanto presencial como virtualmente, e incluso miles en las calles, y es de mencionar que esta charla tuvo una asistencia promedio de tan sólo 60 personas. Esto muestra cómo este tipo de convocatorias van en contra de nuestros intereses, de nuestras formas de discutir y de la opinión de las y los científicos.

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