El pasado jueves se realizó una jornada de huelga las universidades de Barcelona por la gratuidad. La mayor parte de los convocantes se niegan a dar apoyo a la huelga de secundaria del 24N.
Pere Ametller @pereametller
Lunes 21 de noviembre de 2016
El 17 de noviembre es el día internacional del estudiante, coincidiendo con esta fecha se convocó una jornada de huelga en la capital catalana. Fue convocada por las asambleas de facultad de la UB, la UAB y la Pompeu Fabra. Además respaldaron la convocatoria la mayoría de los sindicatos y agrupaciones estudiantiles como la Asociació d’Estudiants Progressistes, el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans, el Bloc Estudiantil Anticapitalista, la Federació d’Estudiants Anarquista o la agrupación estudiantil No Pasarán.
Respecto a los motivos de la huelga, Gerard, estudiante de cuarto curso de periodismo en la UAB nos comentó que “En 2012 pasamos de pagar 900 euros a pagar 1500. Si no luchamos por una universidad gratuita seguirán aumentando el precio”. Roger, estudiante de segundo de Física en la UB, nos planteó que “hay que volver a la calles para que todos puedan ir a la universidad, con estos precios muchos no se lo pueden permitir”.
El paro de actividades en las universidades no llegó a ser total y los centros permanecieron abiertos. En la manifestación convocada a las cinco de la tarde en plaza universidad acudieron aproximadamente tres mil estudiantes.
La jornada lamentablemente se planteó por las principales organizaciones estudiantiles como una protesta separada de las huelgas de estudiantes de secundaria contra la LOMCE realizadas el pasado 26 de octubre o la convocada para el próximo jueves 24 de noviembre.
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— Pere Ametller (@pereametller) 17 de noviembre de 2016
En declaraciones de Marta Clar, de No Pasarán, a ID señalaba que “esta situación muestra el daño que hace la división en la acción del movimiento estudiantil. Podríamos estar saliendo a las calles juntos muchos más de los que somos ahora. La reivindicación de una universidad gratuita tiene toda al importancia para los estudiantes de secundaria: son los que se van a encontrar la universidad más cara y elitizada, por eso no tiene sentido salir a las calles sin ellos”
En este sentido estudiantes de secundaria del IES Salvador Dalí de El Prat del Llobregat, junto a No Pasaran publicaron un manifiesto de apoyó de los estudiantes de medias a la huelga de universidades en que sostenían que “tenemos que luchar juntos para conseguir una educación de calidad para todos, es un derecho, no un negocio que profundiza esta sociedad clasista. Dejemos de convocar manifestaciones separadas y empecemos a convocarlas conjuntas, pese a que no defendamos las formas burocráticas del SE ni de otras organizaciones estudiantes para convocar huelgas.”
La posición de estos jóvenes dejaba claro que para ellos no se trata de dar apoyo al Sindicato de Estudiantes, una organización muy burocratizada y que actúa como obstáculo a la auto-organización del movimiento estudiantil, sino de salir a la calle junto a miles de jóvenes que o bien tienen indiferencia ante el SE o bien lo detestan, pero que quieren combatir la LOMCE y la elitización de la universidad.
De hecho, hace solo tres años, los mismos sindicatos y asambleas que ahora no quieren convocar a la vez que el SE, sí que convocaban el mismo día formando un bloque crítico que incluso llegó a marchar como cabecera de una manifestación en la que participaban miles de estudiantes de institutos y universidad.
Ante la nueva situación de recortes que se nos viene encima es probable que se reactive la movilización social, así que se abre una oportunidad para que el movimiento estudiantil pueda golpear con fuerza e imponer su demanda de una universidad gratuita y de calidad.
Ante esta situación No Pasarán hizo un llamamiento en su [comunicado de apoyo a la jornada de huelga a “ abandonar los intereses parciales de cada organización y priorizar la construcción de un frente único en defensa de la educación pública, que reúna estudiantes secundarios, universitarios, profesorado y personal no docente, así como a organizaciones y sindicatos de izquierda.
Tan solo la más amplia unidad entre el conjunto de los estudiantes, será capaz de imponer una necesaria huelga general de educación, imprescindible si queremos tumbar las reformas educativas y dar pasos firmes contra la precariedad y hacia la gratuidad del sistema educativo”.