Originado en los 60’ como rito de iniciación, el mechoneo consistía en el corte de un mechón para marcar al estudiante de primer año. Hoy la tradición se ha masificado e incluso se han agregado otras actividades mucho más violentas, como someter a los nuevos compañeros a situaciones desagradables, vaciarles pintura, tirarles excremento y otras cosas. En los 90’ comenzó a ser un tema preocupante a nivel nacional, desde entonces diversas instituciones educativas han decidido prohibir el tan temido mechoneo.
Miércoles 25 de marzo de 2015
Para algunos se trata de algo entretenido propio del mundo universitario, incluso se habla de cómo se adquiere confianza a través de estos ritos iniciales. Para otros solo se trata de falta de empatía. Y es que puede llegar a ser abusivo, machista y humillante, pues produce una relación de asimetría entre compañeros de años superiores y los novatos quienes de no aceptar participar en estos ritos de iniciación pueden verse enfrentados al rechazo por parte del resto de la carrera. Es esta presión social la que provoca que las víctimas del mechoneo vivan situaciones de estrés previas al desarrollo del acto mismo y provoca un incremento en la escala de agresión de quienes el próximo año repetirán el patrón.
Lo sorprendente es que este tipo de conductas se ven como lejanas en la realidad pero basta con que sean reiteradas y vulgarizadas para que se transformen en un ritual que la sociedad justifica y de la que se mantiene como mera espectadora.
En un contexto donde la organización social ha aumentado los últimos años y donde se hace cada vez más necesaria ¿Cuánto pueden influir actividades de esta connotación? El movimiento estudiantil ha sido parte activa del cuestionamiento generalizado que se hace a la política institucional y a las relaciones de poder, ¿acaso este ritual no reproduce estas lógicas nocivas de la relación entre pares?
Las soluciones al problema han sido diversas, se cuestiona su continuidad como rito de iniciación, incluso han existido federaciones de estudiantes que han cambiado el enfoque de la bienvenida impulsando mechoneos más suaves o “responsables”. Pero a clave está en cómo dialogamos con nuestros compañeros que el estar más tiempo en la universidad no te concede el poder jerárquico de someter a otros.