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Editorial. Una vez más, el FMI y las "correlaciones de fuerza"

Un debate que sigue abierto ¿qué hacer con el Fondo Monetario Internacional? Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que ese emite los jueves de 22 a 24 h por Radio Con Vos, 89.9.

Fernando Rosso

Fernando Rosso @RossoFer

Jueves 27 de julio de 2023 23:28

  •  En estos días escuché una entrevista a Myriam Bregman, precandidata por una de las listas del Frente de Izquierda para las elecciones presidenciales.
  •  Entre los muchos temas que surgieron en la entrevista estuvo la cuestión de la deuda y qué hacer el Fondo Monetario Internacional.
  •  El alineamiento que logró Sergio Massa, que a su vez está alineado con las exigencias del Fondo es verdaderamente llamativo. Digo porque ustedes recordarán que cuando estaba Martín Guzmán al frente de Economía, el kirchnerismo cuestionaba en el discurso la subordinación del ministro al organismo y —más allá de que institucionalmente habilitó en el Congreso todos los canales para no entorpecer la aprobación del acuerdo— algunos de sus referentes votaron en contra y en el discurso público lo criticaban, a veces muy duramente.
  •  Sin embargo, ahora el respaldo es total cuando está comprobado por los números duros que el ajuste exigido por el Fondo fue más profundo en la era Massa que en la era Guzmán.
  •  Por eso no hay más debate en la coalición oficial o aunque sea una “mímica de un debate” (porque en el contenido estaban todos de acuerdo) sobre las famosas “correlaciones de fuerza”. El dirigente radical Leandro Santoro que se había especializado en justificar cualquier acuerdo con el Fondo sobre la base de “correlaciones de fuerzas” siempre eran adversas, ya no habla más del tema y ahora está candidateado para la jefatura de Gobierno de la Ciudad. Pero en su momento, sus intervenciones sobre esta cuestión estaban destinadas a responder al núcleo duro del kirchnerismo que criticaba el acuerdo.
  •  Bueno, hoy nada de eso existe: no sólo no se critica al hombre que continúa y profundiza ese acuerdo, sino que incluso se lo designa candidato a la presidencia.
  •  Existe unanimidad en la política tradicional con respecto al Fondo Monetario, y en las dos principales coaliciones es más que evidente.
  •  Para fundamentar esta subordinación se utiliza una forma de razonamiento que tiene mucho de profecía autocumplida. Mucha gente dice —ante planteos como el de Bregman que hay que ir hacia un desconocimiento soberano de la deuda— que ellos estarían completamente de acuerdo con eso, pero que en las condiciones actuales es imposible. Y señalan diferentes elementos: la composición del Congreso, el avance de las derechas, las condiciones internacionales, en última instancia, aunque lo no digan de esa manera: las “correlaciones de fuerza”.
  •  ¿Y por qué digo que ese razonamiento tiene mucho de “profecía autocumplida” y un componente un poco “trágico? Porque se afirma que no están dadas las condiciones para una posición de mayor firmeza ante Fondo (hay argumentos numéricos, políticos y hasta legales para fundamentarla) y esto conduce a un lugar de obediencia y esa misma ubicación genera correlaciones de fuerzas adversas (o favorables al Fondo y a los organismos de crédito). Alguna vez lo sintetizamos así: no lucho porque no da la correlación de fuerzas y no hay correlación de fuerza favorables porque no lucho. De esa manera, no hay forma de no tener razón al final del camino.
  •  Entonces, los posibilistas preguntan: Pero, ¿qué se puede hacer? Y uno dice convocar a la movilización del pueblo e inmediatamente responden “pero, con una marcha no se soluciona etc. etc.”, caricaturizando la cuestión, porque todos sabemos que “con una marcha” no se cambia la correlación de fuerzas. Cuando se habla de movilización se habla de una concientización general, una clarificación ante los ojos de las mayorías del carácter fraudulento de la deuda y de una convocatoria a las organizaciones que tiene “poder de fuego” (los sindicatos, las organizaciones sociales) cuyos representados son los más afectados por las políticas que impone el Fondo Monetario, para poner a las mayorías del país en una disposición tal que deba ser tenida en cuenta por jerarcas de los organismos.
  •  Porque —a ver— sabemos cómo generan correlaciones de fuerza a su favor los poderosos: con el dinero, la corrupción, utilizando el peso de su propio poder. Ahora, ¿cómo generan correlaciones de fuerza favorables las mayorías populares? Sin el poder de lobby de los poderes fácticos, no se ha descubierto ninguna otra manera más eficaz que no sea mediante la movilización popular. Ya se demostraron fracasadas las grandes tácticas de los negociadores geniales que “tienen llegada” a muchos contactos, amigos por aquí o por allá. Ahora se dice eso de Massa (que tiene muchos contactos, etc.), pero recuerden que lo mismo se decía de Guzmán (que era amigo del Papa, que además lo conocía Joe Biden y que por ahí podía conseguir ayuda de EEUU para que influencie en el FMI, todo verso).
  •  Porque, además, hay que tener en cuenta una cuestión general: al Fondo no le importa la guita que presta. Lo digo un poco provocativamente (porque le importa), pero antes que una transacción crediticia, la deuda es un mecanismo político: el préstamo es un medio para subordinar al país y luego exigir planes económicos, entrega de bienes comunes, saqueo de esos bienes, alineamiento geopolítico internacional etc. etc. Entonces, el Fondo no quiere solucionar el tema de la deuda, quiere perpetuarlo porque con la deuda como medio, obtiene más beneficios en general. El tema de la deuda no es un problema económico, es una cuestión profundamente política.
  •  Si se toma consciencia de esta dimensión que esencial en el tema de la deuda, uno se da cuenta que al Fondo nunca le alcanza el cumplimiento de las metas: si se llega a un “equilibrio fiscal” dicen que falta acumular reservas; si se llega a acumular reservas, dicen que falta un equilibrio en toda la economía. Entonces, no hay forma de “conformar” al Fondo. Siempre van corriendo el arco, porque si no hay resistencia es una cancha inclinada todo el tiempo.
  •  Por eso hay que cambiar la lógica: porque no se trata de un mero acreedor, se trata de un organismo que responde a poderes imperiales que quieren la subordinación del país. Enfrentarlo con la misma decisión no es solo una medida mínima de defensa nacional, es también —y cada vez más— una cuestión de supervivencia.
  • Fernando Rosso

    Periodista. Editor y columnista político en La Izquierda Diario. Colabora en revistas y publicaciones nacionales con artículos sobre la realidad política y social. Conduce el programa radial “El Círculo Rojo” que se emite todos los jueves de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos 89.9.

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